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Granada, Granada, Spain
Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?
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"En la vida es imposible sufrir, pero el hecho de arriesgarse por la persona a la que amas, hace que el dolor, merezca la pena."

lunes, 22 de octubre de 2012

Capítulo 23: Una muerte aterradora.




Jared rodeó los brazos al rededor del cuerpo de Jhon y lo llevó en brazos hasta el coche. Todos caminemos con rapidez, bastante preocupados por lo que le ocurriría a Jhon. Sentía rabia, dolor, quería llorar de rabia. Sabía que no podía confiar en Rebecca por más que me acercase a ella. Me dio su palabra y así acabo la noche, uno de mis amigos con una gran herida de mordedura en el cuello. Maldita sea sus promesas, maldita sea ella y toda su maldad que lleva dentro. Emily nos vio. con cara de preocupados y bastante alterados. Se acercó con rapidez mientras todos seguíamos caminando con rapidez hasta el coche. Rebecca había arruinado la fiesta de Jared, la había arruinado por completo. La gente se dieron cuenta de la situación mientras que todos se preguntaban que había pasado. Cada uno sacaba conclusiones; unos decían que le había atacado un animal, otros decían vampiros. Cuando mencionaban vampiros, las miradas de la gente parecían asustados, bueno, más bien estaban asustados, muertos de miedo. Me sentía culpable de lo que había sucedido. Estaba alterada, se me saltaban las lágrimas al ver que Jhon estaba muy mal. Empecé a respirar con dificultad por la situación en la que me encontraba. Comencé a llorar de rabia.
-¡Todo ha sido mi culpa! ¡Ha sido mi puta culpa!
-Tú no has tenido la culpa, ha sido Rebecca.-dijo Erick con su peculiar voz tan tranquila.
-¡Dejad las culpas ahora, tenemos que llegar al hospital lo más rápido posible!-dijo Jared también alterado.
-¿Qué ha ocurrido?-dijo Emily muy preocupada al ver la mordedura de Jhon.
-Rebecca, la hermana de Amy le ha atacado. Quédate en casa, diles a toda la gente que vuelvan a sus hogares, se acabó la fiesta.-Le contestó Jared.
-Está bien.
Nos subimos en el coche de Jared. Erick en el asiento delantero y yo en el de atrás con Jhon. Jared se arrancó la manga de su camiseta con fuerza y se giró para dármela.
-Presiona con fuerza en la mordedura. Así no derramará tanta sangre y se cortará un poco.
Yo asentí con la cabeza, cogí la manga rota y la presioné en la mordedura. Jhon estaba consciente y se quejó al yo presionarle. Le miré con tristeza y culpa y le susurré.
-Lo siento, lo siento mucho, Jhon.

