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Granada, Granada, Spain
Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?
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"En la vida es imposible sufrir, pero el hecho de arriesgarse por la persona a la que amas, hace que el dolor, merezca la pena."

viernes, 11 de enero de 2013

Capítulo 27: Aveces una sola palabra puede llegar a doler más que un propio puñetazo.






Aquella noche, en la que hice por primera vez el amor con Erick, fue la mejor noche de mi vida. Erick me gustaba como persona. Me atraía su encanto,  su sonrisa, su caballerosidad, la forma en la que me miraba y me trataba... Más bien, me gustaba todo de él. ¿Estaba enamorada de él? ¿O quizás simplemente era atracción? no estaba segura. Me daba tanto miedo volver a enamorarme y que todo saliese mal... Pero sabía que Erick no era de esos. Su cálida voz, tan tranquila, su presencia, me daba confianza, tranquilidad, paz... ¿Cómo se suponía que debía actuar ahora con Erick? ¿Qué era él para mi y que era yo para él?
Amanecí en la cama de Erick. Los brazos de Erick rodeaban mi cintura. Parecía tan tierno durmiendo, como un bebé. 
Abrí los ojos lentamente, mientras el sol que entraba por la ventana me hacía volver a cerrarlos de nuevo. Las cálidas sábanas envolvían nuestro cuerpo. Aún no me podía creer que estaba durmiendo con Erick y que hicimos el amor. Me resultaba algo... increíble. 
Me giré lentamente para mirar a Erick mientras dormía. Sonreí al verle tan plácidamente dormido. Le acaricié la mejilla suavemente mientras con mi dedo indice bajé hasta sus labios y le acariciaba. "¿Cómo reaccionará Erick al verme a su lado?" pensaba yo mientras le seguía mirando. 
Erick abrió los ojos lentamente, acto seguido acarició mi mano, con la que yo le estaba acariciando a él. Me sonrió acompañado de un beso en la frente.
-Buenos días, pequeña. -dijo.
-Buenos días. -Le respondí sonriendo.
Me daba tanta vergüenza lo que hicimos que en momentos me daba por sonrojarme al recordarlo. Al parecer, a él no le pareció mal lo que hicimos. Si le hubiese parecido mal ya hubiese dado un sobresalto y apartándose de la cama, nervioso. Pero me equivocaba, parecía feliz. 
No sabía que decirle en ese momento, el se limitaba a mirarme mientras me sonreía, yo le miraba mientras me comía el coco. 
-¿Estás sonrojada?-Preguntó con una pequeña risa. Acariciándome la mejilla.
-¿Eh? ¡No!-En realidad si lo estaba.
Me achuchó contra él mientras me acariciaba el pelo. Sonreí. Puede que sí que estaba realmente enamorada de él. Ambos estábamos en silencio, con los ojos cerrados. El me acariciaba el pelo, mientras que yo a el le abrazaba y le acariciaba la espalda. Me gustaba estar así. Sin problemas, sin nada de lo que preocuparme.
Era una sensación que hacía mucho que no sentía y que la necesitaba sentir. Me hubiese quedado así toda la mañana con Erick pero de repente sentí un dolor horrible en mi estómago. Ese dolor que me decía que me alimentase, pero no de comida como todo el mundo come, sino de sangre. Dejé de abrazar a Erick.
-¿Te pasa algo?-Preguntó algo preocupado.

