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Granada, Granada, Spain
Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?
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"En la vida es imposible sufrir, pero el hecho de arriesgarse por la persona a la que amas, hace que el dolor, merezca la pena."

miércoles, 31 de octubre de 2012

Capítulo 24: No te necesito, no de esta forma.




Observaba la casa, ensangrentada. Sangre por las paredes, por los suelos, algunos que otros muebles...
Sentía odio a la vez que rabia. Esa manera de asesinar que tenía Rebecca era espeluznante. Lancé la grabadora con toda mi fuerza y la estampé contra la pared mientras que esta se hacía pedazos. Miré de nuevo los cuerpos asesinados, mordisqueados, ensangrentados... Me echaba las manos a la cabeza mientras daba vueltas al rededor del salón donde yacían los cuerpos. Me preguntaba en mi cabeza como Rebecca sabía quien era Edward y en donde vivía. Me preguntaba qué quería conseguir haciéndome esto. Si lo único que quería es que la odiase lo estaba consiguiendo. La odiaba, odiaba su manera de comportarse, su manera de llamar la atención. Quería rendirme de luchar por ella, quería tirar la toalla, pero sabía que no podía, no podía rendirme ahora. Había llegado tan lejos, había llegados tan lejos que no podía echarme atrás. La única manera que podía tratar de pararla era encerrarla en el sótano de Jared. Pero era tan fuerte que no sabía como iba a reaccionar si tratábamos de secuestrarla. Jared dijo que "tenía" unas cuantas armas contra vampiros. Necesitaba ver esas armas por si son demasiado fuertes como para matarla. No quería eso.
Mientras daba vueltas y vueltas al rededor de la casa sin saber que hacer ni a quién llamar me fijé que mi ropa estaba manchada de sangre. Mi camiseta había unas pequeñas gotas al coger la grabadora, y en mi rodilla derecha había también una mancha. Me asusté. Pensaba en que podría venir un vecino, ver lo ocurrido, llamar a la policía y culparme de lo ocurrido. No podía permitir eso. Tampoco podía permitir que alguno de ellos llamase a la policía. Si la policía viese el cuerpo de Edward verían que fue un vampiro. Probablemente me culparían a mi por mis huellas, y a la pirada de Rebecca por asesinato. Y probablemente la matasen, utilizarían armas contra vampiros hasta acabar con todos.
Corrí hacia la puerta de entrada para cerrarla del todo, no podía dejar que alguno de los vecinos se asomasen. Cerré todas las ventanas y volví al salón. Comenzaba a oler realmente mal por los cuerpos muertos. No podía soportar el olor. Saqué mi móvil del bolsillo y marqué el número de Jared. Mis manos temblaban junto a todo mi cuerpo.
Comencé a ponerme nerviosa, Jared parecía tardar en contestar el móvil. Pero por fin contestó.
-¿Si?
-¡Jared, Jared, por favor tienes que venir rápido!-Comencé a decirle nerviosa.-¡Rebecca a matado a toda una familia y uno de ellos era un vampiro!
-A ver, cálmate un poco Amy, explícame todo. Tranquilízate.
di un suspiro y volví a hablar.
-Estoy en casa de un amigo, se llamaba Edward. Llevaba un tiempo sin saber de él así que decidí hacerle una visita, lo llamé al móvil pero no me lo cogía y fui a su casa por que algo malo me temía. Al llegar la puerta estaba entreabierta y al entrar en el salón todos estaban muertos. Junto a Edward había una grabadora, le dí a reproducir y mi hermana me cantaba el cumpleaños feliz, insinuando que este era mi regalo de cumpleaños. ¡Ven rápido, puede llegar alguien!
-¡Maldita sea! ¿Por donde está la casa?
-Cerca del hospital donde llevamos a Jhon, estaré afuera, cuando te vea te daré una voz.
-¡Voy para allá!
Colgué el móvil y marqué también el número de Erick. Él contestó de inmediato.
-¡Erick, tienes que venir corriendo mi hermana ha...
Justo en ese momento llamaron a la puerta. Comencé a dar pasos cortos por si era la policía o alguien, me dirigí a la puerta lentamente.
-Soy yo, abre la puerta.-dijo Erick.
Suspiré aliviada y abrí la puerta.
-Esa manía que tienes de asustarme cada vez que apareces.-Le dije.
-Yo no pretendo asustarte, te asustas tú sola. ¿Qué ha ocurrido?
-Ven, pasa, te lo enseñaré.
Ambos fuimos al salón y Erick se quedó sorprendido de toda la sangre que había por los suelos y los cuerpos que yacían en la mesa.
-Tú hermana, ¿no?