Jhon negó con la cabeza mientras ponía en su rostro una pequeña sonrisa.
-No, no es culpa tuya.-Me dijo con dificultad al hablar por el dolor.
Jared arrancó el motor y con rapidez se dirigió hasta el hospital. Cuando llegamos, aparcó el coche. Salimos de él y cogimos a Jhon para entrar en el hospital. Al entrar Jared dio una voz.
-¡Necesitamos ayuda, este chaval está sangrando!
Unos enfermeros se giraron con rapidez y se acercaron a nosotros. Lo tumbaron en una camilla y se lo llevaron por ese largo pasillo de hospital. ¡Diablos! odiaba tanto los hospitales... No me gustaban para nada.
-¡Jhon, te pondrás bien, te lo prometo!-Le grité mientras veía como se alejaba en la camilla.
Nos sentamos los tres en una sillas del pasillo del hospital. Pasó una hora y aún no teníamos respuesta de los médicos. Comencé a ponerme nerviosa. Me mordisqueaba las uñas, movía las piernas constantemente, suspiraba... llegué al punto de estar de pie. comencé a dar vueltas una tras otra mientras pensaba y pensaba en Jhon. Erick y Jared me miraban.
-¿Quieres sentarte? me estás poniendo nervioso con tus vueltas y tus suspiros. Todo va a salir bien, Amy.
-¿Cómo podéis estar tan tranquilos? ¡Estoy que me como por dentro! ¿Y si no sale bien?
-Todo va a salir bien, y ahora siéntate.
Me volví a sentar pero seguía muy nerviosa. Una medía hora esperando y esperando uno de los médicos se acercó a nosotros. Nos miró y nos dijo:
-Todo ha salido bien. Ha derramado bastante sangre pero todo ha salido bien. Ahora necesita descansar, os habéis llevado un buen susto. Pero no os preocupéis, ya está bien. Chicos, ¿Visteis por casualidad qué fue lo que le mordió? es una mordedura muy extraña, yo diría que como de una especie de...animal. 
Les miré a los dos y como vi que ninguno de ellos abría la boca decidí contestarle al doctor.
-No, no vimos nada. Estábamos en una fiesta y escuché los gritos. Cuando salí estaba tirado en el suelo. ¿Pero ya está bien, no?
-Sí, no se preocupe. Sólo necesita descansar. Mañana lo visitáis, podréis hablar con él.
-Genial. Muchas gracias por todo, doctor.
-No hay de qué, señorita. 
Salimos del hospital y nos volvimos a montar en el coche de Jared. Vi como Jared daba un pequeño suspiro y fruncía el ceño. Cerró los ojos, agachó la cabeza y la apoyó en el volante del coche. Parecía mosqueado. Le miré a Erick y él también me miró. Le dije por lo bajo que le pasaba y el se negó con la cabeza insinuando que no sabía lo que le pasaba. Justo en ese momento Jared volvió a levantar la cabeza y se giró para mirarme.
-Escucha, Amy. Si tu hermana vuelve a hacer algo así; atacar a alguien de nuestro grupo o incluso si te hace daño a ti, tendremos que hacer algo para que pare de una vez. Si te niegas o si alguno de vosotros se niega lo haré por mi cuenta.
-¿Me estás queriendo decir que la vas a matar...?
-No, nada de eso. Te digo que tengo unas armas contra vampiros, desde hace mucho tiempo he sabido que había vampiros, que existían. Supongo que Emily te ha dicho que en el sótano del bar hay una especie de habitación de la cuál es para vampiros. Una vez que los metas no pueden salir a no ser que le des la orden de que pueden. Por lo tanto para ellos será como una especie de puerta transparente de la cual no pueden pasar. Con esto te quiero decir que si vuelve a hacer algo así le daremos una lección. No podrá alimentarse, poco a poco se quedará sin fuerzas, se sentirá débil cada vez más hasta el punto en que se momificará. Con eso no quiero decirte que vamos a dejar que muera, sino que aprenda a parar de matar por matar. 
-¿Crees que funcionará? es demasiado fuerte, ¿y si te hace daño a ti?
-No, no me hará daño, espero que no.-Se rió.- de todas formas no te preocupes. Cuando se vea al borde de la muerte querrá salir.
-Está bien. Me parece un buen plan, espero que de una vez por todas pare y... y vuelva a ser como antes, por que no hay nada más en este mundo que quiera conseguir.
-Tarde o temprano verás como lo conseguirás. Mejor tarde que nunca, ¿no?
-Cierto. Mejor tarde que nunca.
-¿Nos vamos a casa?
-Sí.
Jared arrancó el coche y se dirigió primero a mi casa para llevarme. Tras unos minutos en coche ya estábamos casi cerca pero decidí bajarme del coche, quería caminar un poco y le dije a Jared que mi casa estaba muy cerca que no importaba si me bajaba aquí.
-¿Seguro?-Me preguntó.
-Sí, no pasa nada, quiero caminar un poco.
-Está bien, pues hasta mañana.
Miré a Erick un segundo y le pregunté:
-¿Y tú? ¿dónde vives para que pueda llevarte Jared?
Erick se giró para mirarme y acto seguido miró también a Jared.
-No os preocupéis, ya voy yo solo, gracias.
