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Granada, Granada, Spain
Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?
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"En la vida es imposible sufrir, pero el hecho de arriesgarse por la persona a la que amas, hace que el dolor, merezca la pena."

jueves, 6 de diciembre de 2012

Capítulo 26: ¿Recuerdas como nos conocimos?




Emily sangraba por la frente. Tenía una herida por el impacto que recibió cuanto Rebecca la empujó contra la pared. Seguía inconsciente.
Jared, al escuchar una especie de estruendo se extrañó bastante. Se asomó a la puerta de el sótano y mencionó el nombre de Emily. Pues Emily no contestaba. Se empezó a poner nervioso, pero si bajaba al sótano no atendería el bar y eso sería un grave problema. Justo en ese preciso momento entró Erick, que venía a hacerle de nuevo la visita a Rebecca. Erick, al ver la cara de Jared supo que había problemas. Se dirigió a él y le preguntó:
-¿Ha pasado algo?
-No lo sé, pero he llamado a Emily y no contesta, hace un rato que oí un ruido que me extrañó bastante. Será mejor que cierre el bar.
Jared le explicó a la gente que tenía que cerrar el bar por motivos personales. Algunas personas ponian mala cara, otras se iban sin más. Cuando salió toda la gente, Jared cerró la puerta y ambos se dirigieron al sótano. Bajaron con rapidez, y al ver que la puerta estaba abierta ambos se empezaron a preocupar. Corrieron y Jared entró adentro al ver que Emily estaba inconsciente en el suelo, la cogió, la incorporó e intentó reanimarla. Erick observaba por ambos lados si estaba Rebecca por alguna parte, pero no lo estaba, se había escapado. Emily comenzó a abrir los ojos lentamente mientras empezaba a sentir el dolor de su frente. Al tocarse con su mano se fijó que caía unas cuantas gotas. Jared cogió un botiquín para curar las heridas. Emily se quejaba.
-¿Qué ha ocurrido?-Preguntó Jared.
-Se ha escapado. Cuando le llevé la botella de sangre la pasé a través de la rejilla, pero ella no reaccionaba, parecía que estaba muerta. No reaccionaba, no respiraba, ¡no se oía nada!
Tenía muy mal aspecto y me pensaba que realmente estaba muerta. Abrí la puerta, me lo pensé muchas veces y al ver que pude ver que estaba muerta, que no era así, me agarró al girarme y me estampó contra la pared. Luego ya no recuerdo nada más.
-Tuviste que haberle tirado tan sólo la botella por la rejilla.-Suspiró.
-¡Jared, creía que estaba muerta!
-Lo sé, lo sé, tranquila. Ya veremos lo que hacemos.
-¿Qué va a pasar ahora...?
-Me temo que algo malo, seguro.-Respondió Erick.
Estuvieron sentados en el suelo un buen rato hablando, pensando, planeando en que hacer con Rebecca. Pues parecía que todo estaba perdido con ella. Se preguntaba en que haría ahora sabiendo que fuimos los que le encerremos. Quizás se vengaba, quizás  mataba a más gente, quizás nos mataría a todos.
Tras una larga conversación, llegué al bar de Jared. Estaba con Ángel, Jhon y Katy, que me quisieron acompañar. Intenté abrir el pomo de la puerta pero no giraba, estaba cerrada. Toqué con tres golpes esperando a que Jared me abriese, quería ver a mi hermana.
-¡Jared!-Grité mientras tocaba a la puerta.-¡Abre, soy Amy! ¿Estás ahí?
Oyeron mi voz así que subieron las escaleras del sótano con rapidez y abrieron la puerta de entrada del bar. Me fijé en la herida de Emily, ya no sangraba pero tenía mal aspecto.
-¿Y esa herida?-Pregunté.