Salí de la cama, cogí mi ropa y me vestí. Me giré para mirarle.
-Eso sólo que tengo hambre. Siento la necesidad de beber sangre.
-¿Tú? ¿Pidiendo sangre? vaya, me resulta extraño.
-Hay algo que no te he contado.
-Me estás preocupando.
Erick también salió de la cama, se vistió y ambos nos dirigimos al salón. 
-A noche, cuando fui a casa de Rebecca-comencé a hablar.-me sirvió un vaso que contenía sangre, como bien ya te dije. Pues cuando lo bebí, sentía que quería más, necesitaba beberme como dos bolsas enteras. No sé porque siento esto, si la mayoría de las veces que he bebido sangre no he necesitado beberme más. Con un poquito me basta. ¿Crees que Rebecca le echó algo raro a la sangre que me sirvió? porque muy normal no me parece que sienta esto. ¿O quizás es sólo que tengo hambre?
-No, muy normal no me parece a mi tampoco. Rebecca creo que intenta conseguir que te vuelvas como a ella le gustaría que fueses. Una depredadora, pero no una depredadora de animales, sino de humanos. Más bien para explicarme mejor, la definición exacta sería que quiere que seas como ella, para así te vuelvas una completa "Rebecca número 2" 
Erick se dirigió a la cocina y abrió su nevera. Cogió una bolsa de sangre, la abrió y se dirigió de nuevo a mi para darmela.
-Bébela. Quizás es sólo que tengas hambre. Si Rebecca ha echado algo en la anterior sangre que te bebiste, me encargaré yo mismo de ir a por ella.
Cogí la bolsa y comencé a bebérmela. Mientras me la bebía apretaba la bolsa con fuerza para que saliese más cantidad de sangre. Intentaba saborearla bien, pero no me sabía igual a la sangre que me sirvió ella. Era muy distinta, el sabor era distinto. La única teoría que tenía era que Rebecca había echado algo en la sangre que me sirvió. Pero, ¿Qué sería ese "algo"? ¿Cuál fue su truco especial para que sintiese la necesidad de beber más sangre? aún no teníamos la respuesta. 
Terminé de beberme la sangre y agache la vista. 
-Ey, escucha.-dijo Erick levantándome la cabeza para mirarle.-Que no te vas a volver como ella, no pienso permitir tal cosa. Y hazme un favor: no te dejes manipular por Rebecca.
-¿Tú nunca te has alimentado directamente de un humano...?
-Todo vampiro nos hemos alimentado alguna vez de un humano. No digo que yo no lo haya hecho, sino que hace mucho tiempo que no lo hago y ni lo quiero hacer. ¿Crees que me agrada hacer eso? ni pensarlo. Odio alimentarme directamente de la vena. Prefiero hacerlo en pequeñas bolsas de sangre. Sé que no sabe igual, pero lo que es sangre, es sangre. No te dejes confiar en Rebecca, no por ahora.
Sin decir una palabra me limité a abrazar a Erick. Era consciente de que aveces era tan inocente que caía en todas las trampas de Rebecca, era consciente de que era fácil de manipular y más viniendo de ella. Cada buen acto de Rebecca, aunque fuese una trampa, yo caía en ella. No conocía a Rebecca, no conocía su lado bueno. En realidad sólo conocía su lado malo. O quizás simplemente no la conocía del todo. Pero lo poco que la conocía, me estaba dando a entender que le importaba una mierda y eso a mi me ponía triste.
Erick correspondió mi abrazo y con su mano izquierda me acariciaba la cabeza. Yo le abrazaba fuertemente, el lo notó y sonrió.
-No te preocupes, Amy. Todo va a salir bien.
En ese momento no quería despegarme de los brazos de Erick. No quería volver por un momento a mi realidad. Una realidad en la cual mi hermana intentaba manipularme y volverme como ella. Una "sin corazón" por así llamarle. Era fría, como el más puro invierno. Se reía de los demás, ya sea de sus desgracias o simplemente ella le hacía sentir una pesadilla a todo aquel que se le acercaba. Ve a los humanos como tan sólo bolsas de sangre humanas y andantes. Odia a todo el mundo, pero le encanta saber creer que le adoran por su más atractiva belleza. Si tuviese que describir a Rebecca en aquél entonces, le llamaría de todo menos bonita. Por esa razón, no quería despegarme de Erick. Junto a él mi mundo era diferente, me hacía saber olvidarme por unos pequeños segundos de mis problemas. Saber que vas a tener siempre ahí a una persona que te va a proteger siempre, me daba seguridad y me gustaba sentir esa sensación. 