Justo antes de pestañear Erick se había largado del coche a la velocidad de la luz. Miré por la ventanilla del coche y ya no estaba.
-Erick siempre tan misterioso, ¿no?-Preguntó Jared con una risa.
-Eso parece, sí...
Abrí la puerta del coche y me bajé.
-Hasta mañana, Jared.
-Hasta mañana.
Cerré la puerta del coche y empecé a caminar hasta casa. A veces cuando me sentía triste o me pasaba algo me venía muy bien salir y despejarme un poco. El aire libre me sentaba muy bien. Justo cuando caminaba había una cabina de teléfono al lado. Cuando pasé delante de ella empezó a sonar. Me sobresalté del susto y seguí mi camino.
-Qué raro...-Me dije por lo bajo.
Mientras caminaba y ya estaba lejos de la anterior cabina justo en frente mía había otra. Empecé a caminar despacio, me pensaba que sonaría otra vez. Corrí un poco para pasar de ella y me paré.
-Qué tontería.-Me reí para mi misma.
En ese preciso momento empezó a sonar otra vez. Me sobresalté otra vez, me giré con rapidez y miré a la cabina. Miré a mi alrededor por si alguna persona cogía la llamada pero nadie parecía prestarle atención. Todos pasaban de largo y yo era la única que estaba ahí parada en mitad mirando la cabina. Me acerqué a ella poco a poco, aún seguía sonando. Decidí contestar. Agarré el teléfono y me lo puse al oído.
-Pensé que no lo ibas a coger.-Se rió.
Esa voz... su voz... Era Rebecca. Otra vez sentía el odio, me vino la imagen de Jhon y ella. Me sentí cabreada, con ganas de estrangularla. ¿Cómo podía haber tanta maldad en una persona? Bueno... persona, me parecía un completo monstruo por lo que hacía. Ni a mi me gustaba beber sangre y tenía que hacerlo. Pero ella lo hacía de una manera... horrible. Tan horrible que me provocaba arcadas.
-Puedo sentir tu ira. Me gusta.
-¡Eres un monstruo! ¡Un completo monstruo asesino!
-Gracias, querida.
-¡Aaagg! ¡Maldita seas!
-Yo tan solo quería alimentarme, vi a ese chico tan...tan joven. olía  tan bien... Ha sido muy fácil seducirle. Con tan solo una "mirada" ya lo tenía comiendo en la palma de mi mano.
-¿¡Le hipnotizasté?!
-Así es. 
-¡Vete al infierno!
Colgué el teléfono enojada. Algunas personas parecían prestarme atención a mis gritos. De hecho, me estaban mirando. Les miré, agaché la cabeza y eché a correr hasta casa.
Cuando llegué a casa. Mis padres vieron mi cara de enfado y me preguntaron:
-¿Ha ocurrido algo?
-Sí, y grave. Mi hermana ha atacado a Jhon, Jhon milton.
-¿¡Jhon?! ¡Dios santo! ¿Está bien?-dijo mi madre.
-Está en el hospital, todo ha salido bien, pero por poco muere, mamá. Rebecca es un completo monstruo...
-Dios mío... Sigue siendo tal y como antes.-dijo mi padre.
-Tengo que hacer que pare con esto. Tengo que hacer que deje de matar por matar.
-Tendré que ir a verla.-dijo mi padre con el ceño fruncido.
-¡No! ¡Ni hablar! a saber que te haría.
-Soy su padre ¿qué me iba a hacer?
-Mató al abuelo, ¿por qué no lo haría contigo?
Mi padre se quedó callado unos segundos y se cruzó de brazos.
-Por cierto, ya nos ha dicho tu abuela que tú abuelo está vivo, ¿por qué no lo contaste? dijo que lo encontraste tú y que lo reviviste tú, de hecho, hoy ha venido a vernos.
-Estáis enfadados... 
-¡Para nada!-dijo mi madre con una sonrisa.-¿Cómo quieres que me enfade si mi padre está vivo, cariño?
-Pero es vampiro...
-Lo sé. Y no pasa nada. Tú abuela también lo es y saben como controlarse. Llevan siendo vampiros su tiempo ¿eh? 
-Pues tienen la juventud eterna. Y yo también, vosotros envejeceréis...
-Lo sé, y no pasa nada, cielo. No quiero ser una vampira, no quiero meterme en ese mundo.
-Pero... ¿odias que seamos vampiros?
-No. No lo odio, sólo que hay veces que desearía que todo fuese normal.
-Sí... incluso yo lo desearía. Me voy a la cama, no tengo ganas de cenar...Hasta mañana.
-¡Pero, cielo!-dijeron ambos.
Mientras subía las escaleras les dije a mis padres:
-No os preocupéis. Es sólo que no tengo hambre esta noche.
Entré en mi habitación y cerré la puerta. Me puse el pijama y me metí en la cama. Quería cerrar los ojos, ponerme los cascos de mi mp4 y escuchar música hasta quedarme dormida. Y así lo hice. No quería pensar en nada de lo que estaba sucediendo, tan sólo dejarme llevar por la música y olvidarme un momento de mis problemas, ya que eran demasiados. Mañana era mi cumpleaños y ni siquiera me apetecía decirle a todos que lo era. No quería celebrarlo, no me apetecía pasarlo bien sabiendo que Jhon estaba en el hospital, Katy estaba en Tokyo, y para colmo mi hermana no asistiría a mi cumpleaños. ¿Cómo me lo iba a pasar bien si sucedían tantos problemas constantemente? aunque no me parecía nada raro que sulgiesen tantos a menudo, ya estaba acostumbrada a ellos. Total, ¿para qué celebrar mi cumpleaños si ya no importaba? 