-Verás....
-Rebecca se ha escapado.-Interrumpió Jared.-No sé como no ha querido matar a Emily pero la ha dejado con vida, sólo la ha empujado y ha recibido un golpe en la frente.
-¿¡Se ha escapado?!-Fruncí el ceño, cabreada.
-Sí...me temo que algo estará planeando. Tenía demasiada hambre, quizás se esté alimentando de personas, quién sabe. La botella que le dimos de sangre para que no se muriese estaba bebida y tirada en el suelo, probablemente se haya quedado con hambre, eso no era nada para ella.
-¿Dónde creéis que puede estar?-Pregunté.
-Ni idea.
-Sé donde puede estar ahora mismo. Volveré en un rato.
-¡No, Amy!-dijeron todos.
Justo en ese momento antes de que se diesen cuanta, yo ya me había largado del bar de Jared a buscar a Rebecca. Estaba cabreada. Pensaba en si ya estaba matando a más gente inocente, cosa que yo odiaba de ella, esa manera tan asquerosa de alimentarse, desgarrando el cuerpo de su víctima como un maldito monstruo. Si ella siguiese así llegaría hasta el punto de que la policía tarde o temprano la encuentre y la encierren por vampiro hasta dejarla morir o algo incluso peor. Yo no podía permitir que me la quitasen. Por muy monstruo que fuese, era mi hermana, eso no lo podía cambiar, pero lo que sí quería cambiar era su forma de ser. Cuando era una cría, tan sólo una cría, recuerdo lo mucho que me quería, me abrazaba, me levantaba por los aires como si yo pudiese volar, reíamos juntas, éramos felices junto a la familia. Recuerdo como se preocupaba por mi, cada vez que un niño o niña se metían conmigo ella, allí estaba, siempre a mi lado defendiéndome. Estábamos muy unidas, eso lo recordaba. No quisiera olvidarme de todos esos recuerdos en mi vida, ya los olvidé una vez y pude recordarlos. Había veces que deseaba que Rebecca se muriese, como lo deseé la anterior noche. En ese entonces yo no la consideraba mi hermana para nada. No podía considerar que una pirada, psicópata, loca, y una completa zorra fuese mi hermana. Quizás la Rebecca que conocía cuando tan sólo era una cría, se ha esfumado y no volvería jamás. Y si fuese así, no me quedaría nada por lo que luchar. 
Me dirigía a casa de Rebecca, sé que estaba ahí y si me equivocaba sabía donde podía encontrarle. Al llegar llamé a la puerta. Como de costumbre, Héctor me recibió y me invitó a pasar. Yo, con mi cara de enfado y apretando los dientes, me dirigía al salón en pasos largos. Rebecca estaba sirviéndose un poco de su bebida favorita, Whisky.
-¡Rebecca!-Le grité.
-Vaya, a ti te quería ver yo.-Con su peculiar sonrisa sarcástica.-¿Sabes? no me ha gustado nada que no me hayas venido a visitar mientras estaba encerrada. 
-¿¡A quién has matado ya?! ¿¡Quién ha sido tu víctima?!
-¿Qué coño estás hablando?
-¡Sabes perfectamente de lo que estoy hablando!
-No he matado a nadie, idiota.
-¿Se supone que me tengo que creer eso?
-Te estoy diciendo la verdad, no he matado a nadie esta vez. Y cálmate un poquito si no quieres que te eche a patadas de mi casa.
-¡Mientes! ¡Sí has matado, te conozco!
Mis pupilas se empezaron a dilatar mientras que a continuación mostré mis colmillos. Corrí hacia ella y la empujé haciendo que ambas nos tirásemos al suelo, yo subida  encima de ella. La agarraba del cuello mientras la miraba. Por más que la miraba, más odiaba a la Rebecca que veían mis ojos. 
-¡Qué me digas a quién has matado, pirada! ¿¡Es que no te cansas nunca?!
-¡Te digo que no he matado a nadie! ¡Tengo alimento en la nevera!
-¿¡Qué clase de alimento!? 
-¡¿Quieres dejar de chillar de una puta vez?! ¡Te voy a clavar una daga como sigas así!
Rebecca me empujó de encima suya. Se levantó del suelo mientras me tendía la mano para que yo me levantase también. ¿Rebecca tendiéndome la mano? 
-La próxima vez que me montes una escena de las tuyas te hecho a patadas. Se supone que la cabreada debería estar yo. ¿Me ves cabreada?. El alimento que te interesa tanto saber que tengo en la nevera son bolsas de sangre de hospital. ¿Contenta? de ahí me he alimentado. Estaba demasiado agotada para salir y buscar nuevas víctimas, hoy no tenía ganas. Además de que me tengo que acostar y tener sexo con algunos hombres para luego alimentarme fácilmente,  querida. Es más divertido de esa manera.-Se rió.-Y ya no son solo hombres, también hay mujeres, quizás te interese y te puedas venir conmigo algún día es muy divertido y disfrutarás mucho. Seguramente que tú no sabías que al ser vampiro todo se te hace más excitante, Y ya no sólo es eso, desarrollas una gran capacidad para detectar los olores, el sabor y placeres que tú jamás vas a probar como sigas así.
