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Granada, Granada, Spain
Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?
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"En la vida es imposible sufrir, pero el hecho de arriesgarse por la persona a la que amas, hace que el dolor, merezca la pena."

sábado, 24 de noviembre de 2012

Capítulo 25: La trampa.




Jared, Emily, Erick y yo, nos mirábamos. Nuestras miradas decían que todo había acabado, por fin habíamos encerrado a Rebecca. Rebecca que se encontraba encerrada en esa "habitación" chillando, dando golpes, enfurecida. Una parte de mi no quería que estuviese ahí, pero sabía que tenía que encerrarla. No podía dejar que matara a más gente. La puerta en la que ella se encontraba adentro, tenía una rejilla pequeña en la que se podía ver lo que hacía ella y como se encontraba en cada momento. En ese momento di un leve suspiro. Rebecca no paraba de repetir mi nombre, suplicando que la dejase salir. Sabía que era una trampa. No iba a caer en ella, sabiendo que al cabo de minutos mataría a más gente. Aveces, era tan inocente que por un momento la creía. Creía que si la dejaba salir no haría más locuras, no mataría a más gente. Pero ya confié una vez en su palabra y me traicionó. 
-Vamos. -dijo Jared.
Comenzaron a subir las escaleras del sótano, yo me quedé atrás, mirando la puerta. Erick se giró para mirarme.
-Amy, vamos. -dijo Erick.
Asentí con la cabeza me dirigí a subir las escaleras del sótano. Una vez que estábamos de nuevo en el bar me senté en una de las sillas de la barra como de costumbre. Estaba preocupada, no dejaba de suspirar y morderme las uñas.
-Amy, no la vamos a matar. La vamos a dejar ahí un tiempo hasta que se espabile y deje de matar gente.-dijo Erick.
-¿Cómo sabes si eso funcionará? ¿cómo sabes si cuando salga de nuevo volverá a matar a más gente? me parece una tontería lo que estamos haciendo. Rebecca es así, por más que queramos no va a cambiar y vosotros lo sabéis.
-Amy, ¿nos estás queriendo decir que no quieres luchar por tu hermana? ¿es eso lo que nos estás queriendo decir?-dijo Jared.
-Estoy queriendo decir...-hice un breve pausa.-¿Y si no va a cambiar por mucho que lo intentemos?
-Sabes perfectamente que tu hermana no es así, no era así. Si ahora ella es así, es por que no supo controlar sus ansias de sangre. Cuando fue convertida no supo controlarse. Bebió y bebió, mató y mató y por eso ahora se comporta como tal. ¿Es que no lo sabías? sabes perfectamente que ella no es así. 
-¿Y si ha cambiado? ¿Y si ahora es así y no hay forma de cambiarla? ¡Estoy harta de ella!-Comencé a chillar.-¡Estoy cansada de luchar y no conseguir nada! ¡La odio, joder!
Jared miró a Erick totalmente sorprendido por las palabras que estaba diciendo. Emily también lo estaba, se acercó a mi pero yo me levanté de la silla y lancé la silla contra la pared. Estaba demasiado cabreada hasta el punto de lanzar sillas por los aires, por un momento le iba a destrozar el bar a Jared. Erick se acercó a mi en pasos largos, puso sus manos en mis mejillas y me levantó la cabeza.
-Hey, cálmate, por favor. No puedes estar diciendo eso, Amy. Estás cabreada, lo sé, pero tú no eres así, tú no te rindes como si nada. Has llegado muy lejos, has encontrado a tu hermana. 
-¡¿Y de qué me ha servido haberla encontrado?! ¿¡Eh?! ¿¡de qué?! ¡Es que no te das cuenta de la clase de monstruo que se ha convertido! ¡Esa no es mi hermana!