A la mañana siguiente me despertó una llamada al móvil. Tenía mi móvil encima de la mesita de noche y empezó a vibrar. Me incorporé en la cama, bostecé y atendí la llamada.
-¿Sí?-dije con la voz recién levantada y con los ojos entre cerrados.
-Buenos días, Amy. Soy Jhon.
Abrí los ojos de golpe y me incorporé más en la cama.
-¡Oh, Jhon! ¿Qué tal te encuentras?
-Estoy bien, ahora mismo estoy aquí con mis padres que les avisé de lo ocurrido. Siento haberte despertado.
Miré la hora y eran las ocho de la mañana. Jhon siempre se levantaba muy pronto por las mañanas, yo sin embargo me levantaba a las diez. 
-No pasa nada, de todas formas tenía que ir a visitarte hoy al hospital.
-¡Genial! pues aquí te espero, por cierto...
-dime.
-¡Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseo Amy, cumpleaños feliz!-dijo Jhon con una risa incorporada ya que le avergonzaba un poco cantarme el cumpleaños feliz.
-Gracias.-Reí.-Te has acordado, que majo.
-¡Nunca me olvidaría de tu cumpleaños! tendrás que celebrarlo y pasarlo en grande.
-La verdad es que no me apetece.
-¡No digas tonterías! es tu día especial, tienes que pasarlo en grande, anda, te lo pasarás genial.
-No lo creo. Bueno, ahora hablamos, me visto y voy en camino.
-Genial, ahora nos vemos.
Colgué y salí de la cama. Me vestí, entré en el cuarto de baño, me peiné, me lavé los dientes y bajé abajo. Saqué un zumo de naranja, me lo serví en el vaso y me lo bebí con rapidez. Cogí también una magdalena para llevármela por el camino. Mi madre aún seguía en la cama y mi padre ya se había ido a trabajar. Cogí una pequeña hoja que tenía para poner notas en la nevera y le escribí una a mi madre. La nota decía: "Mamá, he ido a visitar a Jhon al hospital, ya me he desayunado, quizás tarde un poquito en llegar a casa. Te quiero."
Salí de casa y eché a caminar al hospital mientras me comía la magdalena. 
Unos minutos andando y llegué al hospital. Entré y me dirigí a recepción que había una mujer.
-Disculpe, ¿Me puede decir en que sala se encuentra Jhon, Jhon milton?-Le pregunté.
-Sí, un momento.-Ojeó unas páginas y buscó el nombre de Jhon.-¿Eres familiar?-Me preguntó.
-Soy una amiga, vengo a visitarle. Le llevamos a noche a este hospital.
-Ah, sí, ya recuerdo. Se encuentra en la sala 202.
-Muchas gracias.
-De nada, señorita.
Caminé por el largo pasillo y miraba en cada una de las habitaciones cual era la 202.
-Sí, aquí es.-La encontré.
Toqué a la puerta con tres suaves golpecítos, la abrí y asomé la cabeza.
-¿Se puede?
-Por supuesto, tonta.-Me dijo Jhon riendo. Suele decirme tonta con cariño.
Pasé, cerré la puerta y me dirigí a él. Estaba tumbado en la cama y como el solía estar siempre con una sonrisa en su rostro.
-¿Qué tal te encuentras?
-Bueno, me duele el cuello, pero estoy bien.
Los padres de Jhon estaban sentados en unos asientos afuera de la habitación. Jhon les había dicho que nos dejara solos.
-¿Recuerdas... qué fue lo que te mordió?
Jhon se quedó callado unos segundos mientras bajaba la vista y pensaba. Cuando recordó, abrió los ojos como platos.
-¡Un vampiro!-Exclamó.
-Sí... pero, ¿recuerdas qué vampiro?
Volvió a pensar. Ahora tardaba más en responder, parecía que no se acordaba.
-No lo recuerdo.-Respondió.
No quería que recordase que fue mi hermana la que le mordió. Sólo por eso él podía alejarse de mi y yo no quería que eso pasase. No sabía que hacer, pero sólo podía hacer una cosa; Hipnotizarle y hacerle creer que lo que le atacó fue un animal. Pero yo no quería hacer eso pero era la única solución de que no pasase nada entre nosotros respecto a mi hermana.
-¿Seguro que no lo recuerdas?-Le volví a preguntar.
-Un momento...-Empezó a recordar.-Era una chica, una chica morena con los labios de color carmín. ¡Sí, ya lo recuerdo! ¡Tú hermana!
-Shh, baja la voz.-Le susurré mientras acto seguido daba un leve suspiro. Me empezaron a temblar las manos y me senté a su lado en la cama. Me quedé callada y él me miraba.
-Entonces, ¿fue ella?
-Sí.-Le respondí con seriedad.
-Yo...
-¿Se lo has contado a tus padres?-Le interrumpí.
-No, no le he dicho que fue lo que me atacó ya que lo acabo de recordar. Será mejor que les avise.
-¡No! no... espera.
-¿Qué?-Preguntó.-Lo que me atacó fue un vampiro, Amy.
Me quedé callada unos segundos mientras bajaba la vista. Tomé una decisión y le volví a mirar.
-No sé si hago lo correcto pero por el bien de todos, por el bien de nosotros debo hacerlo, lo siento, perdóname.
-¿Qué demonios estás...?
Justo en ese preciso momento le miré fijamente, me acerqué a él mientras nuestras miradas estaban juntas. Le iba a hipnotizar. Mis pupilas se dilataron, las suyas también. Pues ya le estaba hipnotizando.
