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Granada, Granada, Spain
Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?
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"En la vida es imposible sufrir, pero el hecho de arriesgarse por la persona a la que amas, hace que el dolor, merezca la pena."

martes, 11 de septiembre de 2012

Capítulo 20: Mi colgante.





Por el amor de Dios...Esa mujer estaba muerta.
Cuando vi la cara de esa mujer noté enseguida que estaba muerta, me entró tanto miedo que me paré en la siguiente parada con aquel chico, pude ver en los ojos del chico que estaba tan asustado como yo pero él me dijo: "Bájate conmigo en esta parada y por lo que más quieras no mires a la gente que está sentada detrás."¿sabía él algo que yo no sabía? me dijo que estudiaba medicina  y que presentaba claros indicios de rigor mortis, pero no me solía fiar de nadie últimamente, quizás me estuviese mintiendo o quizás me equivocaba.
Era tan extraño... pero había tantas cosas extrañas últimamente que ya me parecían como el pan de cada día.
¡Maldita sea, estaba cansadísima! por un momento pensaba que era un sueño, que me había dormido en el autobús y me había pasado mi parada, pero no, estaba jodidamente despierta y esto era la pura realidad.¿Quién se iba a imaginar que casi de madrugada se iba a encontrar a una mujer muerta en un autobús? por supuesto, yo.
Esa misma noche desconfiaba un poco de aquel chico, pero en sus ojos no me hizo dudar que estaba asustado.

-¿Llamar a la policía?.-Le pregunté al chico que no conocía de nada.

-Sí, esos malditos no pueden llevarla muerta por ahí, deberíamos llamar a la policía ¿no crees?
-Sí, claro que sí, pero estoy muy cansada.-Le decía poniéndome una mano en la frente.-Acabo de salir de trabajar y solo quiero llegar a casa y tirarme a la cama.-Suspiré.
-Lo comprendo, ¿quién no se iría a dormir a estás horas? pero imagínate por un momento que esa chica eres tú y tus padres están desesperados buscándote, intentado localizarte y tú estás muerta, te llevan unos hombres por la ciudad como si estuvieses borracha.
-Lo sé, si tienes razón pero ¿por qué no vas tú a la policía? tengo que irme a casa y mis padres deben estar muy preocupados.
-Estás siendo un poco egoísta.
-¿Perdona?-alcé una ceja.
-Veo que no te importa mucho que unos malditos psicópatas lleven a una muerta por la ciudad que a saber que harán con la pobre.
-¿Y cómo dices que te llamas?-Le pregunté con seriedad.
-¡Oh! perdona que no te haya dicho mi nombre, que estúpido soy.-Rió bajo.-Me llamo Nick, Nick Lekker. ¿Y tú eres?
-Amy, Amy Smart.-Le respondí.
Al decirle mi nombre y mis apellidos puso una cara de la cual me pareció sospechoso.Alzó ambas cejas y puso una sonrisa de lado.