-Todo lo que ha dicho Jared es la verdad, Amy. Tu hermana se ha vuelto así por que no supo controlarse cuando fue convertida en vampira. La sangre humana es como la droga para un vampiro. Si la bebes demasiado frecuente te llega afectando de tal manera que no puedes controlarlo. Un vampiro puede aguantar mucho tiempo sin beber sangre e incluso años. Pero hay que saber controlarse demasiado para que no te afecte. ¿Comprendes? tú eres uno de ellos. Eres uno de los que no beben sangre por placer, sino por que tienes que  hacerlo si no quieres morir. Tú sabes controlarte a diferencia de ella, Amy. Todo vampiro sabe controlar sus ansias de sangre, tu hermana no supo hacerlo.
-Necesito irme a casa...Lo siento.
Salí por la puerta del bar. Jared recogió las sillas que yo lancé y las puso en su lugar. No estaba cabreado, comprendía mi situación al igual que Erick y Emily. 
Erick ayudo a Jared a colocar las sillas en su lugar. 
-Estoy preocupada por ella.-dijo Emily.-No me imagino estar en su situación...
-Ya, bueno, se le pasará, tranquila. Es un arrebato que le ha dado.-dijo Jared.-Aunque...
-¿Aunque qué?-dijeron a la vez Erick y Emily.
-Espero que sólo haya sido un enfado tonto y que no cometa un tontería de la cual en un futuro empiece a arrepentirse.
-¿Cómo?-dijo Erick.-No acabo de entenderte.
-Puede que Amy empiece a odiar a Rebecca, de tal manera que no puedan ni verse. 
-¿Qué estás queriendo decir?
-No quiero decir nada, espero que lo mio sólo sea una tontería. Pero espero que Amy no sea ahora "La mala" y Rebecca cambié de pronto y sea "La buena" ¿comprendéis?
-No, no creo que pase eso. Espero.
-Yo espero que no.-dijo Emily.
-Mejor hacer como que no he dicho nada, sólo era una sugerencia.
-¿Qué hacemos? ¿nos vamos y volvemos mañana a ver que tal está Rebecca?-Preguntó Erick.
-Sí, será lo mejor.-Respondió Jared.
Cuando llegué a casa mis padres ya estaban acostados eran las dos de la madrugada. Tenía las llaves de casa en mi bolsillo, menos mal, sino tendría que llamar a la puerta y despertarles. Entré en casa y subí a mi habitación. Me tiré en la cama, mirando al techo me puse a pensar. Cada vez que pensaba en Rebecca apretaba mi puño con fuerza, apretaba los dientes y fruncía el ceño. Sí, la odiaba, odiaba como era ahora. Le deseaba lo peor, le deseaba... la muerte. No me podía creer que yo pensara de esa manera. ¿Estaba siendo yo misma o todo lo que pensaba era por mi enfado? ni yo misma lo sabía. Sólo quería retorcer su cuello, matarla. Pensaba en que si esta iba a ser la hermana que iba a tener, para tener a un demonio no tengo a nadie. Pero para que hablo yo de demonios... si los vampiros somos monstruos. Incluso yo era un monstruo. Por más que me consideraba humana estaba claro que ya no iba a cambiar nada, ya era así, como ellos. 
Cogí mi móvil de mi bolsillo y vi que tenía un mensaje de Katy. Sonreí al ver que era de ella. El mensaje decía;
"¡Hola, tonta! ya he salido de Tokyo, ¡Vuelvo a Nueva York! ¡Por fin! ¡Qué ganas tengo de verte! espero que me esperes en el aeropuerto y me des un abrazo de esos de "Película" ¿eh? ya me contarás que es lo que ha sucedido en mi ausencia, ¿vale? por cierto, ya sabes que te traigo un regalito. ¡Espero verte allí! ¡Te quiero!"