-A noche, lo que te atacó fue un animal, ¿de acuerdo? lo que te atacó fue un animal, no un vampiro. 
-Un animal.-Repitió él.
-Sí, fue un animal. ¿Lo entiendes?
-Sí.
Terminé de hipnotizarle y nuestras pupilas volvieron al estado normal. Jhon me miró extrañado.
-¿Qué haces mirándome fijamente?
-Oh, perdona, creí que tenías algo en la cara.
Jhon rió.
-Y... -Hice una breve pausa.-¿Recuerdas que fue lo que te atacó?-Le volví a preguntar otra vez para asegurarme.
Jhon se quedó pensando.
-Un animal...sí, fue un animal.-Respondió.
Suspiré. No me sentía bien hipnotizarlo pero era por el bien de él y de todos. Lo que menos quería es que la familia de Jhon supiesen que era vampira y que fue precisamente mi hermana la que le atacó. No, no podía permitir eso. No quería que me alejasen de él.
-¿Cuando volverás a casa?
-Quizás mañana o pasado. Eso me dijo el medico, cuando no me duela tanto la herida.-Me sonrió.
-Está bien. Volveré a visitarte de nuevo, ahora tengo que irme.-Le devolví la sonrisa.
-Claro, nos vemos pronto.
Me levanté de la cama y me dirigí a la puerta. Justo antes de irme me giré para mirarle. Le miré y me volví a dirigir a él. Me acerqué y le dí un beso en la frente.
-¿Y esto?-Se rió.
-Quiero que te pongas bien pronto. Mejórate y espero verte recuperado.
-No te preocupes, aquí estoy a salvo de los animales salvajes.
Le sonreí y salí de la habitación. Saludé a sus padres que estaban afuera y ellos me devolvieron el saludo. Cuando salí del hospital me senté en un banco que había. Saqué el móvil y marqué el número de Erick.
-Erick, ¿Puedes venir un momento?
Antes de que me respondiese, más rápido que el propio movimiento del ojo humano se apareció detrás mía.
-¿Erick, estás hay?-Le pregunté. 
-Estoy detrás tuya.
Me giré rápidamente mientras daba un repullo del susto. Le dí un golpecito en el hombro.
-¡No hagas eso! ¡Qué susto me has dado!
Erick sonrió.
-Y bueno... dime.
-¿Por qué ayer desapareciste? ¿No querías que Jared te llevase a casa?
-No, no es eso. Sólo que sé irme a casa solo, no necesito a nadie.
-¿Siempre eres tan misterioso?
-Bueno, ¿tú me ves misterioso?
-Bastante diría yo.
-Bueno, quizás si es que lo sea un poco.
-¿Quizás? desapareces como si nada, apareces cuando menos me lo espero, no quieres llevarme nunca a tu casa y sigo sin saber el por qué. ¿Te parece eso que no seas misterioso? 
Erick echó a caminar.
-¡Eh! ¿A dónde vas?-Le dije corriendo tras él.
-Sígueme.
-Pero, ¿a dónde vamos?
-Tú tan solo sígueme.
Le seguí mientras ambos caminábamos a Dios sabe donde. Tras unos largos minutos caminando llegamos a una casa, solitaria, apartada del vecindario. Sin vecinos, sin nada. Una casa en medio de la nada. Me quedé mirando fijamente la casa y acto seguido Erick dijo:
-Aquí es donde vivo.
Me quedé atónita mientras miraba la casa. Pues era un poco grande para que él viviese sólo. No sabía que responderle en ese preciso momento, no sabía como reaccionar.
Erick sacó las llaves de casa. Entramos en su casa mientras que yo observaba cada detalle. No sabía ni qué decirle.
-Oye, que no hacía falta...
-Algún día tendría que enseñarte donde vivo.-Me interrumpió.- Bienvenido a mi humilde morada.
-Siento haberte presionado tanto en este tema.
-No, no me has presionado. Qué no pasa nada.-Me sonrió.-Ven, sientate en el sofá.
Asentí y me senté a su lado. Me fijé que en las paredes del salón había fotos colgadas, fotos en las cuales salían una mujer y un hombre sonriendo abrazados. Me preguntaba quién serían. Erick se fijó en que miraba las fotos.
-Eran mis padres.-Respondió.
Me dí cuenta que dijo "Era" sus padres habían fallecido y en su mirada noté tristeza que la tapaba con una falsa sonrisa. Sentí pena por él.
-Yo... lo siento, no quería...
-No pasa nada.-Me volvió a interrumpir.-¿Sabes? esta casa era de mis padres. Me trae tantos recuerdos... pero en fin, están muertos. No sirve de nada lamentarse.
Erick me miró, vio que mi mirada estaba agachada y que mis manos se mostraban nerviosas.
-Sé que te estás preguntado como murieron. No te preocupes, me hace bien hablar de esto, de todas formas, tengo que contártelo.
-¿Contarmelo...?