                                                            *     *    *

Esa misma mañana Rebecca decidió salir de casa y divertirse un poco. Odiaba el tener que estar encerrada constantemente en casa sin hacer nada. Antes de salir de casa se maquilló y se pintó los labios carmín, ella amaba ese color. Se peinó su largo y cabello liso, negro como el más puro carbón. Cogió su cazadora negra colgada de la percha de su habitación que tanto a ella le gustaba ponerse y con unos pantalones pitillo blancos, marchó y se fue de casa. El cálido viento abanicaba su cabello largo mientras andaba por las calles de Nueva York.  Caminó varios minutos y sin quererlo ni beberlo llegó al bar de Jared. Se paró y miró  a través del cristal. Vio como Jared trabajaba y atendía a varios clientes que pedían sus pedidos. Jared, con su peculiar sonrisa en su rostro, tan amable y simpático como siempre, su amabilidad hacia sentir como a uno en casa y a la mayoría de las personas le parecían un chico apuesto y encantador.
-Vaya, que casualidad.-Se susurró Rebecca mientras miraba por el cristal.
Se sonrió para si misma y decidió entrar por la puerta. Agarró el pomo de la puerta y allá iba. Algunos hombres que habían en el bar la presencia de Rebecca le llamaban su atención y cuchicheaban entre ellos. Rebecca, que se dirigía a la barra, Jared no estaba para nada prestando atención a quien entró en ese preciso momento por la puerta, estaba entretenido reponiendo unas cuantas bebidas de Coca-cola en la nevera pequeña que había en la barra. Rebecca se sentó en una de las sillas de la barra, a ella le gustaba sentarse en esa parte. Apoyó sus codos en la barra mientras miraba a Jared. Jared se incorporó para atenderle.
-Buenas, ¿Qué...-dijo Jared sin acabar su pregunta que le hacía a todo cliente que entraba.-¡Tú!-Exclamó.
-¡Oh! El qué intentó matarme y su plan fue un completo fracaso, ¿Qué tal estás?-Rió con una risa irónica.
-¿Qué diablos haces aquí?-le preguntó con el ceño fruncido susurrándole para no llamar la atención.
-Beber. Ponme un Whisky.
-¿Whisky? ¿Tan temprano por la mañana?
-¿Algún problema?-Alzó una ceja.
-No, ninguno.-Cogió la botella de Whisky y se lo sirvió en un pequeño vaso.-¿Qué se te ofrece por aquí, Rebecca?
-Nada concreto. Sólo paseaba y me topé con tu "fabuloso bar" así que decidí entrar y tomarme algo.-Alzó su mano y le dio un trago a su bebida.-¿Qué pasa, te molesta?
-¿Molestarme? en realidad sí.-Se acercó a ella y le susurró.-No me gustan para nada los vampiros que son de la misma clase que tú. No me agradas, Rebecca. Da las gracias a que no te haya hincado una estaca en tu querido corazón o no te haya prendido fuego, porque créeme,  lo haría encantado.
Rebecca se acercó también a él. Pasó su mano por su mejilla y se acercó a su oído.
-Que lastima que odies los vampiros, tú y yo haríamos grandes cosas. Un chico tan mono como tú no se me puede escapar, ¿no te parece? podría hacerte cambiar de opinión.-Se despegó de él y le miró de nuevo mordiéndose el labio inferior. Jared echó una risa y negó con la cabeza.
-¿Cambiarme de opinión? tú alucinas. Una lástima que seas vampira y encima una preciosidad, pero jamás me harás cambiar de opinión, y menos si se trata de vampiros. 
-Me gustan los retos.
-Pues a mi las mujeres como tú no me gustan. Bueno, tú no eres una mujer, eres un bicho.
Rebecca frunció el ceño, agarró su copa y se la echó de un solo trago a la boca. Odiaba que la rechazasen.-¡Ponme otra!-dijo alzando su vaso. Jared rió y le sirvió de nuevo el Whisky en el vaso. Siguió con su trabajo mientras Rebecca, con cara de seria se bebía su Whisky como si ahogase sus penas en el alcohol. Tras unos largos minutos, Rebecca recibió una llamada en su móvil. Lo sacó del bolsillo de su cazadora, miró la pantalla y vio que le llamaba Erick.
-Hola, Erick.-Le saludó.
-¿Qué fue lo que le echaste a la sangre que Amy se bebió?
-Hmm, vaya, veo que ha funcionado perfectamente.-Sonrió para si misma.-¿Qué tal está? ¿Tiene hambre, cierto?
-¿Me lo vas a decir? me estoy cansando de todo esto.
-Uh, que miedo. ¿Y si no te lo digo qué?
-No te me vayas muy lejos, Rebecca. Si te escondes te encontraré. Siempre sé donde encontrarte.
-¿Esconderme de ti? ¡Pero quién te crees que...!
Erick le colgó inmediatamente dejándola con la palabra en la boca. Rebecca se despegó el móvil de su oreja. Miró la pantalla y vio que la llamada había sido finalizada. Con mala gana se guardó de nuevo su móvil en el bolsillo de su cazadora y se terminó de beber su Whisky. Pagó su bebida dejando el dinero en la barra. Se levantó de la silla y miró a Jared. Jared le devolvió la mirada.
-Ya nos veremos otro día, encanto.-Le dijo con seriedad. Se dirigió a la puerta y se marchó del bar. Esas frías palabras de Erick dejaron a Rebecca pensativa, pero no por mucho tiempo. Pasadas las horas, ya había oscurecido. Rebecca aún no había decidido marcharse a casa, caminaba de nuevo por las calles de Nueva york. Por la noche le gustaba entrar en algunos pub que solían tener buena música y buen ambiente. O simplemente le gustaba caminar por zonas en las que no había mucha gente y así seducir a cualquier persona, llevarla a un callejón donde nadie les viese, morderle e hipnotizarlo para alimentarse fácilmente. Pero esta vez ella no tenía hambre, así que se decidió por entrar en el pub más cercano y pasarselo bien. 

