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Granada, Granada, Spain
Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?
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"En la vida es imposible sufrir, pero el hecho de arriesgarse por la persona a la que amas, hace que el dolor, merezca la pena."

domingo, 12 de agosto de 2012

Capítulo 19: Alguien extraño en aquel autobús.


Alejándome de aquel contenedor con Emily miré hacia atrás y vi como se quemaba el cuerpo.Volvería a decir una y mil veces que no me arrepiento de nada, ahora sé lo que se siente estar destrozada.
Me hace gracia saber que todo este tiempo que he estado con él ha sido una perdida de tiempo.La gente se cree que los vampiros no sentimos al estar enamorados por que nuestro corazón ya no late, pero no, no es cierto, si sentimos, sentimos poco, pero sentimos.Los pocos sentimientos humanos que me quedaban se los entregué a él.Qué patética me siento al creerle todo este tiempo.
Él no ha sido capaz de matarme, lo notaba en sus ojos, se nota que no quería luchar conmigo.Pero aún así yo le maté sin darme pena alguna lo maté y gracias a Emily quememos su cuerpo.
Me sentí tan destrozada...Aún no me creo que le haya matado y que todo este tiempo que hemos estado juntos ha sido un autentica mentira.Lo único que podía pensar en ese momento era que; el amor es como si dos personas sostuviesen una goma estirable tan estirable que el primero que la suelte es el que se lleva el latigazo.
Todo se fue a la mierda, todo lo que estuve con él, todo el tiempo, todos los momentos, los besos, las caricias, todo a la pura mierda.Él no era para mi, ni yo era para él y me alegro.
Lo único malo es que se lo dí todo y me quedé sin nada, pero, el tiempo lo cura todo y yo apenas puedo sentir, eso es lo bueno, no me afecta como para ponerse a llorar por los rincones como una auténtica imbécil pero si me duele que me haya mentido con todo esto, por que, ¿Llorar que soluciona? sólo soluciona que consigas un enorme dolor de cabeza y que te inrrites tu sola, pero aveces es bueno llorar para desahogarse. Soy valiente, y sé por lo que hay que llorar de verdad.
¿Llorar por un idiota que te ha estado mintiendo todo este tiempo? jamás lloraría por un imbécil, preferiría llorar la perdida de alguien que es más importante, pero ¿para una persona que no merece ni una pequeña lágrima tuya? que va, eso duele al principio pero eso se pasa con una dosis de diversión, salir con los amigos, y aire fresco.
Mientras me alejaba del parque con Emily sonreí leve y hice una pequeña risilla.

-¿Por qué sonríes?-Me preguntó Emily con curiosidad.

-Porque me alegra haber hecho esto.
-¿Matarle?
-Exacto.
-¿No estás afectada?
-En absoluto, no merece la pena llorar por alguien que no merece tus lágrimas.-Le miré y le sonreí.-Al principio duele por que sabes que has estado mucho tiempo con él y tal pero esto se cura, no me pienso quedar llorando, hinchandome a comer helado y tirada en el sofá viendo películas románticas, que va.-Reí.-No suelo ser así cuando rompo con algún chico.
-Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea, Amy.-Me dijo ella sonriendome.
-Lo sé, y por eso te tengo tanto cariño.
-Oye, si quieres puedes quedarte esta noche a dormir en casa, a mi abuela no le importará.

