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Granada, Granada, Spain
Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?
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"En la vida es imposible sufrir, pero el hecho de arriesgarse por la persona a la que amas, hace que el dolor, merezca la pena."

domingo, 30 de junio de 2013

Entre cielo e infierno: Capítulo 03: Una nota extraña.



Scarlett se limpió las lágrimas, aún temblando. Se intentaba mantener fuerte, fingir que no estaba asustada. ella ya se sintió varias veces al borde de la muerte en varias ocasiones, pero esta le superaba. Llevo observando Demonios mucho tiempo, se dijo a si misma, he comprendido que no todos los Ángeles son buenos, y que no todos los demonios se dedican a matar, de hecho, se podría decir que esta noche hay uno en mi apartamento.
 Alzó la vista lentamente y pudo apreciar las alas de Nathan detrás de su espalda, ella aún no la había apreciado tan bien.  Las alas de Nathan se desvanecieron como por arte de magia haciendo un sonido bastante curioso. Ambos estaban detrás de un callejón, que justamente daba con el edificio que anteriormente estaban.
Scarlett se sintió patética al no poder defenderse de aquél Ángel, ella no se esperaba en absoluto que iba a amenazarle con lanzarla al vació, ni siquiera ella tuvo culpa ahí. Aquél hijo de puta dio a elegir a Nathan entre Scarlett o el mismo. ¿Qué se esperaba que respondería? ¿Qué iba a elegirlo a él? hablamos de una chica, humana, que no tuvo nada que ver en ello y que ella no debía morir de una forma tan jodidamente cruel. Por desgracia seguía vivo, se reconocería si es él porque tenía una herida de bala en el hombro izquierdo.
Scarlett se despegó de Nathan, acto seguido ella alzó la vista y le miró.
 —Lo siento.—dijo colocándose un mechón de su cabello tras la oreja.
—¿Qué lo sientes, dices?—preguntó Nathan casi sorprendido.
—Sí, lo siento. Ha sido mi culpa, no debí seguirte, no debí llegar a la terraza del edificio.
—No, ni hablar.—dijo negándo con la cabeza.—Tú no has tenido la culpa en nada, ¿me oyes? en nada. Gracias a ti le he pegado un tiro en el hombro y ahora puedo reconocerlo entre la multitud, si sigue aquí. No digas que lo sientes, porque no lo aceptaré. No aceptaré algo en lo cuál tú no has tenido culpa. Si me has seguido ha sido para prestarme tus armas y defenderme mejor. He de decirte que si no hubiese sido por las pistolas me habrían pateado el culo pero bien. Yo no sé controlar aún mis poderes, hace unos minutos descubrí que puedo hacer que de mis manos salga un fuego azul, pero me asusté y lo apague sin querer, luego lo intenté de nuevo y por suerte provoqué que la manga del traje de aquel capullo se quemase en cuestión de segundos. Eso es todo lo que descubrí, seguramente tendré algo más y que aún no me he dado cuenta, pero es lo que tiene estar viviendo desde los cinco años como un humano, no he utilizado mis poderes para nada, sólo para vivir desde que mis padres murieron. Por lo demás, se me olvidó por completo como utilizarlos, y ya va siendo hora de que me ponga las pilas, por lo que me espera. Sé que tengo que luchar y no puedo luchar sin saber usar mis habilidades ni mis poderes.
—Eres muy honesto... Pero si yo no hubiese estado allí, él no se hubiese escapado.
—Me da igual que se hubiese escapado o no, estás a salvo y es lo que cuenta. Anda, venga, que te acompaño a casa
—Puedo ir sola.
—Te acompaño.
—No, no es necesario.
—Insisto.
—En serio que no es...
—Insisto, he dicho.
—Está bien.
Nathan acompañó a Scarlett hasta su apartamento, esa misma noche estaba refrescando y como Scarlett iba en pantalones cortos tenía frío. Nathan miró de reojo a Scarlett mientras ambos caminaban, vio como ella tiritaba y se cruzaba de brazos. Nathan se quitó su cazadora de cuero negra y se la colocó por los hombros. Ella le miró sorprendida por su acto.
—Venga, no me mires así. No voy a dejar que te congeles. Colócatela, así entrarás un poco en calor.