-Encantado de conocerte, Amy.
-Igualmente, entonces...¿llamamos a la policía?
-Si me quieres acompañar, sí.
-Está bien, vamos.
Caminemos hasta la comisaría de policía.Mientras íbamos caminando me fijé que el chico llevaba una mochila a sus espaldas.No me fijé en ningún momento cuando estuve hablando con él pensaba tanto en irme a casa que ni siquiera me fijé tanto con la persona que hablaba.Su cabello era moreno y sus ojos de un color café.Llevaba una camiseta de cuadros con las mangas remangadas y unos pantalones negros.
-¿Estás en la universidad?-Le pregunté con curiosidad.
-Sí.-Me sonrió.
-¿Qué edad tienes?
-Veintidós, por tu carita yo diría que tienes unos dieciséis.
-Sí, tengo dieciséis.
-Ese colgante que llevas es muy bonito.-Miró mi colgante que me regaló y hechizó Emily para que no me afectase la luz del sol.
-Gracias, me lo regaló una amiga.-Miré sonriendo mi colgante.
-Tu amiga tiene buen gusto.-Me sonrió.
-Lo sé.-Le devolví la sonrisa.
Ya estábamos cerca de la comisaría así que aceleremos el paso.Al llegar él se paró en secó y se quedó mirándome fijamente mientras yo le miraba totalmente extrañada.Empecé a dudar si el chico era de fiar.
-¿Te ocurre algo?-Le pregunté pero él no me respondió.-Oye...será mejor que vayamos a comisaría mañana.-dudaba bastante de aquel chico.
Cuando me dí la vuelta para irme en la dirección por donde estaba mi casa corrió a mi y por su velocidad que es imposible que un humano la tenga supe que era un vampiro.Me agarró por detrás tapándome la boca y me llevó al callejón más cercano para que no sospechase nada la policía.Me pegó contra la pared agarrándome del cuello y tapándome la boca.
-Si gritas te arrepentirás de ello, así que calladíta estás más guapa.Como ves te he mentido un "poquito". Los tíos del autobús que llevaban a una chica muerta son compañeros míos, y sí, eran vampiros.Todo esto estaba planeado para hacerte un pequeño secuestro.En lo que no te he mentido es en el nombre, pero te preguntarás que es lo que llevo en la mochila de mis espaldas, ¿no?.-Me decía susurrándome.
Yo asentí con la cabeza.
-Mira lo que tengo.-Se quitó la mochila dejándola en el suelo.Sacó de ella unos guantes negros mientras se los ponía volvió a sacar de la mochila unas cadenas.
 Esas cadenas si se las pones al rededor de las manos o cualquier parte del cuerpo a un vampiro le quema, le hace heridas y no se las puede quitar a no ser que se las quiten y por supuesto tiene que ser un humano, ya que a cualquier vampiro le afectaría.
-Conozco a tu hermana, es Rebecca Smart, ¿sabes por qué te he secuestrado, querida?
Negué con la cabeza mientras le miraba.
-Porque sé que eres el punto débil de tu hermana y tu hermana me debe algo, algo que me prometió y no me consiguió.Así que ahora vamos a ir a su casa a hacerle una visita a lo grande, vamos antes de que salga el sol o me quemaré.Sí intentas escapar o atacarme la que va a salir mal parada vas a ser tú.-Cogió su mochila y la volvió a cerrar volviéndose a poner en la espalda.
A gran velocidad me volvió a coger y en un santiamén lleguemos a casa de Rebecca.Nick me tenía agarrada con su brazo al rededor de mi cuello para que no me escapase o hiciese algo.
Nick llamó a la puerta y el mayordomo de Rebecca abrió.Cuando vio que era yo se quedó extrañado y mirándome.
-¿Señorita Amy...?
-Hola...-Le dije con una sonrisa forzada.
-¿Me invita  a entrar, caballero? sino lo haces la chica que tengo agarrada morirá.
-Sí, está usted invitado a entrar.