-Claro, me encantaría, se lo preguntaré a mis padres. ¿Me acompañas a coger el pijama y lo demás?
-Por supuesto.
Caminemos hasta mi casa.Como bien ya dije mi casa está  lejos del bar de donde yo trabajo si voy andando tardaría entre una hora o media hora.Aveces suelo ir caminando por que me viene bien, me relaja el aire fresco y la gente paseando.
Emily vive con su abuela porque cuando ella tenía catorce años a su madre la mataron unos vampiros y cuando su madre se quedó embarazada de Emily su padre le abandonó y ella tubo que cuidar a Emily sola, siguió adelante sin él.
Tienes que ser muy duro vivir sin padres...habrá sufrido mucho.Lleguemos a casa después de tanto caminar.
-Bueno, subo un momento a mi habitación a coger mi pequeña mochila y bajo enseguida.
-Vale, te espero aquí, la próxima vez cogemos un taxi.-Se rió.
Entré en casa y pregunté a mis padres si me dejaban dormir en casa de la abuela de Emily.
-¿Me dejáis dormir en casa de Emily?
-¿Emily? ¿La chica que trabaja contigo?-Preguntó mi padre.
-Sí.
-Vale, pero dormiros pronto.-Sonrió mi padre.
-Gracias papá.-Le abracé.
Subí a mi habitación y cogí mi mochila de cuero blanco que me regaló mi madre el año pasado por mi cumpleaños.Metí el móvil, el pijama, la ropa para mañana y mi cartera por si mañana decidía ir en autobús hasta casa o en taxi.
Bajé hasta abajo y me despedí de mis padres.
-Que duermas bien.-Me dijeron.
-Y vosotros.-Le respondí sonriendo.
Salí de casa y caminé con Emily hasta la suya.Emily vivía cerquita mío así que no teníamos que andar demasiado.
-¿Tú abuela también es bruja?-Le pregunté mientras caminamos.
-Sí, ella también lo es.
-¿Cuándo descubriste que lo eras?
-Cuando me empezaron a suceder cosas extrañas.Una tarde en una fiesta que hizo Jared una chica se acercó a mi y empezó a burlarse de mi, me decían que Jared nunca iba a llegar a ser nada conmigo, que él no iba a estar con una chica como yo...entonces me cabreé y ellas se dieron media vuelta, con tan solo concentrarme y mirar sus vasos de bebidas a una de sus amigas hice que le tirase su vaso a la que me dijo todo esto de Jared.-dijo Emily entre risas.
-¡Vaya! ¡Eso si que es darles su merecido!-Me reí.
Cuando lleguemos a casa de Emily su abuela al abrirnos la puerta me miró muy seriamente que llegaba a un punto en que me intimidaba.Agaché la mirada uno segundo y luego volví a mirar a la anciana.
-Buenas noches señora Anderson.-Le dije a la anciana con una sonrisa.
-Es una vampira.-dijo la abuela mirándome.
-Sí, lo es abuela, pero no te preocupes no es como los demás vampiros, ella es diferente.
-¿Cómo sabes que es diferente? ¿La conoces lo suficiente, Emily?
-La conozco lo suficiente como para fiarme de ella, abuela, creeme.
-Está bien, pero la estaré vigilando.
-¿Me invitá a entrar, por favor?-Le pregunté.
-Sí, puedes pasar.-Respondió la abuela.
Fuimos a la habitación de Emily y puse mi mochila encima de la cama que dormiría.
-¿Por qué a los vampiros se les tiene que invitar a entrar?-Me preguntó Emily.
-Pues porque si no no pueden pasar, es como si delante de la puerta hubiese una pared transparente de la cual no te permite entrar en la casa del invitado a no ser que te inviten a entrar.-Le respondí.
-Ah, claro, por eso se lo has preguntado a mi abuela.-Rió.-¿dormimos? ¿tienes sueño?
-Sí, la verdad es que estoy algo cansada y con sueño.

Nos pusimos el pijama y ambas nos acostemos, estábamos cansadas y nos dormimos.La abuela de Emily, la señora Anderson, no se fía de mí.Piensa que soy una de esos vampiros que utilizan a las brujas para cosas que ellos mismos no pueden hacer.Su mirada era tan fría e intimidadora que me causaba que no le mirase a los ojos.Una bruja puede ser aveces más fuerte que un vampiro, las brujas tienen mucho poder y más siendo tan mayor como la señora Anderson, las brujas envejecen, no son como los vampiros que son inmortales.Pero aún así, tienen mucho poder, por eso algunos vampiros las secuestran y hacen con ellas lo que ellos no pueden hacer.