-Verás. Antes de que yo fuese vampiro éramos una familia normal, vivíamos felices, éramos felices. A mi madre le gustaba vivir apartada de la gente, sin embargo a mi padre le gustaba todo lo contrario. Un día mi madre decidió mudarse y vivir apartada de la gente, a mi padre al final le pareció buena idea. Total, nos mudemos a esta casa. Yo en ese momento era muy pequeño, tendría unos nueve o diez años. Estuvimos bastante tiempo viviendo en esta casa. Cuando ya era mayor, con diecisiete años, de madrugada llamaron a la puerta. Era una mujer, morena, vestía de cuero y decía que necesitaba ayuda. La mujer estaba histérica. Mi madre fue a abrir de inmediato la puerta. A mi me despertaron los gritos de aquella asustada mujer. Acompañé a mi madre también a la puerta. Esa mujer decía que necesitaba hacer una llamada de teléfono urgente, decía que se había perdido y que unos hombres la perseguían. Mi madre acepto y la invitó a pasar. Mi padre también se despertó y salió de la cama al escuchar tantas voces, yo siempre sospeché de aquella mujer... Cuando la mujer estaba en el salón y nosotros detrás de ella, le susurré a mi madre que no me gustaba esa chica, que veía en sus ojos que tramaba algo. Por supuesto mi madre rió y me dijo: "¡No digas tonterías, Erick!" Y justo ahí, esa chica era un monstruo, su rostro era demoniaco, tenía colmillos, sus pupilas eran totalmente negras, la cara un completo monstruo. Se había transformado de pronto en una especie de demonio. Empezó a atacar a mi madre mordiéndole y mordiéndole todo el cuerpo, yo estaba aterrorizado mi padre y yo corrimos hasta mi madre, intentando parar a aquel monstruo pero justo en ese momento, me golpeó, me lazó contra la pared y quedé inconsciente. Cuando me desperté durante unos largos minutos vi a esa mujer de cuclillas mirándome con la boca totalmente ensangrentada y sobre todo con su ropa desgarrada y con sangre. Miré detrás de ella y mis padres habían muerto, habían muerto atacados a mordiscos, faltaban trozos de carne por sus cuerpos, una escena totalmente gore. Entonces rompí a llorar. La mujer puso sus manos en mis mejillas y me dijo: "A partir de ahora tú vas a ser mío, harás todo lo que te diga, si te niegas morirás igualito que tús padres, me ayudarás en todo lo que te pida si desobedeces ten en cuenta que morirás de la peor forma que sé." Por supuesto yo tuve que hacerlo, no tenía otra elección. Y como ves al día de hoy yo también soy un monstruo, un vampiro. Y un último detalle que me faltaba; Sí, era Rebecca, tú hermana.
-¿Mi... mi hermana hizo todo eso a tu familia?
Estaba atónita, tartamudeaba de todo lo que me había contado en solo momento, y yo no era tartamuda, para nada. Había que tener maldad para hacer algo tan terrible como lo que le hizo a la familia de Erick. No estaba equivocada, era un completo monstruo. Matar a los padres de alguien... no me puedo ni imaginar como se debía sentir Erick, no puedo imaginarme como sería ese dolor si yo no lo he vivido. Que matasen a tus padres en tu propia cara sin tu poder reaccionar es la cosa más terrible que puede ver una persona. ¿Pero qué clase de monstruo era Rebecca? Siempre estuvo descontrolada y así lo estará hasta que yo le parara los pies. 
-Sí, tu hermana hizo eso.-Me respondió Erick.
Empecé a enojarme. Fruncí el ceño, cerré el puño, lo apreté y apreté los dientes.
-¡Es un monstruo! ¡No me equivocaba, es un completo monstruo! esto no va a quedar así, Erick. ¡Yo haré que pare de una vez!
-¡Espera, espera, espera! no puedes decirle que lo sabes, entonces sabrá que he sido yo y me hará pagar por eso. ¡Me matará!
-¡Mató a tú familia! ¡debo hacer algo!
-A ver, tranquilízate un momento.
-¡¿Qué me tranquilice?! ¿¡Es que no le guardas ningún rencor, odio, o algo?
Erick se quedó callado y bajó la vista.
-No te moleste, no me respondas, sé que sí.
-No hagas nada si no quieres verme morir.
Me tranquilicé. No quería que Erick muriese al yo contarle a Rebecca todo.
-Eso pasó hace años. Recuerda lo que dijo Jared; "Si hace algo otra vez fuera de lo normal, irá al sótano."
-Tienes razón, pero tengo el presentimiento de que algo malo va a hacer otra vez.
-No lo creo, por cierto, Feliz cumpleaños, pequeña.-Me sonrió.
-¿Cómo sabías que era mi cumpleaños?
-Ah, es un secreto. Tengo un pequeño regalo para ti.
-¿Un regalo?
-Exacto, cierra los ojos muy fuerte y no mires, ¿eh? no mires.
-Está bien.-Los cerré sin mirar.
Erick cogió una Katana que guardaba de hace mucho tiempo.
-Toma.
La Katana era realmente preciosa, un diseño único, era... preciosa.
-Oh, madre mía...¡Es preciosa!-La cogí y la miré.-Pero, ¿para que quiero yo una Katana?
-Bueno, quiero que la tengas tú, era de mi padre. Sabes que con eso puedes cortar cabezas a diestro y siniestro.-Se rió.- No acepto un No por respuesta, con eso algún día, podrás defenderte de aquellos que quieras atacarte, vampiros hijos de putas quizás.
-Yo no suelo matar a nadie, ya maté una vez y me sentí culpable. Pero aún así, quizás me sirva de gran ayuda, gracias.-Le abracé.
-No hay de qué.-Correspondió mi abrazo sonriendo.