"Claro que me verás allí, Katy. Y si hace falta me monto una tienda de campaña en el aeropuerto para esperarte." Pensaba yo. Por fin vería a Katy, estaba ilusionada por darle un abrazo tan, tan fuerte que ni pudiese respirar. Ella si que era para mi una hermana. 
Mis párpados comenzaron a cerrarse poco a poco. Tenía sueño, estaba cansada y lo único que quería era dormir y olvidarme un poco de todo esto. Me dormí.
A la mañana siguiente me desperté sobre las nueve y cuarto. Tenía que ir al aeropuerto para ver a Katy. Me levanté de la cama, bostecé, me estiré y me metí en la ducha. Al terminar me lavé los dientes, me vestí, me peiné y me sequé el pelo. Ya mismo estaba a punto de llegar Katy, me tenía que dar prisa. Baje a bajo, me bebí un zumo de naranja a toda prisa y me llevé una magdalena.
-Tranquila cielo, te vas atragantar. ¿A dónde vas?-Preguntó mi madre.
-Al aeropuerto, ya viene Katy de Tokyo.-Le besé en la mejilla y salí por la puerta.-¡Luego nos vemos!
Me llevé dinero para un taxi.
-¡Taxi!-Le grité a uno.
Se paró al lado y me monté en el coche.
-¿A dónde, señorita?
-Al Aeropuerto, por favor.
-Marchando.
Unos minutos en coche y por fin llegué. Llegaba tarde, esperaba que Katy no se hubiese ido a casa ya. Ande en pasos largos, apartándome de la multitud de gente que venía de viaje con sus maletas. Sin querer me choqué con un hombre.
-¡Perdone!-Le dije.
-¡Mira por donde vas, niña!
Seguí mi camino y por fin vi entre toda la multitud esa figura que tanto deseaba ver, allí estaba junto a Ángel y sus padres. Corrí a toda velocidad, ella se giró, sonrió y soltó su maleta. Por fin la tenía cerca y me abalancé sobre ella abrazándola con todas mis fuerzas, como ella me había dicho, "como una escena de película" ambas nos reíamos. Nos abrazamos muy fuerte y entre risas dijimos ambas;
-¡Cuanto te he echado de menos!
-¿Qué tal el viaje?-Le pregunté cogiendo aliento por lo cansada que estaba de correr.
-¡Genial! ¡La próxima vez iremos juntas tu y yo a Tokyo! ¡No sabes lo que te pierdes, allí nunca te aburres!
-¡Estaría genial ir a Tokyo!-Exclamé.
Katy sacó de su bolsillo un regalo, que estaba tapado con papel de regalo. Era pequeño. Alzó su mano y me lo dio.
-¿Qué es?-pregunté
-Ábrelo.
Lo abrí y era el detalle más bonito que me pudo regalar ella. Una pulsera realmente preciosa.
-Mira, yo también tengo una.-Me enseñó su muñeca.- Esta pequeña estrella que lleva la pulsera está partida, si la ajuntas con la mía, se unen. Mira, te lo enseñaré.
Me puso la pulsera en mi muñeca y acto seguido cogió la pequeña estrella que tenía y la unió.
-¿No es bonito?-sonrió.
-Es...Es más que bonito, Katy. Es el mejor regalo que me han regalado nunca. Gracias.-Le abracé de nuevo.
-No tienes por que darme las gracias.-Sonrió y correspondió mi abrazo.
-Tengo que contarte muchas cosas.-Le dije en un tono bajo y serio.
-Vale, ¿pasa algo grabe?
-Jhon está en el hospital.
-¿¡Qué?! ¿¡Qué le ha pasado?!
-Es muy largo de contar, ¿tienes unos minutos?
-Sí...Claro que sí. 
Ángel se dirigió a nosotros, pudo ver mi cara y no estaba del todo contenta.
-¿Pasa algo?-Preguntó.
-Muchas cosas.-Le respondí.
-Katy, cielo.-dijo la madre.-Nosotros nos llevaremos vuestras maletas a casa. Nos vamos en taxi. Puedes quedarte con Amy charlando.
-Vale, gracias, mamá.-Le sonrió.
-Salgamos del aeropuerto y vámonos al hospital.-Le dije a Katy.