                                                                     *     *    *


Erick y yo aún seguíamos en su casa. Yo estaba tumbada en el sofá mientras él estaba de pié, pensativo, apoyado contra un mueble de la casa y cruzado de brazos. Dirigí la mirada hacia él. No sé que era lo que le hacia estar así de pensativo que sentía la curiosidad de preguntarle. Había un silencio entre ambos, pero no un silencio incomodo. El rostro de Erick estaba serio, de vez en cuando fruncía el ceño con algún pensamiento que le debía venir a la mente. Era normal que estuviese enfadado por todas las estupideces que hacia Rebecca, pero sentía intriga por saber que pensaba. Rebecca no le quiso decir lo que me sirvió en la sangre, ya que le mareaba con tanto jueguecito y misterio. A mi también me mareaba.  Esta vez, Erick parecía realmente jodido. O quizás era simplemente cosas mías, pero su cara no parecía decir lo mismo. 
-Amy, escucha.-dijo Erick dirigiéndose a mi.-Voy a ir en busca de Rebecca, Voy a intentar hablar con ella y quizás mostrarle un poco la realidad que ella no ve. Quiero que te quedes aquí, no salgas tu sola, haz lo que sea, pero no salgas. Llama a Katy o a quien sea si te aburres, no tardaré mucho en llegar.
-Está bien, pero, ¿por qué no puedo ir contigo?
-Porque prefiero hacerlo sólo. Si estás tú delante puede que tu hermana haga una estupidez de las suyas. 
-¿Seguro que no quieres que vaya? puedo intentar hablar con ella.
-Tú ya has hecho suficiente. Volveré en un rato. -Me sonrió acariciándome la mejilla. Acto seguido en un pestañear de ojos ya se había marchado por la puerta. Di un leve suspiro y cerré los ojos. No sabía que era lo que tramaba Erick o lo que le iba a decir, no me contó nada ni le pregunté. Confiaba en que no le haría nada malo a Rebecca ya que Erick no era así, pero no me podía estar tranquila sabiendo como era Rebecca. Intentó matarlo una vez. Me tenía preocupaba que lo intentase de nuevo. 