Pasaron las horas y ya era de día, hacía una mañana estupenda, solo que hacía calor.
Emily se levanto y abrió la ventana, entrando toda la luz me desperté.Me desperté por toda la luz haciendo que abriese los ojos y me los tapase.
-Es fantástico poder despertarse y que la luz de las mañanas no me mate.-Sonreí despertándome e incorporándome en la cama.
-Y ¿gracias a quién?
-Gracias a mi queridísima Emily.-Reí.
-Eso está mejor, vamos a desayunar dormilona, mi abuela ya nos abrá hecho el desayuno.
-Oh, que bien, tengo hambre.
Fuimos a desayunar y la abuela nos estaba preparando el desayuno, tostadas com mantequilla con un vaso de leche.Me senté en la mesa mientras Emily ayudaba a su abuela.
-Señora Anderson.-Le dije.-No quiero que se piense que soy un bicho de mala.No soy un vampiro de esos que son malos por que sí.Sé que hay vampiros así por toda esta ciudad e incluso peores, pero le puedo asegurar que yo no soy de esa clase de vampiros.
-No te preocupes, querida, sé que no eres así, puedo verlo en tus ojos.No me suelo fiar mucho de los vampiros de hoy en día pero tú sé que no eres como lo demás.Ahora ponte a desayunar que es importante.-Me sonrió mientras ponía las tostadas en la mesa y los vasos de leche.
-En serio, no quiero que usted me malinterprete.
-No, ya no te malinterpreto, es la primera impresión que me diste, me asuste un poco.
Emily se sentó en la mesa y se puso a desayunar.
-¿Ves? te dije que ella no era como los demás, abuela.-Sonrió Emily.
-Lo sé, Emily pero desde que le pasó eso a tu madre no me fió de ninguno que se presente por aquí.Sólo sé que puedo fiarme de esta chica.
-Ah...sí, mi madre.-dijo Emily quitando de pronto la sonrisa de su rostro.
Intenté cambiar de tema para que Emily no se pusiera triste y solté de mi boca lo primero que se me ocurrió.
-Muy buenas las tostadas señora Anderson.-Le dije dándole un bocado.
-Oh, muchas gracias...¿Cómo decías que te llamabas?
-Amy.-Le sonreí.
-Oh sí, eso, Amy.
-¿Estás bien, Emily?.-Le pregunté por su tal seriedad en su rostro.
-Sí, es que cada vez que me hablan de mi madre me pongo triste.
-Ya lo he notado por lo que ha dicho tu abuela...puedes contar conmigo para lo que sea.
-Gracias, lo sé.
-Y ahora la pelirroja de ojos hermosos me va a dedicar una sonrisita para mi.-Le dije riendo intentado que se animara.
Emily empezó a reírse.
-¡Has hecho que me ría!
-Es lo que pretendía.
-Muy rico el desayuno abuela.-le dijo Emily dándole un beso en la mejilla.
Fuimos a la habitación de Emily y estuvimos hablando y hablando y vimos una película en su ordenador portátil.Hoy nos quedaríamos en casa de Emily todo el día hasta que nos diese la noche e iríamos a trabajar al bar.
Cuando era de noche y como nosotras estábamos en pijama nos vestimos y arreglemos para ir a trabajar al bar.Guardé mi ropa en mi mochila y me la puse en mis espaldas.
-¡Abuela me voy a trabajar!-Le dijo Emily saliendo de casa.
-Vale, avisame si vienes esta noche pronto o no.
-de acuerdo.
Salimos de casa y paremos al taxi más cercano.Nos dirigió al bar y cuando lleguemos Emily le dio la propina al conductor del taxi.