-Eres una zorra.
Rebecca se acercó a mi, me colocó un mechón tras la oreja y se acercó a mi oído mientras me susurraba:
-Seré una zorra pero disfruto como vampira mejor que tú.
Al oírle decir eso le di un empujón enfurecida. Ella hecho una risa mientras me miraba acto seguido se sirvió de nuevo su Whisky ya que antes no le dio tiempo a beberlo. Le dio un sorbo y se sentó en el sofá. Me hizo un gesto para que me sentase con ella.
-Dime, mi querida hermanita, ¿cuánto hace que no te alimentas?
-Eso a ti no te importa.
-Oh ¿tú crees? me importa más de lo que tú te piensas. No podemos dejar que mi querida hermana muera por no querer probar una pizca de sangre, que sé que te encanta por más que lo niegues.-Le dio otro sorbo a su bebida.-¿Quieres que te sirva un poco de bebida o prefieres "otra"?
-¿Por qué estás tan amable conmigo?
-¿Amable? Intento ser agradecida sirviéndote un poco de bebida. Es de mala educación no preguntarle al invitado, ¿no crees?
-No me hables de educación, eres la menos indicada.
Rebecca rió.
-¿Quieres una bebida o no?
-No.
-Estupendo, ahora te la traigo.
Hizo caso omiso a mi respuesta y se dirigió a la cocina. Desde la cocina empezó a decirme:
-Deberías estar más contenta, siempre que te veo llevas cara de amargada. Parece que no disfrutas de la vida.
-Tú me haces estar amargada.-me susurré.
-La verdad, no sé que tramabais tú y tus amigos encerrándome ahí. Y esa bruja parece que no sabe utilizar los poderes que heredó de su mamá.
-¿Conocías a la madre de Emily?
Me empecé a entrañar, parece que ahora todo empieza a cobrar sentido. La madre de Emily murió cuando tan sólo era una cría, me contó que la asesinaron unos vampiros. ¿Qué sabía Rebecca de todo esto?
-La conocía. Ella fue quien me hizo este anillo para que no me afectase la luz del sol. Al igual que tú con el colgante que te hizo Emily. Tenemos muchas cosas en común al parecer.
-¿Sabes quienes les asesinaron?
-Hmm, no, no lo sé. Yo tan sólo le pedí que me hiciese este anillo, más bien la obligué. Pero tranquila, no la maté. He de admitir que la madre de Emily era una gran poderosa bruja, e incluso me ha llegado a causar daño a mi. Tenía un gran poder.
 De Repente sentí un olor, oh Dios, ese olor. ¿Por qué lo deseaba con todas mis ansias? Era el olor de la sangre, sangre humana. Lo deseaba, deseaba beberla. Podía saborearla incluso en mi lengua. Como siempre, yo llevaba un tiempo sin alimentarme desde aquélla vez que me desmayé en el bar de Jared por falta de sangre. Desde aquella vez no me volví alimentar. ¿Por qué esta vez deseaba tanto la sangre? ¿Necesitaba alimentarme de nuevo? me preguntaba mientras me comenzaba a poner nerviosa por el olor. No podía resistirme, ¿de dónde venía?
-Toma.-Alzó su mano ofreciéndome la bebida.
-¿Por qué me sirves esto, Rebecca?
Me había servido sangre. Sabía que ese olor no venía de muy lejos. No quise coger el vaso mientras que Rebecca lo sostenía en su mano. 
-No, gracias, no quiero.-Le dije.
-Oh, venga, Amy. Sé que quieres. Mira, te la dejaré aquí.-La puso encima de la mesa del salón.-Si la quieres bien, sino tú te lo pierdes.
-No la voy a aceptar, no sé para que te molestas.
-No sé que tiene de malo beber un vaso con sangre. Sabes perfectamente que llevas varias semanas sin hacerlo. Por un vaso no te va a afectar.
-¿Qué estás tramando? no intentes jugar conmigo, Rebecca.
-¿Tramando? ¿Ya estás paranoica? 
-No es que esté paranoica, es simplemente que actúas muy raro ya que sueles odiarme y desearme lo peor. ¿A que viene todo esto?
Me sentía muy incomoda el tener que oler constantemente el olor de la sangre a un metro de mi. No paraba de mirar el vaso. Respiraba fuertemente, me echaba las manos a la frente y me sentía mareada. Necesitaba beberla. Quizás Rebecca tenía razón por un vaso no me iba a pasar nada. Pero lo que no me cuadraba era tal comportamiento de Rebecca conmigo. Estaba amable, cosa que nunca lo ha estado en todo este tiempo. Por primera vez estábamos manteniendo una conversación sin tener que mostrar mi lado vampirico al igual que ella. No sé por que pero me sentía incomoda cuando me miraba. Me miraba con una sonrisa de lado, pícara y con sus ojos me decía que bebiese un sorbo de aquella sangre. Mientras ella se seguía bebiendo su vaso de Whisky yo agachaba la vista, intentaba distraerme, pensar en lo que fuese para no tener que oler y mirar constantemente el vaso que contenía