                                                                      *     *    * 


Rebecca estaba en aquel pub pasándoselo como a ella le gustaba pasárselo: Beber, bailar y más beber. Sin darle importancia a las palabras de Erick que le dijo esa misma mañana por teléfono, ella ya se había olvidado de esas palabras que sonaron tan frías y perturbadoras. Pasadas las horas ya había oscurecido del todo. El sol ya no se veía, se había escondido.  La luna se veía, y lucía como siempre: Hermosa. Estaba en cuarto creciente. Y allí estaba Rebecca, en aquel pub mientras sonaba la música a tope y ella en su mano derecha llevaba una copa mientras hablaba con un par de chicos y chicas. Pensaba en cuál sería su cena de esta noche, así como si fuesen objetos con los que jugar o divertirse, o simplemente "marionetas". Le gustaba actuar como tan sólo una simple humana y luego cuando por fin consiguiese a su presa, atacarle. Todo eran risas, coqueteos, bebidas, bailes...Cuando de pronto una mano con gran fuerza agarraba el brazo de Rebecca haciéndole caer su copa de sus manos, derramándose contra el suelo y con rapidez la alejaba del pub llevándola a fuera de él. Cuando ya estaban detrás de un callejón Rebecca se fijó que era Erick quien le había agarrado tan bruscamente, obligándola a salir de el pub. 
-¿Pero qué coño estás haciendo, Erick?
-Dije que teníamos que hablar y te encontraría. Como ves aquí estoy. ¿Sorprendida?
-En absoluto. Me has hecho malgastar una bebida, ¿sabes?
-¿Qué fue lo que le echaste a Amy en la sangre que le serviste?
-Oh, vaya, ¿con qué venías simplemente a preguntarme eso?
-Dilo de una jodida vez.
-Esa misma mañana tenía a el cartero que me trae el correo como de costumbre encerrado en mi cocina. Atado de manos a pies y por supuesto con la boca cerrada. Le hice una "pequeña" herida en su brazo, así que coloqué el vaso en la herida abierta y cada gotita que caía era una delicia. No te preocupes, el cartero está perfectamente, no se acuerda de lo que ocurrió. La sangre sabe mejor de la vena, ¿no es así, Erick? A mi hermanita le gustó tanto que quiso más. Pobre de ella.-Se rió con una risa irónica.-Es más potente la sangre en caliente que en esas estúpidas bolsitas de sangre de hospital. Yo la prefiero directamente de la vena.
-Me das pena. Sí, pena. Esa ira, esa rabia ese odio contra todo el mundo. ¿Sabes qué? sigue así y te irá fenomenal en tu miserable vida.
-Haré lo que quiera y me dé la gana conmigo y todos los demás.
-Como le hagas otra vez algo a Amy juro que te arrancaré el corazón. Atravesaré tu pecho, lo cogeré, lo arrancaré y se lo echaré al primer perro que vea por la calle.
-Espera, espera, ¿Te has tirado a Amy? ¿Te la has tirado, eh? .-Rió a carcajadas.-Oh, claro que sí, claro que te la has tirado, lo veo en tus ojos. Ya decía que me parecía raro que estuvieses tan pegado a ella. No me gustan las amenazas, no me intimidas, Erick. ¿Recuerdas quién fue la que mató a tus padres? mucho cuidado con quien estás hablando.
A Erick se le cambió la cara totalmente. Tanto que apretaba sus dientes, fruncía el ceño, y mostraba sus colmillos y su lado vampirico. Sus ojos cambiaron de color totalmente. Se acercó a ella, la empujó contra la pared y a continuación daba un puñetazo a la pared de piedra haciendo un ondo y agrietado agujero. Rebecca se sobresaltó por la reacción de Erick. Erick con su mano izquierda con la que dio el puñetazo, tenía a Rebecca acorralada en una esquina mirándole fijamente. Empezó a elevar más su tono de voz.
-¿¡Crees que te debo de tener algún respeto porque mataste a mis padres?! ¿¡Crees que te tengo miedo, Rebecca?! ¡Me quitaste la única familia que tenía! ¡Me lo quitaste todo! He estado vació muchísimo tiempo. Me he sentido como una completa mierda, siempre obedeciendo todo lo que me decías, actuando como tú querías que fuese. No voy a dejar que me quites a Amy. No voy a dejar que me quites lo único que tengo. Sí, tú fuiste la que mataste a mis padres, tú fuiste la que me lo arrebataste todo. Por eso aveces tengo instintos de matarte.-Erick miraba a Rebecca fijamente con una mirada fría y penetrante. Le hacía sentir incómoda.
-¡Ni se te ocurra hablarme así!-Gritó Rebecca.
-¡Mira a tu al rededor, Rebecca!-Le gritó fuertemente.- ¡Mira por un maldito segundo a tu al rededor!.-Hizo una pausa. Rebecca desvió la mirada de Erick.-¡Estás sola! ¿¡Es que no te das cuenta? ¡No tienes a nadie! Buscas el roce o compañía sólo de personas, alimentándote para así no sentirte sola. Tienes que hipnotizarles porque sabes de sobra que así nadie se te acercaría. Estas completamente y jodidamente sola. No tendrás el valor de reconocerlo, porque te conozco lo suficiente y me llevarás la contraria. ¿Pero sabes qué? me da exactamente igual lo que me respondas ya sea que me grites o hagas alguna estupidez de las tuyas. Aunque no lo reconozcas, sabes que no tienes a nadie. Te he avisado que si le vuelves a hacer algo a Amy juro que te mato. Ya me da igual lo que me digan, estoy cansado de ti, y no soy el único aquí que está cansado de ti. Todos lo estamos. ¿Y sabes que es lo mejor de todo? que haciendo lo que hiciste con Amy, queriéndola convertir en algo que odia, ¿sabes lo que me da a entender eso? quieres que Amy se convierta en el mismo monstruo que tú, exactamente igual que tú para así no sentirte sola y ver que alguien es como tú. Das lastima.
Tras acabar de hablar Erick, Rebecca no respondió nada, no dijo nada ni siquiera le miró. Erick se apartó cerca de ella y volvió a mirarla.
-Espero que te haya quedado clara la realidad que tú no veías.
Erick se dio la vuelta y echó a andar por ese oscuro callejón dejando sola allí a Rebecca. Erick mientras caminaba alzó su brazo y con su mano hizo un gesto de despedida, sin mirar a Rebecca. Rebecca le miró, acto seguido se apoyo en la pared y se dejó caer sentándose en el suelo de aquel oscuro callejón. Por primera vez alguien había tenido el valor de enfrentarse a Rebecca y no con peleas ni empujones, sino con palabras. Aveces una sola palabra puede llegar a doler más que un propio puñetazo.