Nick apartó de un empujón al mayordomo y se dirigió al salón.
-¡No le empujes, idiota!-Le grité.-¿¡dónde están tus modales?!
-Los perdí hace tiempo.-Me respondió con una risa acompañada.
Cuando fuimos al salón donde Rebecca como de costumbre estaba allí, estaba hablando por teléfono de espaldas hacia nosotros.Nick sacó de su mochila una cadena y me amenazó con ponérmela en el cuello.
-Hola, Rebecca.-Le saludó mientras le miraba maliciosamente.
Rebecca se giró al reconocer la voz, cuando me vio que yo estaba ahí presente mientras él me amenazaba con ponerme esas cadenas las tenía en su mano izquierda y con su otro brazo me sujetaba a mi.Rebecca abrió los ojos como platos mientras colgaba el teléfono y con la boca totalmente abierta sorprendida.
-¡Maldito seas!-dijo dirigiéndose a nosotros mientras frunció el ceño.
-¡Eh, eh, eh!-dijo Nick con su dedo índice señalándola.-dame lo que quiero y no tendré problema en soltarla.
-¡No lo tengo!
-¡Mientes!-Le gritó.-Tu hermana tiene el colgante, ¿acaso tú no tienes uno también? dime, ¿A qué bruja has secuestrado para que te lo hechice?
Vaya por donde se trataba del tema de las brujas y su poder para que no ardan los vampiros al sol.Rebecca no tenía un colgante, sino un anillo, me fijé en su mano y en su dedo del medio tenía ese anillo de un diseño bastante curioso.Rebecca también le pidió a una de las brujas ayuda para que no arda a la luz del sol.
-Yo no tengo ningún colgante, Nick.-Le temblaba la voz mientras con su mano derecha la escondía hacia atrás.
-¿Sabes lo que pasa cuando una persona me miente?
Nick puso la cadena al rededor de mi cuello mientras esta hacía que me quemase y me hiciese heridas al rededor, comencé a gritar de dolor mientras mis lágrimas empapaban mis mejillas.
Nick arrancó mi colgante del cuello.
-Si no me das lo que quiero lo conseguiré a mi manera.
Nick me empujó haciendo que me cayese al suelo cuando Rebecca volvió a mirar a Nick ya no estaba, se había marchado con mi colgante.
-¡Quítame estás malditas cadenas!-Me quejaba mientras por más que tocaba las cadenas me quemaban como el fuego.
Rebecca llamó a Hector, el mayordomo, mientras él venía me vio las heridas al rededor del cuello y las manos.
-Necesito que le quites las cadenas, yo no puedo, a mi también me queman.
Hector se agachó y comenzó a quitarlas, cogió las cadenas y las alejó del salón.
Rebecca se agachó al lado mía mientras me ayudaba a ponerme en pié.
-Se ha llevado mi colgante...-Le decía incorporándome en el suelo y a la vez tocandome las heridas.
-Lo sé.
-¿Lo sé? ¿Es todo lo que se te ocurre decir? 
-¡Maldita sea! no tenía ni idea de que se lo arrancaría del cuello, yo no tenía lo que él quería.
-¿Qué no lo tenías?-Le cogí la mano derecha mostrando su anillo.-¿Y esto qué es?
-Un anillo normal.
-¿Estás segura? ¿Lo comprobamos? ya ha salido el sol, ¿por qué no sales afuera?
-Está bien, es un anillo hechizado...
-Rebecca, si tenías un anillo hechizado, ¿por qué no conseguiste lo que te pidió él? se ha llevado mi colgante, ya no podré hacer vida normal, solo podré salir por la noche, ¿comprendes? no quiero volver a pasar por eso otra vez, ya estuve un tiempo así y no me gusto nada.
-Sino se lo conseguí fue porque no me pensaba que volvería.Me pensaba que ya había conseguido uno por su cuenta, ni siquiera me llamaba para decirme cuando se lo consigo ni nada y además, me costó bastante conseguir este.
-¿Sabes dónde vive? tengo que ir a recuperarlo como sea.
-¿Tú sola?-Rebecca se echó a reír.
-¿Algún problema? tú misma has tenido la culpa de que se lo llevase.