Cuando terminé de estar en casa de Erick me tuve que ir a casa. Me acordé de algo que tenía planeado hacer y que no tuve tiempo de hacerlo. Aún seguía enfurecida con Rebecca, no podía creerme que hiciese eso. Sé que sabía que fue Rebecca la que convirtió en vampiro a Erick. Pero no eso de que mató a su familia. Era siniestro. Cuando llegué a casa subí a mi habitación y dejé la Katana encima de mi cama. Sonreía al verla, que Erick me la diese, sabiendo que es un recuerdo de su padre ya que significa mucho para él, me sorprendía bastante y a la vez sonreía por que él confiaba de que yo la tuviese. Lo que tenía tan importante que hacer y que había recordado era llamar a Edward. Quería saber que había sido de él. No me llamaba ni nada, no lo veía desde hacía muchísimo tiempo, así que decidí marcar su número de teléfono y llamarle. Lo llamé y al parecer no contestaba, me pareció muy extraño que no contestase. ¿Se habría cambiado de número? El buzón de voz salió:

"Al número que llamas, no se encuentra disponible. Por favor, deje su mensaje después de la señal."
Suspiré y le deje un mensaje:
-Edward, ¿dónde estás? ¿por qué no me llamas y hablamos? escucha, me gustaría hablar contigo y saber un poco de ti. La última vez que hablé eras un capullo engreído pero hubo algo que te hizo cambiar y eras la misma persona que conocí hace tiempo. Llámame cuando escuches esto, por favor.
Colgué la llamada y me senté en la silla de mi escritorio. Algo me decía que Edward no estaba bien, algo había pasado, algo malo me temía. Tras un buen rato pensando decidí ir a hacerle una visita, total, no perdía nada en saber si estaba en casa, o se había mudado. Volví a salir de casa, al parecer mi madre había ido al supermercado y no estaba en casa. 
Empecé a caminar hacia la casa de Edward. Estaba un poco lejos de la mía. 
Cuando llegué llamé a la puerta con tres golpecitos.
-Edward ¿estás en casa? quiero hablar contigo.
Al parecer nadie contestaba. Llamé también al timbre pero nada, seguía igual, nadie abría la puerta.
-¿Señora Cooper, está en casa? ¿Señor Cooper?
Justo en ese momento la puerta chirreó y empezó a abrirse. Asomé la cabeza y nadie la había abierto.
-¿Hola...? ¿Señora Coooper? ¿Edward? ¿Hay alguien en casa?
Me decidí a entrar y me fijé en algo de lo más espantoso que había visto en todo el día; Charcos de sangre se asomaban por el salón. ¿Qué coño había pasado? empecé a dar pasos muy cortos, asustándome de lo que podía encontrarme.Me temblaban las manos y las piernas con forme cada paso que daba. Cuando me acerqué al salón dí el grito más aterrador que jamás había dado nunca. No me podía creer lo que estaba viendo, no podía creerme lo que veían mis ojos. Todo el salón ensangrentado, el cuerpo de la madre y el padre de Edward ensangrentados, con un rostro espeluznante, aterrador, sus ojos totalmente abierto, con un rostro aterrador  Estaban sentados en la mesa del salón, como si fuesen muñecos de trapo. Me tiré al suelo, chillando, con los ojos totalmente como platos. El cuerpo de los padres estaban mordisqueado, faltaban trozos de carnes en sus cuellos, los brazos, las piernas... Sabía que había sido Rebecca. Giré la cabeza y a mi izquierda estaba el cuerpo de Edward, también muerto con una estaca clavada en el corazón y su rostro totalmente escalofriante. Empecé a chillar más y más fuerte. Cerraba los ojos con fuerza, me echaba las manos a la cabeza, me pellizcaba las mejillas.
-No, esto no es real, no es real... que sea un sueño en que voy a despertar en cualquier momento....
Los volví a abrir y vi que Edward, en su lado izquierdo, había una grabadora de voz ensangrentada. Me dirigí a ella a gatas y me acerqué con rapidez, parecía que tenía algo grabado. Mis manos temblaban y le buscaba el botón de reproducir casi llorando. Reproducir la grabadora de voz y decía así:
"Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deseo hermanita, cumpleaños feliz."
Me cantaba el cumpleaños feliz con una risa al final de la canción. Otra vez, mi ira, la sentía, lo único que estaba consiguiendo Rebecca es que la odiase cada vez más. Fruncí el ceño, muy enfadada mientras que mis lágrimas corrían por mis mejillas. Me sequé las lágrimas y me levanté del suelo.