                                                                             *     *    *
Mientras yo seguía en casa de Erick, que me aburría bastante, llamé a algunos de mis amigos para así no aburrirme y que viniesen, como bien dijo Erick. Pero ninguno podía venir: Katy estaba pasando el rato con su novio Ángel viendo una película y ninguno de los dos podía venir en este momento. Así que llamé a Jhon pero tampoco podía, tenía que cuidar de su hermano pequeño ya que sus padres habían salido a cenar fuera de casa. Entonces decidí salir de casa y dar una vuelta, por si veía a Erick en alguna parte. Quizás le estaba desobedeciendo un poco al salir de casa, ya que él me dijo que no saliese, pero estaba demasiado aburrida para seguir esperando y que tardase más aún. Quería saber porque tardaba tanto y que hacía con Rebecca. La curiosidad me mataba por así decirlo.
Mientras caminaba pasé justo delante de un chico que aparentaba más o menos mi edad, quizás más la edad de Erick. Unos diecisiete u dieciocho. Estaba fumándose un cigarro y sentado en un banquillo. Me miró fijamente y me hizo un pequeño silbido, le miré y el se levantó del banquillo.
-Hey, ¿dónde va una preciosidad como tú a estas horas de la noche?-Preguntó con una sonrisa pícara.
-Busco a alguien.-Respondí.
-Si no tienes mucha prisa yo podría invitarte a lo que sea, una copa, un cigarrito, lo que quieras.-Se acercó cada vez más.
-No fumo, y beber no bebo mucho.-di unos cuantos pasos hacia atrás mientras veía como se acercaba.
-Joder, ¿y a un zumo?
-¿Zumo?-Eso me hizo reír. Eché una pequeña risa ya que no pude contenerme.
-Es que si no bebes pues mejor a un zumo o algo.
Justo en ese momento Erick apareció me agarró de la mano y miró fijamente a aquel chico, casi que le incomodaba. El chico le miró y alzó una ceja, vio como me agarró de la mano y se alejó un poco de nosotros.
-Tiene novio. -Respondió Erick.-Una lastima, ¿no? sigue fumándote ese cigarro, anda, que se te consume.
El chico le puso mala cara y se volvió a sentar en el banco fumándose su cigarro.
Al escuchar la palabra "Novio" miré a Erick fijamente un poco sorprendida acto seguido sin querer en mi rostro apareció una sonrisa. Sonaba bien eso de ser "Novios" me gustaba. Erick seguía agarrándome de la mano y echó a andar, yo le seguí sin despegar mi mano con la de él. Mientras caminábamos no había tema de conversación. Miré a Erick de reojo y vi como en su rostro iba apareciendo una pequeña y dulce sonrisa. Me hizo sonreír a mi también. Justo en ese momento me paré en seco y le miré, él me devolvió la mirada.
-¿Qué soy yo para ti, Erick?-Pregunté.
-¿Qué qué eres tú para mi? ¡Qué pregunta más tonta! eres mi mundo, mi vida, todo, lo eres todo.
-¿Eso de novios iba en seri...?
-Totalmente en serio.-Me interrumpió.-Te lo preguntaré como todo humano y gente normal lo dice: ¿Amy, quieres ser mi novia?
-Por supuesto que quiero, eso si que es una pregunta tonta.-Reí.
Acto seguido Erick me besó y pasó su mano por mi mejilla. Definitivamente estaba enamorada de él, sin duda, lo estaba. "La novia de Erick Sullivan" me sonaba raro y todo decirlo. Pero me encantaba. No me quedaba duda que estaba enamorada de él, por fin esas preguntas que me comían el coco tenían respuesta, por fin sabía que no era simplemente atracción sino sentimiento. Amor. 