-Sí...-balbuceé.
-Una muerte similar a la de mis padres.-dijo mirando fijamente los cuerpos.

-Ahora que lo dices, sí. Voy afuera, Jared llegará en un momento.
Salí afuera de la casa y miré si veía el coche de Jared. Era un todoterreno negro. Tras unos minutos le vi. Jared tenía la ventanilla del coche abierta, así que si le daba una voz me escucharía.
-¡Jared!
Jared me miró y se dirigió a la casa. Lo aparcó cerca y salió del coche. Emily también venía, me alegre al verla. Ambos se dirigieron hacia nosotros.
-Entrad.
Entramos y nos dirigimos al salón. Emily vio los cuerpos y no pudo aguantar el olor, dio una arcada y se alejó un poco de los cuerpos. Con su camiseta se tapaba la nariz.
-¡Joder!-dijo.
-Tenemos que llevarnos los cuerpos y arrojarlos por donde nadie los encuentre. Si no hacemos nada tendremos un grave problema.
-¿Qué problema?-pregunté.
-Encontrarán a tu hermana y a ti y os matarán por vampiros.
-Tal y como me temía. ¿Y qué hacemos?
-Coged bolsas de basura de la cocina, seguro que tenían.
Emily y yo nos dirigimos a la cocina y busquemos las bolsas de basura. Las encontramos y se las llevamos a Jared. Jared metió en una de las bolsas el cuerpo del padre, luego en otra en el de la madre y él último Edward.
-Los meteremos en el maletero del coche. Nos vamos lejos de la ciudad y lo arrojamos en el próximo bosque que veamos. 
-No te caen muy bien los vampiros ¿eh?-Le dijo Erick.
-No. Suelo odiar a los que son como Rebecca, son los peores. Cogámos los cuerpos.
Cogimos uno a uno los cuerpos y los metimos en el maletero del coche. Limpiamos toda la sangre por los suelos y las paredes. Nos llevo varios minutos pero teníamos que hacerlo. Cuando terminamos nos montamos en el coche.
-Ya sabes lo que viene después de esto, Amy.-dijo Jared.-Te avisé.
-Lo sé,
Arrancó el coche y se dirigió fuera de la ciudad. Tras unos minutos en coche estábamos en silencio. Nadie hablaba, todos callados. Así que decidí hablar.
-Jared, ¿Te ocurre algo?
-No, no me ocurre nada. Sólo que me concentro en ir lejos, por eso no abro la boca.-Sonrió.
-Estás tan nervioso como yo, ¿verdad?
-Sí.
-Todos los estamos.-dijo Emily.-Tengo un cierto miedo a tú hermana, Amy.
-Lo sé. Y sólo habéis visto el principio. Puede llegar a más y a más. Tengo el miedo de que llegue a mis padre y les haga algo.
-¿Crees que es capaz de matar a sus propios padres?
-Yo ya no sé que creer... ¿En qué puto mundo existen los vampiros? ya nada aquí es normal.
Hubo un silencio después de mi última frase. Apoyé la cabeza junto a la ventana y cerré los ojos. En el trayecto después de eso estuvimos todos en silencio, pero no un silencio incomodo. Emily me dio un abrazo trató de consolarme y tranquilizarme un poco de lo que había ocurrido.
-No te preocupes, saldremos de esta.
Correspondí su abrazo y cerré los ojos.
Cuando por fin nos alejamos de la ciudad llegamos a una carretera solitaria. Pasaban algunos que otros coches, pero no muchos. Jared siguió un poco más lejos, donde ya apenas los coches pasasen. Estaba casi anocheciendo estábamos bastante lejos de la ciudad. Cuando por fin llegamos nos bajemos del coche. Miré a mi alrededor y era una zona bastante solitaria tal y como me imaginaba donde nos llevaría Jared. Jared abrió la puerta del maletero.
-Llegó la hora. 
Cogió uno de los cuerpos y acto seguido lo arrojó por una montaña abajo y así con los dos últimos. Cerró el maletero.
-Pues ya está.-Suspiró.
-He estado pensando...-Comencé a hablar.- Y creo qué... ¿Y sí Rebecca ha planeado matar a todos los que estén cerca mía? Osea, a mi alrededor. Lo hizo con Jhon, ella no sabe que está vivo. ¿Y si vuestra próxima víctima sois una de vosotros? pensadlo, Edward era mi amigo, Jhon lo es.
-No lo creo, no creo que haga eso. Y si es así yo mismo me encargaré de que eso no pase.-Respondió Jared.
-Espero que no sea así.-dijo Emily.
-No va a ser así.-dijo Erick.