-Ningún problema, pero él es más fuerte mil veces que tú, te va a rematar.
Mis heridas del cuello y las manos empezaron a curarse y a desaparecer, suspiré aliviada al ver que ya no sentía ese horrible dolor en el cuello.Nos dirigimos a uno de los sofás y nos sentemos.
-De todas formas ya estoy muerta. Tengo que conseguir de alguna manera mi colgante, aunque sea la forma más complicada posible que haya pero no quiero volver a pasar lo que sentí cuando no podía hacer vida normal.
La puerta principal sonó, Hector fue a abrir y era Erick.Erick se dirigió al salón mientras nos vio a las dos sentadas.
-Que agradable sensación ver a las dos hermanas sin pelearse.-dijo con una risa acompañada.
-No te acostumbres mucho, Erick, ha surgió un problema.-le dijo Rebecca.
-¿Un problema?
-Me han robado mi colgante, mi colgante que estaba hechizado.
-¿Quién ha sido?
-Un tal Nick, Nick Lekker, me había engañado y yo fui estúpida y me creí todo lo que me estaba diciendo.
-¿Otra vez ese tío?
-¿Le conoces?-Le pregunté sorprendida.
-Sí, hace un tiempo le amenazó a Rebecca, le dijo que le consiguiese un colgante.Tranquila, iremos a recuperarlo.
-Iréis vosotros, yo no.-dijo Rebecca en un tono serio.
-Tú has tenido la culpa así que tu vas a venir la primera.-Le dije.
-¿Me vas a obligar?-Se rió.
-Ella no pero yo sí.-Le dijo Erick sonriéndole.-Y más si tú has tenido la culpa, tú hermana no ha tenido nada que ver en esto, es cosa tuya, Rebecca.
-En parte tienes razón pero no os acostumbréis mucho en tener que ayudaros.Si hago esto es por que lleváis razón, la culpa la tengo yo, pero no lo hago por vosotros.
-¡Espera un momento!-Les dije.-¿Cómo se supone que voy a salir a la calle si no llevo mi colgante? ya ha amanecido las posibilidades de que arda ahora mismo son el 100%.
-¡Maldición!, no habíamos pensado en eso.-Erick se echó una mano a la frente mientras se apoyaba en la pared.
Tras unos minutos pensado que hacer Erick se dirigió al piso de arriba donde se encontraba la habitación de Rebecca.Buscó en los armarios y cogió una sudadera con capucha negra, buscó también por la habitación unas gafas de sol, las gafas de sol estaban en el escritorio de Rebecca, las cogió y bajó de nuevo abajo.
-Toma, ponte esto, así te protegerá un poco de la luz, esconde tus manos sobre las mangas de la sudadera, evita que te roce algún rayo de sol.
-¿Estás seguro de que esto funciona?
-Sí, creo que sí.
-¿Crees? ay, Dios...
Me puse la sudadera y las gafas, comencemos a andar hacia la puerta y salimos afuera.Me escondí las manos en las mangas un poquito por lo que pudiese pasar.
-Iremos en mi coche, se me ha ocurrido algo.-dijo Erick.-Seguidme, lo tengo justo al lado.
Nos montemos en el coche de Erick, yo en el asiento de atrás, las ventanas del coche de Erick estaban tintadas no entraba mucha luz así que se me daba más fácil no tener que arder, pero aun así me seguía protegiendo con la capucha y escondiéndome las manos.Erick arrancó el coche, nos pusimos el cinturón y se dirigió a casa de Nick.
-No me acuerdo mucho de donde vive ese capullo ¿vive muy lejos?-Le preguntó Erick a Rebecca.
-No, un par de calles más abajo, tu sigue y ya te diré que casa es.
-¿Creeis que estará en casa?-Pregunté.
-Seguro que no, estará luciendo su nuevo collar, pero aunque no este en casa le esperaremos.-Me respondió Erick.
-¿Y cómo se supone que vamos a entrar si él mismo tiene que invitarnos? si el no lo hace no podremos pasar, ¿recuerdas?
-Ya pensaremos algo.