sangre. Había un silencio en ese momento. Rebecca de vez en cuando soltaba una risa al ver mi reacción, ya que me sentía mal, mareada, me echaba las manos a la cabeza mientras me quejaba. "Deja de reírte y aparta ese maldito vaso cerca de mi" pensaba yo. No quería beberla, pero lo deseaba. De Repente comencé a notar que en mi boca mis colmillos, mis pupilas estaban dilatadas, totalmente negras. Me estaba transformando por ese olor que no podía resistir ni un segundo más, demasiado estaba aguantando. Comencé a apretar mi puño con fuerza a la vez que apretaba los dientes. Otra vez levanté la vista y miré el vaso. Pensaba en alzar mi mano, agarrar el vaso y beberme la sangre. Y así lo hice. Agarré el vaso y de un solo trago me eché la sangre a la boca mientras que algunas gotas caían por mi boca por la cantidad que me eché de un solo sorbo. A continuación me levanté del sofá y lancé el vaso contra la pared del salón donde estábamos mientras que este se hacía añicos. Aún seguía transformada.
-¿Ves? sabía que la necesitabas. Llevabas un cierto tiempo sin beberla ¿eh?.-Me decía Rebecca mientras ella también se levantaba del sofá y me miraba.-No hay nada malo en beberla de vez en cuando. ¿Por qué no aceptas de una maldita vez lo que eres, Amy? te guste o no vas a vivir toda la eternidad con ello. ¿En serio te arrepientes de ser el ser más poderoso de todo el planeta? Míralo por el lado bueno, tenemos cosas que los humanos desearían tener.-Se acercó a mi y con su dedo pulgar me limpió un poco la sangre que había caído de mi boca mientras a continuación ella lo lamía. Yo le aparté su mano cerca de mi.
-¿Tenemos cosas que los humanos desearían tener? ¡Pero si nos alimentamos de sangre! ¿Qué somos? ¿Animales? Jamás hubiese deseado ser un vampiro, y todo por tu culpa. Ni a mi peor enemigo le desearía que fuese lo que soy. Y por supuesto que los vampiros somos poderosos, pero el hecho de tener que alimentarse de sangre constantemente como enfermos, sólo de pensarlo siento repugnancia. 
-¿Repugnancia? te has bebido la sangre que había en el vaso de un solo sorbo. ¿dónde sientes la repugnancia ahora? 
Abrí los ojos como platos. Dí un paso hacia atrás mientras veía como Rebecca me sonreía de lado. Miré por un momento el vaso hecho añicos. Con mi manga me limpié la sangre de mi boca. Tenía razón, ¿dónde sentía mi repugnancia por la sangre ahora? era consciente de que me había bebido esa sangre. Sentía que quería más, pero no le iba a dar el gusto a Rebecca. Quería desaparecer en ese momento, alejarme. Empecé a comprender por que Rebecca se estaba comportando de esta manera, lo empecé a comprender todo. Éste era el plan que había planeado y yo había caído en el, como de costumbre. Quería que bebiese de esa sangre, para pedirle más y más hasta el punto de volverme adicta a ella, como lo pasó a ella. Quería... Que me convirtiese en lo que era ella. Me eché de nuevo las manos a la cabeza mientras negaba una otra vez. Me vino el Flash-Back de justo en el momento en que me bebí la sangre, en como Rebecca me lo servía, en como estaba amable conmigo, por conseguir lo que tramaba, en como podía saborear cada gota de aquélla dulce sangre. Ella sabía que en cuanto se escapara yo iría detrás de ella. Había jugado conmigo.
Abrí los ojos de nuevo, volví a mirar a Rebecca, ya no tenía esa sonrisa en su rostro. Justo en ese momento quise echar a correr. Rebecca me agarró del brazo, yo la miré de nuevo.
-Eres un Vampiro. Los vampiros se alimentan de sangre quieras o no, te guste o no. Todo lo que tuviste de humana, lo perdiste. Recuerda.
Tiré de mi brazo apartando su mano y eché a correr como alma que lleva el diablo. Salí de casa de Rebecca, corría y corría. No me importaba a donde fuese, tan sólo quería alejarme de todo. Corría y corría sin importarme qué, no veía a nadie, no veía a quién había a mi alrededor. La gente, era borrosa para mi. Siluetas que olían al más puro sabor a sangre. Escapaba de todo aquello. "¿Por qué, Rebecca? ¿Por qué tú?" me preguntaba mientras corría y corría. Rebecca que ha sido para mi lo más importante que tuve en mi vida lo estaba perdiendo todo. ¿Qué me quedaba?. Todo me salía mal, tenía tanta mala suerte que no podía más con todo esto. Recordaba las palabras que me dijo Rebecca antes de que echase a correr. Me venían tantos Flash-back, recuerdos de mi infancia con ella, hasta ahora en lo que se ha convertido y en lo que me he convertido yo. 
                                             