Entramos al bar y ambas saludamos a Jared con una sonrisa, nos pusimos el delantal de trabajo y las camisetas con nuestro nombre.La gente empezaba a entrar en el bar y Emily y yo les atendíamos, marchaba bien la noche.
Al cabo de una hora mientras nosotros atendíamos a más gente que entraba, un hombre con barba y sombrero entró muy seriamente y se sentó en la barra.Empezó a pedir una cerveza y cuando se la terminaba pedía otra y otra hasta que se cansó de beber y empezó a jugar a las maquinas de dinero del bar.Emily, Jared y yo mirábamos a aquel hombre, observando la barbaridad de cervezas que se tomó y lo borracho que estaba ya.
Mientras pasaban las horas aquel hombre seguía y seguía jugando a las maquinas intentando conseguir algo de dinero.
-¡Maldición!-decía el hombre dando un golpe a la máquina.-¡No me toca ni una!
Cuando ya era la hora de cerrar el bar y no quedaba gente aquel hombre seguía intentando conseguir dinero.
-Creo que nos va a dar una larga noche, chicas.-decía Jared mientras suspiraba limpiando los platos del fregadero.
Ambas suspiremos y pensemos que nos iban a dar las tantas de la noche en el bar.
-¿Por qué no le echamos?-Le pregunté a Jared.
-Mejor que no.No conocemos de nada a este tio y puede que tenga algún tipo de arma escondida en su ropa.
-Bah, ¿Pero que película te estás montando,  Jared?-decía Emily entre risas.
Emily se acercó a aquel hombre y le tocó suave el hombro para que se girase.
-disculpe, señor, nosotros tenemos que cerrar ya es muy tarde y...
-¡Aléjese de mi, perra! ¿No ve que estoy intentando conseguir pasta?-decía el hombre notando en el habla que estaba muy borracho.
Emily se alejó y volvió con nosotros.
-¿Qué te dije?-dijo Jared riéndose.
-Exacto, este tío nos va a dar una larga noche.
Cogí mi móvil y llamé a casa, contestando mi madre le dije:
-Mamá, esta noche llegaré un poco tarde de trabajar, hay un tío que no se quiere largar del bar.
-Vale, cielo, ¿quieres que vaya luego tu padre a recogerte?
-No, no importa, ya me cojo un autobús o un taxi.Ni siquiera sé a que hora saldré a sí que probablemente ya estaréis durmiendo y no quiero molestaros.
-Vale, cielo, ten cuidado.
-Sí, mamá.
Colgué el móvil.Emily, Jared y yo estábamos sentados la barra con caras de sueño y observando como aquel tipo no se largaba.Cuando ya eran las cinco y media de la mañana el tipo seguía ahí.
-Joder, no se va, me muero de sueño.-decía Jared.-¿Qué hacemos?
En ese momento el tipo ganó algo de dinero en la máquina.
-¡Sí, a eso me refería yo! ¡Sí señor!
El tipo consiguiendo el dinero se fue contento del bar.
-¡Aleluya!-Exclamo Emily.
-Bueno, ya si que nos podemos ir a dormir, chicas, nos vemos mañana.
-Hasta mañana.-dijimos ambas.
Jared cerró el bar y antes de que se fuese me preguntó:
-Amy, ¿te vas sola a casa? ¿quieres que te acompañe?-Me preguntó.
-No, ya me cojo un taxi o un autobús, gracias.-Le sonreí.
-Creo que taxi a estas horas no hay, creo que hoy hay un autobús de servicio nocturno que hace su ronda por el centro de la capital.¿Seguro que no quieres que te acompañe?
-No, en serio, ve y descansa que se protegerme solita.-Le sonreí.
-de acuerdo, como quieras, hasta mañana.