—Gracias.—Se colocó la chaqueta y se volvió a cruzar de brazos. Huele a él, pensó. ¿Qué perfume llevará? huele realmente bien.
No debí dejar que me acompañase, se dijo, ahora mismo hay un demonio en mi apartamento y Nathan detectará que es uno de ellos. ¿Le hará algo? ¿Le matará igual que a los ángeles? ¿Sentirá ese mismo odio con los demonios? que no le haga nada, por favor, rogó.
Tras caminar un buen rato, ya que el apartamento de Scarlett estaba bien lejos, por fin llegaron y ella sacó las llaves de su bolsillo para abrir la puerta de entrada. Nathan le acompañó hasta su apartamento, ya que a Scarlett no parecía importarle, o más bien no lo decía. Se metieron por el ascensor y ella pulsó el botón 4. Mientras subía el ascensor Scarlett estaba con la mirada perdida y se podía apreciar cierto nerviosismo en su manera de mover la pierna y sus manos. ¿Está nerviosa?, se preguntó Nathan mientras le miraba, ni que la fuese a violar en su apartamento, bromeó.
El ascensor abrió las puerta y Scarlett salió disparada, Nathan colocó sus manos en los bolsillos de su pantalón, rió por lo bajo y la siguió en paso lento. Volvió a sacar las llaves y abrió su puerta de par en par, Nathan observó que Scarlett buscaba con la mirada a alguien en su apartamento. Ella al cabo de segundos suspiró y se giró para hablar con Nathan, que estaba detrás de ella.
—Muchas gracias por acompañarme...—dijo casi balbuceándo.—¿Hasta mañana?
Nathan volvió a reír esta vez mirando a Scarlett. Ella le miró confusa.
—¿Qué...pasa?
—Mi cazadora.
—¡Oh!, si, perdona.—se quitó la cazadora avergonzada y se la devolvió. Nathan apoyó su cazadora en su brazo.
En ese mismo instante una chica de cabello negro, largo, liso y con un flequillo recto cayendo por su frente, se paseaba por el salón de Scarlett. Llevaba una camiseta ancha de pijama y unos pantalones cortos de pijama también, Nathan ladeó la cabeza para mirarla mejor y ella le observó también. La chica era japonesa, tenía una bolsa de patatas fritas en sus manos que dejó de comerla cuando observó a Nathan y a Scarlett en la puerta. Scarlett notó una presión en el pecho, era ella él demonio que Scarlett se refería.
Scarlett vio como Nathan fruncía el ceño. Mierda, maldijo, ¿se habrá dado cuenta? de pronto Nathan dejó de fruncir el ceño y se acercó bastante cerca a la cara de Scarlett, le miraba fijamente y ella le miraba también, pero casi asustada.
—No sabía que vivías acompañada, pelirroja.—le dijo con una sonrisa de lado, musitando.
—Bu...Bueno—tartamudeó—No vivimos juntas practicamente, viene a mi apartamento de vez en cuando. Es una buena chica.
—Por lo que veo también se queda a dormir.
Nathan la volvió a mirar de nuevo y le dijo:
—Hey, ¿hablas mi idioma?—le preguntó con una sonrisa. La chica le miraba seriamente y no parecía que fuese a responder. Acto seguido ella se llevó una patata frita a la boca mientras aún le miraba. Esta vez Nathan se lo preguntó en japonés: —Anata wa watashi no kotoba o hanashimasu ka?—ella sonrió y acto seguido soltó una risa burlona. ¿Lo habré dicho bien?, se preguntó Nathan.
—Parece ser que tu amiguita no es muy habladora.—le dijo a Scarlett. Scarlett forzó una sonrisa.—Bueno, hasta mañana pues. Buenas noches, Scarlett.
—Buenas noches.
Scarlett antes de que se fuese le dijo a Nathan:
—¡Oh! ¿Puedes darme tu número de móvil? así estaremos en contacto.
—Sí, claro.
Se lo dio correctamente y éste se marcho. Scarlett se metió en su apartamento mientras cerraba la puerta, Nathan pulsó el botón del ascensor para irse.
Scarlett se dirigió a la chica y se sentó en el sofá con ella, dio un leve suspiro y echó la cabeza hacia atrás cerrando los ojos. La chica soltó las patatas fritas y la dejó en una pequeña mesa de al lado. Parece ser que no se ha dado cuenta que es una demonia, se dijo, o quizá se ha echo el loco.