                                                                                    *    *    *

Pasadas las horas ya había anochecido. Estaba sentada en un banco de madera, apoyando mis codos sobre mis piernas mirando al suelo mientras me perdía en mis pensamientos. Miraba mi manga, manchada de sangre y acto seguido di un leve suspiro mientras cerraba los ojos. Me levanté del banco y acto seguido le di una patada a un cubo de basura. No paraba de pensar en Rebecca. No dejaba de pensar en ella. Cada vez que trataba de entretenerme con lo que fuese no había manera en que no me viniese a la mente. No tenía ganas de volver a casa, no tenía ganas de ver a nadie. Ni quería ir al bar de Jared por que me preguntarían que ha pasado y no me apetecía hablar con nadie. Me volví a sentar en el banco de madera y volví a apoyar mis codos sobre mis piernas otra vez me volví a hundir en mis pensamientos. Y justo en ese preciso momento escuché una voz cálida, tranquila junto a un olor que me encantaba.
-¿Qué estás haciendo aquí?
Me preguntaba Erick que acto seguido se sentó al lado mía. Me tapé la mancha de sangre de mi manga izquierda para evitar que me preguntase. 
-¿Cómo me has encontrado?-Pregunté.
-He percibido tu olor. Por lo visto no me equivocaba, eras tú. ¿Y esa carita?
-La que tengo.-Respondí en tono bajo, deprimida.
-La Amy que yo conozco suele estar sonriendo como de costumbre. Aunque estuvieses triste tratas de sonreír, por lo visto, lo que te ha ocurrido esta vez, no ha hecho sonreír a la chica más hermosa de todo el planeta.
Justo en ese momento me hizo sonreír acompañada de una pequeña risa que solté. Apoyé mi cabeza en su hombro mirando de nuevo al suelo. 
-Siempre apareces cuando más te necesito.
Erick rodeó su brazo por mis hombros mientras acto seguido me acarició el pelo acompañado de un beso en la cabeza.
-Mi deber es protegerte. Siempre voy a estar ahí. 
Sentí calma en los brazos de Erick. No me estaba acordando ni por un segundo en Rebecca y en todo los problemas que me estaban sucediendo constantemente. Me sentía a salvo, segura cuando estaba con él. Siempre ha estado ahí. Era lo que más me gustaba de él, que me protegía. Él se arrepentía de haberme convertido en Vampira, por obligación y ordenes de Rebecca. Pero lo que él no sabía es que me alegraba que lo hubiese hecho él. Gracias a eso, conocí a una persona maravillosa, que siempre iba a estar ahí en los malos momentos y en los buenos. 
-Y ahora dime, ¿qué es esa mancha que está en tu manga izquierda?
-Oh... te has dado cuenta. 
-Puedo oler la sangre a kilómetros, Amy.-Rió.
-Es muy largo de contar.-dije.
-En ese caso, ¿qué te parece si vienes a casa y me lo cuentas todo?
-Está bien...-Respondí.