                                                                 *  *  *                                                                                       



Rebecca estaba muy débil. No se podía apenas mover, hablaba con dificultad, necesitaba alimentarse. Su cara no tenía muy buen aspecto, sus labios estaban secos, los párpados se le caían. Estaba apoyada en la pared y sentada en el suelo. Paso una noche entera fatal. Jared ya estaba trabajando en el bar. Emily trabajaba en el turno de noche, como yo. Mientras trabajaba y trabajaba no se preocupaba ni un segundo en Rebecca, ya que se lo merecía, por zorra. 

Rebecca se arrastraba hacia la puerta. Intentaba levantarse, pero no podía, no tenía fuerzas, no podía incorporarse, tan sólo estar tumbada como un peso muerto. Se volvió a apoyar en la pared. Pensaba en si era este su final. Pero no se iba a arrepentir y pedir perdón que era lo que ambos queríamos. Era demasiado orgullosa, no se arrepentía de lo que hacía, no se arrepentía de matar humanos. Para ella los humanos sólo eran "bolsas de sangre". 
Erick entró esa mañana al bar de Jared, como bien le dijo a noche, le echaría un vistazo a Rebecca. Erick le saludó con la mano a Jared, Jared le devolvió el saludo y le hizo un gesto con la cabeza para que bajase al sótano. Erick bajó. Al bajar abrió la rejilla para poder ver a Rebecca.
-Vaya, tienes muy buen aspecto.-le dijo irónicamente.
-Necesito comer, necesito alimentarme...-Sin apenas poder alzar la voz.
-Tú solíta te has buscado esto. ¿Sabes lo preocupada que está Amy por ti?
-Me importa una mierda Amy. Tan sólo es una cría...
-¿Estás segura que es ella la cría? ¡Ah, no! creo que es al revés, ¿no, querida?
Rebecca soltó una pequeña risa.
-Eres bastante hijo de puta.
-Soy un hijo de puta cuando debo serlo.
-Venga, tío, déjame salir y déjate de juegecítos. Necesito comer.
-¿En serio piensas que te voy a dejar salir sólo para que te venges y hagas una estupidez de las tuyas? oh, perdona que te diga pero te equivocas.
-¡Erick, déjame salir, joder!-alzó la voz con las pocas fuerzas que le quedaban.
-Veo que cuando fuiste trasformada en vampira te volviste una loca matando gente a diestro y siniestro, que por lo que veo, ese es tu "placer". Creo que lo mejor que se te da es ser una zorra.
-Todo vampiro hemos matado a un humano alguna vez, ¿acaso tú no mataste? tú no eres un santo.
-No seré un santo, pero soy mejor persona que tú.
-¿No me vas a dejar salir, verdad?
-Exacto.
-¡Vete al infierno!
-Adiós, Rebecca. Vendré a visitarte luego.
Cerró la rejilla.

                                                                  *  *  *                                                      


Llegamos al hospital y entramos en la sala de Jhon. Ya estaba del todo bien, sólo llevaba un parche en el cuello para tapar la mordedura de vampiro. Estaba vestido, no llevaba ese "pijama" de hospital que yo tanto odia. Se alegró mucho al ver a Katy y Ángel. Les abrazó dándole la bienvenida. Le conté a Katy y Ángel que tuve que borrarle la memoria a Jhon sobre lo ocurrido de esa noche. No podía permitir que pasara algo más del cual Jhon se alejase completamente de mi y de todos los de mi alrededor. Aunque en el fondo, a mi no me parecía bien lo que hice, al borrarle los recuerdos de esa noche. A Jhon ya le habían dado el alta para que se marchase a casa, ya estaba perfectamente, aunque aún le dolía el cuello, pero no mucho. Aún tenía que contarles la muerte de Edward y sus padres, que a mi me afectaba aunque no tuviésemos mucho contacto anteriormente. 