-Sí, quizás sea una tontería.-dije.- Y ahora, ¿qué hacemos?
-Irnos a trabajar.-Respondió Jared con una risa.
-Mierda, se me había olvidado.
Nos montámos de nuevo en el coche y nos dirigimos de nuevo a la ciudad.
-Un largo trayecto ¿eh?-dijo Jared.
-Pues sí.-Respondímos.
Volvió a arrancar el coche y nos dirigimos de nuevo a la ciudad. Tras un largo trayecto cuando llegamos todos salimos del coche. Se hizo tarde y Jared tenía que abrir ya el Bar. Una vez abierto entré en pasos largos, cogí una nueva camiseta de trabajar para cambiarme la que tenía manchada de sangre. Me metí en el baño y me la quité. Me puse la otra y una vez puesta tiré la camiseta manchada a la basura. Me limpié la rodilla manchada de sangre, me eché agua en la cara y me arreglé un poco el pelo. Apoyé mis manos sobre el lavabo y agaché la cabeza. Di un leve suspiro mientras a continuación cerraba los ojos. No me encontraba del todo bien, no tenía ganas de trabajar por lo ocurrido. No sabía que me podía esperar al día de mañana. Quizás me encuentre a todos muertos, quizás no quede nadie, quizás me quedase sola... Sólo el hecho de saber que Rebecca es un maldito monstruo me preocupaba. Tenía miedo que sucediese algo similar a lo de Edward con mi familia. Tenía miedo de que alguien más muriese y no pudiese hacer nada ante ello. No podía dejar que muriese más gente y quedarme de brazos cruzados, dejándole a ella el trabajo fácil. Tenía que impedirlo de alguna manera. No tenía ni la mayor idea por que se comportaba de tal forma. ¿Qué quería ganar con ello? un día puede estar bien y al día siguiente es totalmente otra persona. Incluso yo misma tenía miedo de ella. 
-Maldita estúpida...-dije para mi misma.-¿Cuándo pararás de asesinar...?
Salí del baño. Emily ya estaba atendiendo a varias personas que entraron al bar. Erick estaba sentado en una de las sillas de la barra, tomándose una copa. Jared preparaba la comida que pedía la gente. 
-No tengas esa cara, asustarás a la gente.-dijo Erick con una sonrisa.
-Qué gracioso.-dije en un tono burlón.
Atendí unas cuantas mesas que llegaron, lo apunté en mi pequeña libreta y se lo dí a Jared para que lo preparara. Tras unos largos minutos trabajando atendimos a todas las mesas. Emily y yo nos sentamos en una de las sillas de la barra al lado de Erick. 
-Amy, no estés preocupada.-dijo Emily.-Pararemos esto.
-No, esto no parará.
-¿Cómo lo sabes?
-Es mi hermana, está descontrolada. Necesito saber por qué hace todo esto, qué es lo que quiere conseguir.
Erick sacó un paquete de cigarrillos del bolsillo de su chaqueta. Se puso unos en los labios pero no lo encendió. Me quedé mirándolo.
-No sabía que fumabas.
-Pues ahora lo sabes. 
Acercó el paquete y me ofreció uno
-¿Fumas?
-No, no fumo, gracias.
-No deberías estar tan preocupada, eso es lo que quiere tu hermana, que le prestes atención a lo que haga. Si vas a estar pendiente en cada paso que de va a ser peor para ti. Jared y yo sabemos lo que hacer, tu por ahora estate tranquila.
Erick volvió a ofrecer su paquete pero esta vez a Emily.
-¿Fumas?
-No, tampoco fumo, gracias.
-Cómo queráis.
-¿Y cómo se yo que debo estar tranquila si puede aparecer en cualquier momento?
-Tú dejárnoslo a nosotros.
Erick se levantó de la silla y salió afuera para fumarse el cigarro.
Jared terminó de preparar los pedidos de la gente y se dirigió a la barra con nosotras. Sacó un cigarro y también se los puso en los labios.
-Quedáos aquí, voy a fumarme un cigarro afuera.
-Vale.-Asentimos ambas.
Salió afuera y se puso al lado de Erick. Ambos miraban a un punto fijo. Erick al cielo mientras fumaba, Jared también.
-Hace frío esta noche ¿eh?-Le dijo.
-Yo no tengo.-Respondió Erick.
Jared le miró y luego volvió a mirar al cielo mientras le daba una calada al cigarro.
-Ya... claro, vampiros. ¿Hace mucho que moriste?
-Más o menos.
-¿Echas de menos tú vida humana?
-¿Te soy sincero?
-Por favor.
-Sí, aveces la echo de menos.-Le respondió mientras soltaba el humo del cigarro por su boca.