Caminé hasta la parada de autobús y mientras le esperaba llegó, menos mal que vino, sino me hubiese ido a casa andando.El autobús en los fines de semana solía ir lleno de jóvenes que regresaban de fiesta, entre semana el transporte no llevaba a más de tres o cuatro personas en cada viaje.


Hoy había salido bastante tarde de trabajar, eran casi las seis de la mañana.Mientras subía al autobús iba pensando que con  un poco de suerte podría dormir del tirón y levantarse a una hora “normal”, como el resto de mis conocidos, para pasear por el parque a la luz del sol. 

El conductor me sonrió pero la verdad es que yo no era muy dada a hablar con desconocidos por lo que al “picar” mi billete intercambié una sonrisa con él y continue avanzando. Sentada en la parte central del autobús, luchaba contra el sueño mientras trataba de mantenerme despierta, no quería pasarme de mi parada y acabar en la otra punta de la ciudad. Como casi siempre el transporte estaba casi vacío, sólo un chico con aspecto de universitario escuchando música con su ipod mientras ojeaba cientos de hojas de apuntes.
Miraba aburrida por la ventana cuando sentí que el autobús se detuvo a recoger otros pasajeros. Dos hombres subieron colgando de sus hombros a un mujer que parecía inconsciente, muy probablemente se hubiera pasado con la copas y sus amigos la estuvieran llevando a casa, era el pan nuestro de cada día durante el fin de semana pero un martes era más extraño ver un espectáculo como aquel.
Los hombres avanzaron de lado por el pasillo mientras la mujer parecía envolver con sus brazos el cuellos de sus acompañantes, sin duda estaba totalmente inconsciente porque arrastraban sus pies por el suelo con cada paso que daban hasta el fondo del autobús. Una vez allí se sentaron en la última fila uno a cada lado de la mujer. Su aspecto desaliñado y el pelo cubriendo su cara impedían ver si se encontraba bien. Pero como yo no tenía mucho más que hacer lanzaba miradas furtivas a los extraños compañeros de viaje.
Los tres se mantenían en silencio y los hombres parecían un tanto agitados, probablemente por tener que cargar a cuestas a la mujer, que francamente tenía unos kilitos de más, cuando descubrieron que les miraba continuamente me lanzaron una mirada tan fría e intimidatoria, y se dijeron algo el uno al otro que no alcanzó a escuchar. De inmediato bajó la cabeza y asustada no me atreví a mirar de nuevo hacia atrás.
Pero pasados unos minutos su curiosidad pude a mi miedo y me acordé que tenía un set de maquillaje en el la mochila, saqué un pequeño espejito y empecé a buscar el ángulo para mirar que hacía el trío sin ser descubierta. Los hombres estaban distraídos mirando por las ventanillas como intentando descubrir donde estaban o buscando algún lugar. La mujer que ya no estaba rodeando con los brazos los cuellos de sus acompañantes y se había recostado en el asiento, parecía que se había despertado y miraba hacia ella.Aproveché que los hombres no podían verla para girarse a mirar a la mujer.
Casi me caigo al suelo del susto cuando vi la cara de la mujer con la boca totalmente abierta y los ojos como platos mientras la miraba, nuevamente agaché la cabeza y me giré al frente. El aspecto de la mujer la había dejado impactada, la miraba como con ojos de terror y tan fija y fríamente que parecía una muñeca. Sin poder evitarlo miraba por el espejo qué sucedía una y otra vez, pero la mujer no dejaba de mirarme, inmóvil.
Mientras me giraba nuevamente a ver que sucedía sentí una mano en el hombro que casi me mata del susto, era el chico del ipod que se había levantado mientras  estaba distraída. Con una cara de miedo que nunca podré olvidar me miró y me susurró al oído.
-"Bájate conmigo en esta parada y por lo que más quieras no mires a la gente que está sentada detrás”
Sentí algo en su tono de voz que no me hizo dudar que el chico estaba muerto de miedo y debía obedecerle. Ambos bajemos en la siguiente parada, con la cabeza agachada y sin mirar a los extraños personajes que se habían sentado en la otra punta del autobús.
El autobús continuó su viaje y cuando sintieron que ya se había alejado lo suficiente el chico se giró hacia mi y me dijo:
-Esa mujer estaba muerta, esos locos la llevaban como si estuviera borracha o desmayada pero estaba muerta, estoy estudiando medicina y te puedo asegurar que presentaba claros indicios de rigor mortis. Estaba totalmente rígida y tenía la cara y las manos moradas. Esos psicópatas la llevaban paseando por la ciudad como si tal cosa. Tenemos que llamar a la policía

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