Salimos del hospital y caminemos hacia un parque. Nos sentamos en el césped y tras conversación y conversación entre Katy, Ángel y Jhon hablando sobre el viaje de Tokyo, yo tan sólo permanecía callada, pensando en las palabras que iba a decir tras la muerte de Edward. Ángel me miró confuso, extrañado, se preguntaba por qué no hablaba entre la conversación o por qué no sonreía como de costumbre.
-Amy, ¿te ocurre algo?
-Tengo que contaros una cosa.
Ambos me prestaron atención.
-Edward y sus padres han muerto...
-¿¡Cómo?!-Exclamaron.
-Ya conocéis a mi hermana Rebecca, ¿no? no sé si aún la habéis visto en persona, ya que en vuestra ausencia han pasado muchas cosas. Rebecca les asesinó.
Hubo un silencio incomodo. No tenían palabras, pues se miraban las caras como diciendo que Rebecca era una maldita psicópata. Yo agaché la vista, no me sentaba del todo bien que supiesen que mi hermana, la cual es de mi familia, era una psicópata, por así decirlo, que le apasionaba alimentarte de humanos, que le daba placer, que le excitaba. Pues para mi ya no la consideraba mi hermana. Las palabras de Erick me vinieron a la mente. "Todo vampiro puede controlar sus ansias de sangre, tú hermana no supo hacerlo" tenía razón, ella no supo hacerlo a diferencia de mi, que no me agradaba del todo tener que beberla, aunque he de reconocer que su sabor es exquisito.
-No te preocupes, comprendemos que Rebecca sea un vampiro.-dijo Katy.-Ya sabes que hay mucha clase de vampiros Amy. No sólo estamos los que no matamos a ninguna mosca, también hay los más hijos de puta que les excitan la sangre, su olor, su sabor, su textura... Tu hermana ha estado fuera muchos años, de ahí sale el no saber controlarse. Y ahora es en lo que se ha convertido. Yo pienso que tu hermana no está siendo ella misma.
-Eso es lo que pienso yo, pero estoy cansada de luchar por ella, estoy cansada de ver tantas muertes, estoy cansada del maldito mundo en el que vivimos, estoy cansada de todo.
-Tu eres fuerte, Amy.-dijo Ángel.-Eres fuerte, puedes superar esto, puedes luchar y conseguir lo que realmente quieres. No te rindas, tú sabes perfectamente más que nadie que no quieres rendirte, por tú familia.
-Exacto.-dijo Jhon.
¿Podía superar esto? yo no lo sabía, lo que sí sabía es que realmente me quería rendir. Me podía llevar años y años intentando que Rebecca sea la misma y no conseguir nada. Era muy negativa en este tema, aunque siempre he aprendido que pensando en negativo te pasarán cosas negativas. Siempre lo he creído así. Pero ¿de qué me valía luchar por una persona que realmente no se preocupaba por mi, ni quería saber nada? 
Al encontrar a Rebecca, aquella noche que se presentó en el bar de Jared, me imaginaba que fuese totalmente distinta a la Rebecca que conocía en la actualidad. Me creía que era buena persona, amable, simpática y era justo todo lo contrario. Tenía que haber sufrido demasiado para que se haya vuelto tan, tan fría. No me podía ni imaginar como se sintió ella al abandonarnos, que hizo, a donde fue, dónde durmió...
Ángel, Katy y Jhon me animaban a no rendirme, sus palabras me animaban bastante, pero sabía que cuando me fuese a casa, me tirase a la cama y mirase el techo pensando, iba a pensar negativamente de nuevo. Quizás ahora, la que se estaba volviendo fría era yo.                  


                                                                 *  *  *                                                     


Ya eran casi las cinco y media de la tarde. Emily se presentó en el bar de Jared. A sus espaldas llevaba una mochila que en ella contenía una botellita de sangre. Erick no había llegado aún para hacerle de nuevo la visita a Rebecca. Emily se acercó a Jared. Jared le susurró:

-¿Traes eso, no?
-Sí, ¿para que me la has pedido?
-Pues para que no se muera. No podemos dejar que se muera. Y, ¿dónde la has conseguido?
-Me la dio Erick para que te la diese a ti.
-Ah, bien.-Le sonrió.-Rebecca está muy débil, no puede moverse ni apenas hablar.
-¿Quieres que baje y se la lleve?
-Sí, tengo que atender unas cuantas mesas, pero ten mucho cuidado.
-Tranquilo, Jared, soy bruja, se protegerme solita.
Emily bajó al sótano, se puso delante de la puerta y abrió la rejilla. Al abrirla y observar a Rebecca vio que no se movía, no hacía ningún movimiento, su pelo le tapaba la cara, su cabeza estaba agachada. Emily se asustó.
-Oh Dios, ¿está muerta?-Se preguntaba asustada.
Emily no sabía si abrir la puerta, acercarse a ella para saber si estaba muerta o no. Pues podía ser una trampa, pero era tan real, no hacía ningún movimiento, ningún ruido, ninguna respiración. Emily comenzó a ponerse nerviosa, se quitó la mochila de sus espaldas, sacó la botellita de sangre y pasó su mano por la rejilla.
-Rebecca... te traigo comida.-Le dijo.
Rebecca no contestaba, seguía sin hacer ningún movimiento, ninguna respiración, no reaccionó ante el olor de la sangre. No era muy propio de ella, ¿estaba muerta?
-¿Rebecca...?-Preguntó.-¿Puedes levantar la cabeza un momento, aunque sea un poquito? ¿puedes mover un dedo?
Ningún movimiento. Nada. Absolutamente silencio. Emily quitó su brazo de la rejilla. Agarró la bolsa en sus manos y se pensaba una y dos veces en abrir la puerta, acercarse a ella y mirar si estaba muerta. No podía llamar a Jared, por que estaba trabajando y no podía dejar de atender el bar. 
-¿Qué hago?-Se preguntaba.-Puede ser una trampa, odio a los vampiros...-Frunció el ceño.
Cogió la llave de una mesita que había al lado. La insertó en la puerta y la abrió. Ella aún seguía con la botellita de sangre en sus manos. Se acercaba sigilosamente, a un metro de ella se agachó, se puso de cuclillas e intentó mirarle la cara para saber si estaba consciente o respiraba. Arrastró la botellita de sangre a las manos de Rebecca, esperó y no hacía ningún movimiento. Totalmente como antes, nada, ni un pequeño sonido, ni un movimiento de dedo nada.
-¡Oh Dios mío, está muerta! ¡Será mejor que avise a Jared!
Se levantó del suelo, se dirigió a la puerta y justo en ese momento Rebecca se abalanzó sobre ella, dio un gruñido, la empujó contra la pared haciendo que Emily quedase inconsciente por el gran golpe, calló al suelo. Emily no pudo reaccionar a tiempo, fue todo demasiado rápido y no le dio tiempo a usar su magia contra Rebecca. Rebecca se bebió esa botellita de sangre, la lanzó al suelo, reponía fuerzas. Ya no tenía ese mal aspecto que tenía antes.
Totalmente cabreada y con ganas de vengarse de mi, ella me culpaba. Se pensaba que fue mi idea haberla encerrado. Se marchó de ese lugar como alma que lleva el diablo.

8 comentarios:

  1. Hola cielo! Lei este capitulo solo y veo que sabes escribir muy bien, has pensado mandar una novela a editoriales?
    Unbesazo

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    Respuestas
    1. ¡Hola, amor!
      Sí, sí que lo he estado pensando. Quizás cuando acabe esta novela y me ponga a escribir otra, cuando la termine si la enviaré a una editorial. O quizás envíe está, ya veré, según como me de. Haha, por cierto, muchas gracias por leerme, encanto.

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  2. Hola valeria! Soy Marta me encanta tu blog estoy enganchadísima, me encanta tu forma de expresarte, espero que lo cojan en una editorial o algo porque le va a gustar a mucha gente, un besito suerte :)

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    1. ¡Hola, Marta!
      Me alegra muchísimo de que te encante mi blog. Gracias por pasarte por aquí y dejarme un comentario. Y bueno, si que me gustaría mandarla a una editorial, pero quien sabe si me la cogerían o no. <3
      ¡Otro beso para ti!

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  3. Hola! Me encontré tu blog por casualidad,la verdad,pero me gustó el diseño y decidi quedarme.Por eso descubri una historia de vampiros que engancha,muy bien redactada y de la que quiero masss.Por eso,me quedo como seguidora,te felicito por tu blog,y,sobre todo,por tu historia,porque tardé un buen rato en leer todo lo que tienes escrito hasta ahora,pero,se me pasó volando,y ,eso,felicidades. Te dejo aquí mi blog,por si te interesa pasarte o algo,http://nuncahevistonadacomotusojos.blogspot.com.es/,un beso,sigue así.

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    1. ¡Hola! :3
      Pues muchísimas gracias por quedarte por aquí, amor. Me alegra mucho de que te hayas tomado tu tiempo en leerte todo lo que tengo escrito, te haya gustado y te hayas suscrito. Me ha alegrado y todo tu comentario, en serio. Me he pasado por tu blog y también lo tienes muy pero que muy bien hecho. Escribes textos ¿no es así? me he leído algunos y la verdad tu también tienes una cierta manera de escribir que me encanta. Ahora mismo soy seguidora tuya, y cuando actualices algo lo leeré encantada.
      Muchas gracias de nuevo por tu comentario y por todo lo que me has escrito, eres un cielo. <3

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  4. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  5. Toma ya, por zorra, esa parte te quedo de miedo jajaja

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