Unos minutos en coche buscando la casa de Nick Lekker por fin llegamos y allí aparcó Erick su coche.Nos quedemos sentados en el auto pensando que podíamos hacer para conseguir el colgante, soltábamos opiniones cada uno y ninguna nos parecía del todo buena, necesitábamos pensar un buen plan para conseguirlo, pero probablemente habría que matarle si se ponía la cosa chunga.De pronto a Rebecca se le ocurrió algo que con una pequeña sonrisa salió del auto.

Rebecca se fijó en un chico que era repartidor de pizzas, la moto del chaval estaba al lado de él, estaba parado en frente de una casa que se dirigía a llamar al timbre.Rebecca se dirigió al él, cuando estaba justo detrás de el chaval, Rebecca le dio unos suaves golpecitos en el hombro y a continuación este se giraba mirándola.
-¿Sí? ¿Qué quiere, señorita?
-Oh, nada en especial.
Rebecca cogió al chaval mientras lo llevaba a gran velocidad lejos de la casa donde el chico se había dirigido a llamar al timbre.Le llevó detrás de unos arbustos mientras ambos se agachaban.Rebecca miró fijamente al chico, hipnotizandolo haciendo que las pupilas de Rebecca se dilataran unos segundos y acto seguido volvieran a la normalidad, pues ya estaba hipnotizado.
-Necesito que cojas unas de tus pizzas y toques a la puerta de Nick Lekker, esa que está justo a la derecha de nosotros y le ofrezcas una pizza.Si te dice que el no ha pedido ninguna pídele por favor que lo sientes y que te deje pasar un momento al baño.Si se niega insiste por favor,  una vez que estés dentro tienes que asomarte a la ventana del baño e invítame a mi y a mis otros acompañantes a pasar, ¿lo has entendido?
-Lo he entendido.
El repartidor de pizzas cogió una de sus pizzas que llevaba en la moto y se dirijió a la casa de Nick Lekker.Una vez que estuvo allí llamó a la puerta y a continuación el abrió de inmediato.
-Le traigo su pizza.-Le sonrió ampliamente.
-¿Pizza? no he pedido ninguna, se ha equivocado.Justo ahora iba a salir, ¿no hace un día precioso?-Le decía mientras presumía de que no ardiese al sol.
-¿No ha pedido una pizza? vaya...supongo que me habré equivocado, tome, se la regalo.
-¿Me la regalas? creo que si hace eso le despedirán.-Se rió.
-Oh, no, no me despedirán, disculpe las molestias.-Alzó ambas manos ofreciéndole la pizza.-No me de dinero, no hace falta.
-Bueno, si insiste...-Cogió la pizza.
-Oiga, señor, ¿me deja entrar al baño un momento, por favor? no me aguanto, llevo un largo camino y necesito ir por favor.
Nick alzó una ceja mientras sonreía ampliamente.Miraba al chaval de arriba abajo, sospechaba un poco de aquel chico.
-No dejo entrar en casa a desconocidos.
-Por favor, sólo necesito ir al baño, no tardaré más de un minuto, se lo juro.
-Está bien, ni un minuto más ¿eh, chaval?
-¡Muchísimas gracias!
-Y date prisa que tengo prisa por salir.
-¡Sí, señor!
El repartidor de pizzas se dirigió al baño mientras Rebecca, escondida detrás de la casa hizo una señal a Erick y a mí para llegar a la ventana del baño.Ambos salimos del coche, Nick estaba distraído mirando embobado su colgante. Como llevaba una capucha y unas gafas de sol si Nick me veía no me reconocería.Ambos andemos con la cabeza agachada, yo evitando el sol y Erick evitando que le reconociera.
Justo cuando ya casi estábamos cerca Nick volvió a levantar la vista y se volvió a meter en casa, ahora se nos daba más fácil caminar hacía la ventana del baño.
-Eh, chaval, ¿te queda mucho?
-No, me estoy lavando las manos, un momento.
Empecemos a correr hacia la ventana del baño, Nick volvió a salir afuera, nosotras ya lleguamos.El repartidor de pizzas abrió la ventana viéndonos a nosotros delante.
-Invítanos a entrar.-Le dijo Rebecca.
-Estáis invitados a entrar.-Respondió él.
Rebecca se agarró de la ventana mientras se subía para poder entrar, una vez que estaba ella dentro hizo Erick lo mismo y luego lo hice yo.Nick empezó a escuchar ruido y tocó a la puerta.
-¿Has terminado ya?
Rebecca dejó de hipnotizar al repartidor de pizzas cuando el chico se vio donde estaba empezó a preguntarse que era este sitio y por que había llegado aquí.El chico abrió la puerta del baño, confuso se chocó con Nick.
-¡Perdone, señor! ¡no sé que es lo que hago aquí!
Nick empezó a dudar mirando al chaval cuando volvió a levantar la vista al baño nos vio a nosotros ahí presente mirándole.Nick enfurecido agarró al chaval mientras lo estampaba con la pared a gran fuerza y velocidad, el chico quedó inconsciente en el suelo .Nick dió un golpe en la pared enfurecido.
-¡Malditos hijos de puta!
-¡devuelveme mi colgante!-Le grité.
-¿Quieres tu colgante?
Nick se echó a reír a carcajadas mientras me agarraba del cuello y me empujaba con gran fuerza a la puerta de entrada haciendo que saliese a la calle.Se me cayeron las gafas del impacto y el gorro de la sudadera no lo llevaba puesto, se me empezó a quemar la cara por el sol.Solo se me escuchaban mis gritos de dolor, las manos se me quemaban, la cara me ardía, sentía como se me iba la vida de nuevo, me retorcía en el suelo de dolor mientras me tocaba la cara una y otra vez.Sobresaltados  y con los ojos totalmente como platos Rebecca y Erick gritaron mi nombre mientras apartaban de un empujón a Nick y corrían hacia mi.Lo único que pude escuchar fue la risa de Nick, riéndose como me quemaba ante sus ojos.

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