.

.
.

Seguidores

Datos personales

Mi foto
Granada, Granada, Spain
Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?
Traductor
English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified
Quiero esto en mi Blog!

Comparte esto.♥

Compartir
"En la vida es imposible sufrir, pero el hecho de arriesgarse por la persona a la que amas, hace que el dolor, merezca la pena."

viernes, 11 de enero de 2013

Capítulo 27: Aveces una sola palabra puede llegar a doler más que un propio puñetazo.






Aquella noche, en la que hice por primera vez el amor con Erick, fue la mejor noche de mi vida. Erick me gustaba como persona. Me atraía su encanto,  su sonrisa, su caballerosidad, la forma en la que me miraba y me trataba... Más bien, me gustaba todo de él. ¿Estaba enamorada de él? ¿O quizás simplemente era atracción? no estaba segura. Me daba tanto miedo volver a enamorarme y que todo saliese mal... Pero sabía que Erick no era de esos. Su cálida voz, tan tranquila, su presencia, me daba confianza, tranquilidad, paz... ¿Cómo se suponía que debía actuar ahora con Erick? ¿Qué era él para mi y que era yo para él?
Amanecí en la cama de Erick. Los brazos de Erick rodeaban mi cintura. Parecía tan tierno durmiendo, como un bebé. 
Abrí los ojos lentamente, mientras el sol que entraba por la ventana me hacía volver a cerrarlos de nuevo. Las cálidas sábanas envolvían nuestro cuerpo. Aún no me podía creer que estaba durmiendo con Erick y que hicimos el amor. Me resultaba algo... increíble. 
Me giré lentamente para mirar a Erick mientras dormía. Sonreí al verle tan plácidamente dormido. Le acaricié la mejilla suavemente mientras con mi dedo indice bajé hasta sus labios y le acariciaba. "¿Cómo reaccionará Erick al verme a su lado?" pensaba yo mientras le seguía mirando. 
Erick abrió los ojos lentamente, acto seguido acarició mi mano, con la que yo le estaba acariciando a él. Me sonrió acompañado de un beso en la frente.
-Buenos días, pequeña. -dijo.
-Buenos días. -Le respondí sonriendo.
Me daba tanta vergüenza lo que hicimos que en momentos me daba por sonrojarme al recordarlo. Al parecer, a él no le pareció mal lo que hicimos. Si le hubiese parecido mal ya hubiese dado un sobresalto y apartándose de la cama, nervioso. Pero me equivocaba, parecía feliz. 
No sabía que decirle en ese momento, el se limitaba a mirarme mientras me sonreía, yo le miraba mientras me comía el coco. 
-¿Estás sonrojada?-Preguntó con una pequeña risa. Acariciándome la mejilla.
-¿Eh? ¡No!-En realidad si lo estaba.
Me achuchó contra él mientras me acariciaba el pelo. Sonreí. Puede que sí que estaba realmente enamorada de él. Ambos estábamos en silencio, con los ojos cerrados. El me acariciaba el pelo, mientras que yo a el le abrazaba y le acariciaba la espalda. Me gustaba estar así. Sin problemas, sin nada de lo que preocuparme.
Era una sensación que hacía mucho que no sentía y que la necesitaba sentir. Me hubiese quedado así toda la mañana con Erick pero de repente sentí un dolor horrible en mi estómago. Ese dolor que me decía que me alimentase, pero no de comida como todo el mundo come, sino de sangre. Dejé de abrazar a Erick.
-¿Te pasa algo?-Preguntó algo preocupado.