                                                                                      *    *    *

Caminemos hasta casa de Erick. Al llegar ambos nos sentamos en el sofá. Le conté lo que había sucedido con Rebecca. Se lo conté todo incluida mi reacción contra el vaso con sangre. Cada vez que recordaba ese momento, me sentía mareada, ya que no me agradaba demasiado recordarlo. Lo que no le conté a Erick es: que aún tenía más ganas de beber sangre, me sentía como que esa cantidad de sangre no era nada, que necesitaba más. No quería preocuparle y que se preocupara por mi, ya que no quería que siempre estuviese pendiente de mi. Así que no se lo conté, preferí callármelo. Erick se quedó sorprendido por lo que me hizo Rebecca, pues él sentía que tenía ganas de matarla o darle su merecido. Pero sabía que yo no quería eso, así que no hizo nada del cual yo no quisiera. Tras contarle todo, Erick trataba de cambiar de tema, para que no me deprimiese más de lo que estaba. Así que empezó a contarme historias de su pasado que a la vez eran triste pero tenían sus momentos graciosos. Me contaba que una vez de pequeño se había obsesionado con un gato que había en el pequeño pueblo que vivía. Hasta que un día decidió atraparlo para llevárselo a casa, pero al cogerlo, el gato le arañó toda la cara y Erick empezó a odiar los gatos. Me reía con todo lo que me contaba, ya que lo contada de una forma cómica que me hacía bastante gracia. Los tonos de voz que le ponía a sus amigas/os o incluso a sus padres. Me lo estaba pasando esa noche bastante bien junto a él. Me gustaba pasar el rato con él y contarnos cosas de las cuales nos contábamos para conocernos mejor. Tras un larga charla entre risas Erick depronto cambió de tema.
-Me alegra haberte conocido.
-Y a mi haberte conocido a ti. Creo que si tú no estuvieses aquí, probablemente no sabía ni solucionar mis propios problemas. Siempre me ayudas, estás ahí en todo. ¿Cómo podría darte las gracias?
-¡Para nada! no me des las gracias por protegerte, sabes que siempre estaré ahí. Te guste o no, ¿eh?
-Me gusta que estés ahí.
Erick se acercó y me dio un beso en la mejilla. Me sorprendí, sus labios parecían tan suaves y su respiración podía escucharla pegada a mi oído. Se empezó a despegar de mi lentamente, yo le miraba sorprendida por su beso en la mejilla. Le miraba fijamente a los ojos a la vez que él me sonreía. "Nunca me había fijado de esta manera en ti, Erick" pensaba yo. Y ahí estaba yo, sonrojada, roja como un tomate mirándolo. Acto seguido, sin pensármelo dos veces decidí acercarme a él. Erick, que alzó una ceja podía notar que se preguntaba todo tipo de preguntas. Como ambos estábamos sentados en el sofá apoyé mis brazos sobre su pecho haciendo que se tumbará. Me senté encima de él mientras me agache lentamente y pegaba mis labios contra los suyos. Erick, que abrió los ojos como platos a la vez que estaba sonrojado. Pues no se esperaba para nada esto de mi. Le mordí el labio inferior, haciendo que con mis colmillos le hiciese una pequeña raja haciendo que saliese sangre. La mano de Erick subía lentamente por mi cintura, acariciándome hasta subir a mi cara y acariciarme la mejilla. Parecía tan cuidadoso conmigo... Me gustaba. Al saborear la sangre de Erick, me transformé en seguida en vampira. Comencé a besarle más intensamente al igual que él correspondía. Y tras besarnos, Erick me agarró en brazos, y con una rapidez inhumana me pegó contra la pared haciendo que una de las lámparas se cayese al suelo. Nos besábamos cada vez más intensamente, y apasionados, me acariciaba el muslo de mi pierna hasta subir de nuevo por mi cintura. Le agarré de la camiseta, rompiéndola en dos y ahora era yo la que le tenía pegado contra la pared. Los dos, trasformados en vampiros, le di un pequeño empujón mientras uno de los jarrones de una mesita, caía al suelo y se hacía añicos. Me agarró de nuevo y me llevó hasta su habitación. Me tumbó encima de la cama mientras me daba pequeños besitos por el cuello. 
Maldita sea, me gustaba tanto... Rebecca se me pasó por la mente. Recordé lo que me dijo: " Al ser vampiro todo se te hace más excitante, los gustos, los olores, los placeres" Y tenía razón. Por una vez en su vida, Rebecca había acertado en algo correctamente. 
Erick me quitó la camiseta lentamente, yo le ayudaba a quitármela. Todo estaba tan excitante, picante... No quería parar por nada del mundo. Erick introdujo su mano por debajo de mi pantalón mientras que entre gemidos se quedaba la noche. 
Cuando conocí a Erick, le odiaba, su forma de ser, le odiaba. Y resultaba, que todo eran ordenes de Rebecca y por eso tuvo que darme una mala impresión. A día de hoy, se ha convertido en alguien muy importante. Ya no sólo era mi creador al que yo veía como un hermano.
Dime, Erick, ¿Recuerdas cómo nos conocimos?