8 comentarios:

  1. ME ENCANTA CIELO! SIGUE ASÏ; CIELO!
    EL SIGUIENTE PRONTO
    macherieladyartiste.blogspot.com

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    1. Ay, cielo. Cómo me gusta ver un comentario tuyo. Me alegra de que te guste, amor. Tú también sigue así, que tu novela es... Buah, GENIAL. Sobre todo el suspense que pones en cada capítulo, eso mola mucho. <3 asahjsahs Te adoro.

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    2. Hahaha pues acabo de subir un capítulo!
      Si quieres déjame un comentario (OBLIGATORIO) hahaha

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    3. Claro que sí, amor. Pero lo leeré mañana, que ahora me tengo que ir y mi hermana mayor me quiere quitar el ordenador T.T
      Mañana te lo escribo y te cuento que tal me ha parecido <3

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  2. No puedo leer este capítulo sin haber leído los demás...iré poco a poco.
    Un abrazo

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  3. Son las 5 de la madrugada, mañana a las 11:30 tengo un examen muy importante y acabo de leerme de una sentada 23 capítulos... lol
    Tu historia me ha enganchad mucho, es perfecta, ME ENCANTA *o*
    Sigue subiendo más capítulos por favor :P Un beso ^-^

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    1. ¡Seguiré subiendo capítulos, no lo dudes! <3
      ¡Gracias por leerme, en serio, muchas gracias! ^^

      ¡Un beso enorme!

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