16 comentarios:

  1. Muy bueno el capitulo, dobretodo cuando lr ha plantado cara a rebecca! Sigue asi y espero que publiques pronto :)

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    1. ¡Muchísimas gracias por pasarte, comentar y sobretodo leerme! <3
      Si, digamos que Erick le ha echado algo de "huevos" al asunto, hahaha.

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    2. Jajaja sera porso que me cae tan bieeen eric sigue asi y me pregunto que repercusuines tendra esa accion :)
      Besos!

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  2. AMOR ERES LA MEJOR TE LO JURO!!!! YA SABES SIGUIENTE YA!

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    1. ¡Y TÚ ERES UN ENCANTO, AMOR!
      Prontito tendréis el siguiente cap, os lo prometo. <3

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  3. Hola Valeria! Esta entrada es genial,me encanta la trama y vamos...todo,es muy linda,te felicito.La unica pega es,que repites un poco Erick,pero por lo resto,perfecto! Y coincido con Lyd Macan,cuando ha plantado cara a rebecca,ha sido genial.Un beso,te felicito(:

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  4. He leído tu novela en apenas 3 horas seguidas, y que sepas que me encanta, Sigue así!

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    1. Oh, Dios. ¡Muchísimas gracias por tomarte tu tiempo y leerme! ¡Y gracias por comentar!
      Me alegra muchísimo de que te guste, en serio, esas palabras para mi son muy importantes.

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  5. Wow que bonito! me encanto tu blog y la entrada :)
    Te espero por mi blog, saludos :D

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  6. Por supuesto, por cierto, te sigo en tu blog, buenos textos. <3

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  7. me encanta como escribes, te sigo! me gustaria que me siguieras y que participaras en mi cocnurso de textos porque creo que sete da muy bien :) http://myviewpoint-afledu.blogspot.com.es/p/concurso.html un besiito y te espero por mi blog!

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    1. Por supuesto, ya te sigo en tu blog. Le he estado echando un ojo y me ha gustado mucho, por eso me he suscrito. Gracias por quedarte por aquí y comentarme. Me plantearé eso del concurso, tiene muy buena pinta.

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  8. Un blog muy interesante me gusta te invito a visitar el mio sobre todo el apartado de "la habitación de los pájaros" compartimos aficion tengo 9 pájaros entre ellos cuatro ninfas encantadoras... un saludo Mi espacio es "Notas de campo Intimas"

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