11 comentarios:

  1. Hola cielo! Siento ser tan sumamente pesada,pero me dijiste que me seguías,y no me apareces como seguidora.Pense que era un fallo en el programa,mire los blogs que sigues y no aparecía el mío.No es para presionarte,es por si estas interesada en seguirme.Un beso enorme,( la historia engancha,jajaja).

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    1. ¡Hola!
      Si, ha sido fallo mío, se me olvidó seguirte en el blog, perdona, ¡Qué cabeza la mía!
      Ahora si te sigo <3
      Pd: Me encanta tu blog.

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  2. M enecanta este capitulo eta geniaal :)
    un beso!

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  3. Me ha encantado tu blooog! :D Te sigo! :D

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  4. Bff!! que desastre... cuanto tiempo sin pasarme por aquí!!! Antes me seguías en mi antiguo blog, pero ahora he estado renovando el archivo fotográfico y he empezado desde cero en www.smokyportraits.com
    Me encantaría que me siguieras allí!
    Hasta pronto!

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    1. Ñá, ¡Hola! ^-^
      Gracias por pasarte de nuevo por aquí. Ahora te sigo en tu blog, de nuevo. :3
      ¡Un beso!

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  5. Me encanta tu blog, tu historia, la foto principal y sobre todo tu forma de escribir.
    Espero que te pases por mi blog para dejar algún comentario y leer la nueva novela que he subido.
    Te empiezo a seguir, sigueme tu también :)

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    1. Ay, ¡pero que maja que eres!
      Por supuesto que te sigo, amor. Y gracias por pasarte por aquí y quedarte.
      Ya te sigo yo también en tu blog. Muy bueno, por cierto.

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  6. Qué pasada de blog, empiezo a seguirte ya de ya. En serio, increíble.

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    1. ¡Oh Dios! ¡Qué alegría que te quedes por aquí!
      ¡Muchas gracias por seguirme, cielo! <3 Me alegro muchísimo de que te guste. En serio. Gracias.

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