-Comprendo.
-¿Eres un "caza vampiros" o algo por el estilo?
Jared dio una pequeña risa.
-No, nada de eso. 
-¿Entonces?
-Antes de que muriese mi padre él me dio esas armas contra vampiros que el solía utilizar. Él y yo siempre hemos sabido que existían, sin embargo, a mi madre se lo ocultábamos por su bien.
-Lo siento, por lo de tú padre.
-Si te estás preguntando como murió; murió por que lo mataron unos vampiros. Yo ni siquiera antes de que pudiese reaccionar pude impedirlo.
-Y de hay sale tú odio.
-Exacto.
-¿Tú madre sigue viva?
-Sí, mi madre sí. Ella ya lo sabe todo, sobre los vampiros y esos temas.
-Tienes suerte.
-¿Suerte?
-Sí, suerte. Yo tampoco pude impedir que mis padres no muriesen, de hecho quedé inconsciente por un gran golpe y al despertar estaban muertos. Tú por lo menos tienes a uno de ellos, yo no tengo a nadie.
Hubo un silencio mientras que Jared le miraba de reojo a Erick. Sintió lastima por él.
-Es la primera vez que le voy a decir esto a un vampiro pero... Tú no estás sólo, nos tienes a nosotros. Además de que seas vampiro se que hay en ti un pedazito de sentimientos humanos. A parte de que eres un gran tío.
Erick miró a Jared y le tocó el hombro. Acto seguido dijo.
-Menos ñoñerías y ve a trabajar.-Se rió.
Jared rió y tiró el cigarro al suelo, lo apagó y abrió la puerta de nuevo. Erick estaba de espaldas a Jared antes de que se metiese al bar Erick le dijo:
-Hey.
Jared se giró para mirarle.
-Gracias, tío.-Le dijo de espaldas mirando al cielo, aún fumando el cigarro.
Jared sonrió dulcemente y volvió a meterse en el bar. Se dirigió a la barra donde Emily y yo estábamos hablando.
-¿De qué hablabais?-Le preguntó Emily.
-Cosas de tíos.-Le respondió Jared con una sonrisa.
-Hm, haciéndote él interesante ¿eh? me gusta.
Al cabo de unos pocos minutos de que Jared entrase, Erick volvió a entrar. Se volvió a sentar en una de las sillas donde estaba su copa. 
Tras unas horas de trabajo y trabajo llegó la hora de cerrar, la gente ya se había marchado. No quedaba nadie. Pero decidimos quedarnos un rato más, charlando y bebiendo lo que sea. Total, me venía bien estar en compañía. Mañana por la mañana decidí visitar a Jhon de nuevo, lo hablé con ellos y le parecieron bien, de hecho, vendrían conmigo. Unos minutos entre risas y risas, Emily decidió bajar al sótano  dónde tenía las bebidas que se servían. Se había gastado una botella, así que decidió reponerla para mañana. En unas de las cajas estaba la botella que necesitaba, la cogió pero justo en ese precioso momento empezó a escuchar unos ruidos que venían de donde ella estaba. Se empezó a entrañar. Miró a ambos lados pero no parecía ver a nadie. Así que no le dio importancia.
-Bah, será una rata.-Se dijo a si misma.
Antes de que volviese a subir las escaleras escuchó una voz, más bien una especie de silbido. Se giró y se dirigió lentamente a examinar de nuevo.
-¿Jared? escucha, si sois alguno de vosotros no tiene gracia ¿eh?
Empezó a dar pasos muy cortos, examinando cada detalle. Pues ya se estaba poniendo nerviosa. Volvió a escuchar otra vez ese silbido esta vez más cerca, casi pegado a su oído. Se giró rápidamente y al girarse la vio. Allí estaba, Rebecca.
-Qué raro... no he oído llegar tus pisadas.
-Por que no he venido andando.
Emily reaccionó y se dio cuenta que era Rebecca, mi hermana. Abrió los ojos como platos, comenzó a ponerse más nerviosa, casi temblaba. Llevaba la botella en sus manos, la apretaba con fuerza. Era lo único que tenía para defenderse así que sin quererlo alza su brazo para defenderse contra ella. Pero antes de que le diese Rebecca le había esquivado más rápido que el propio movimiento que el ojo humano. Ya no estaba enfrente de ella, esta vez estaba detrás.
-¡Buh!
Emily dio un grito mientras tiraba la botella al suelo y se hacía añicos. Rebecca se lanzó sobre ella, mostrando su lado vampirico sacó sus colmillos. Emily gritaba el nombre de Jared varias veces con todas sus fuerzas. Intentaba defenderse pero por supuesto Rebecca era mil veces más fuerte que ella, comenzó a darle puñetazos pero no le hacían nada, ni siquiera un rasguño. Intentaba quitársela de encima pero era imposible. Rebecca quería acabar con la vida de Emily y beber su sangre allí mismo. Pero escuchemos los gritos de Emily, bajemos rápidamente y allí la vi, encima de Emily tratando de matarla como lo hizo con sus últimas victimas. Sentí mi odio hacia ella, otra vez, sin quererlo ni pensarlo me transformé en vampira y deje atrás mi lado dulce por un momento. Me abalancé sobre ella y de un empujón la aparté de encima de Emily, ahora era yo la que la tenía agarrada. Emily corrió hacia Jared mientras que a continuación le abrazaba fuertemente. Erick también mostró su lado vampirico fue a dirigirse hacia nosotras pero Jared le puso la mano en el pecho para que no fuese.
-No vayas, es entre ellas, déjalas.-Le dijo Jared.
-¡Qué es lo que pretendes asesinando a cada uno de ellos!-Le gritaba mientras estaba encima de ella.
Rebecca sin contestarme alzó su pierna y me dio una patada en el estómago haciendo que me estrellase con unas cuentas cajas de bebidas. Corrió a mi y me agarró del cuello fuertemente mientras a continuación con una fuerza inhumana me tendía hacia arriba como a una muñeca de trapo. Con mi pierna le dí una patada en la cabeza, haciendo que ella se echase las manos a la cara. Me volví a lanzar sobre ella esta vez agarrándola del cuello, casi estrangulándola. No respondía de mi, no sabía lo que estaba haciendo. Cuando me transformaba en vampira no respondía de mi. Ella trataba de quitarme las manos de su cuello mientras daba unos gruñidos que solía dar cuando se transformaba. 
Antes de que hiciese algo de lo que podía arrepentirme, Jared cogió una bolsa negra que tenía escondida en una de las cajas, apartadas donde las botellas. Cogió una especie de inyección donde en ella contenía un liquido verde. Corrió hacia Rebecca y se lo inyectó en el brazo. Comenzó a sentirse débil, sin fuerzas, paró de hacer esfuerzos y retiró sus manos de mis brazos. Jared me agarró de la cintura, cogiéndome y apartándome de ella. Yo aún seguía transformada y no respondía de mi. Empecé a dar gruñidos, intentaba deshacerme de Jared, que me soltase.
-¡Amy, tranquilízate, ya está! ¡Amy, para! ¡Ya está!-Me gritaba Jared para que volviese en si.
Comencé a tranquilizarme mientras respiraba agitada Rebecca también respiraba muy agitada por el liquido que le inyecto Jared. Volví a ser yo. 
Dejé de ser vampira y volví a mi estado normal. Jared me soltó y yo corrí hacia Rebecca.
-¿Qué le pasa?
-Le he inyectado una especie de tranquilizante para vampiros. No te preocupes, no le va a pasar nada.
Jared se acercó también a mi. Rebecca le miró y le dijo:
-Hijo de puta...
-Tú has tratado de matar a tu próxima víctima, yo he tratado de impedirlo.
Jared abrió la puerta donde la encerraría y la arrastró hacia dentro. Antes de que la cerrase Rebecca me miró.
-¿Qué hacéis...?-preguntó.
-No podrás salir amenos que te demos una orden de que puedes. No podrás alimentarte, poco a poco te irás quedando sin fuerzas hasta el punto en que te momificarás. Morirás lentamente. Ahora está en nuestras manos que nosotros queramos alimentarte, sino, te momificarás.
-No puedes hacerme esto, Amy. No puedes.
-Sí, sí puedo.
Jared comenzó a cerrar la puerta, Rebecca comenzó a gritar.
-¡Amy, me necesitas! ¡Sé que me necesitas! ¡Abrid la puerta! ¡Me necesitas!
-No te necesito, no de esta forma.
Jared cerró la puerta del todo. 

2 comentarios:

  1. Hola :) Es la primera vez que me paso por tu blog :) :$ y las entradas de la primera página me han encantado muchísimo,me encanta tu blog :) Espero no molestarte en el blog, no me gustaría <3
    Pasate si quieres y puedes por http://teamonene19.blogspot.com.es/
    Te sigo :) Un besito :D

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    1. ¿Molestarme? ¡Para nada! al contrario. Me alegra muchísimo de que te hayas pasado por mi blog y sobre todo que realmente te guste. Muchísimas gracias por pasarte, cielo.
      ¡Ahora mismo me paso por el tuyo sin dudarlo! <3

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