Ella miró a Scarlett sonriendo pícara.
—¿Quién era ese tío? es atractivo.—le preguntó a Scarlett. Al parecer si que hablaba su idioma, y perfectamente.
—Él es Nathan Growney, un amigo.
—¿He interrumpido algo? creí que te lo llevabas a tu habitación.
—No digas tonterías, Natsuki.
Qué irónico, se dijo, una "caza demonios" que tiene uno de ellos en su apartamento. Pero todo tiene su explicación: Natsuki Kitamura, una demonia más del montón me salvó la vida cuando yo estaba apunto de perderla. ¿Qué demonio salva la vida a un humano? es algo que no logro entender.
desde ese entonces, Natsuki se ha quedado a mi lado. Yo no confiaba en ella, no podía confiar en un demonio, ¿quién confiaría en uno? pero me ha demostrado que por alguna extraña razón le importo y que no es la clase de demonios que yo suelo ver. ¿Qué está pasando?, se pregunto, últimamente no he visto a ningún demonio provocando el caos en la ciudad. Aún noto el miedo, mi miedo de ese ángel que me agarró el cuello fuertemente, amenazándome con lanzarme al vació. "Yo no mato humanos" fueron sus palabras, sino mata humanos, ¿qué coño hacía provocando mi muerte? mentiroso, maldijo con angustia.
Scarlett se levantó del sofá con cara de cansada. Miró a Natsuki y dijo que se iba a dormir, Natsuki le deseó buenas noches y Scarlett se metió en su habitación.
Natsuki se quedó pensativa.
—Nathan Growney...—musitó.—He oído hablar de ese nombre en el infierno.

Nathan que bajaba por el ascensor del edificio, mientras miraba los números como bajaban poco a poco, éste sonrió maliciosamente y dijo por lo bajo:
—Una demonia, ¿eh?
Las puertas del ascensor se abrieron y él salió del edificio. Caminaba hacia su apartamento. Le resultó bastante gracioso el hecho de que Scarlett tuviese un demonio en su apartamento cuando ella dice ser caza demonios. Supongo que tendrá una explicación, dijo, pero yo no tengo intención de matar a un demonio si veo que éste no me ataca. Yo ataco a quién me ataca, tan simple como eso.
Nathan se preguntaba donde estaba aquél capullo que se escapó hace apenas unas horas, esos capullos que se hacían llamar "ángeles", eso le causaba risa.
Éste entró en el edificio y subió esta vez por las escaleras, el ascensor estaba ocupado y no tenía ganas de esperar, era un tanto impaciente para algunas cosas. Al subir vio a Kyle, que iba a entrar en su apartamento. Le pareció bastante raro verlo a estas horas, como si viniese de algún lugar. Nathan caminó hasta su apartamento y sacó las llaves de su bolsillo, Kyle le miraba de reojo y decidió saludarle ya que Nathan no lo hizo.
—Hola,  ¿de dónde vienes?—dijo Kyle.
—Podría hacerte la misma pregunta.
—Yo tan sólo daba un paseo por la ciudad.
—Eh, Kyle,—dijo Nathan mirándole.—Cambiando de tema; Te vi hablando con un hombre con traje hace un par de horas, ¿le conoces?
—No.
—¿Qué te preguntó?
—Por ti, me preguntó por ti. Me resultó muy raro que me preguntase por ti. El tono de voz en el que pronunciaba tu nombre completo era burlón y me miraba como si realmente supiese que te conozco. Por supuesto le dije que no y me marché de allí.
Una conversación demasiado corta para tanto rato hablando, pensó Nathan poco convencido de las palabras de Kyle.
—¿Sólo te preguntó eso?
—¿insinúas algo?
—No. Sólo preguntaba.
—Pues sí, sólo me preguntó eso. Bueno, hasta mañana.
Kyle dedicó una sonrisa a Nathan, y acto seguido se metió en su apartamento. Nathan se metió en el suyo dando un leve suspiro. Se dirigió al salón y se lanzó al sofá colocándose las manos detrás de la nuca.
¿Ésta va a ser mi vida de ahora en adelante? se preguntó, ¿Una vida en la cuál me buscan ángeles para acabar conmigo y matarme de una vez por todas? éstos bichos llamados ángeles son realmente gilipollas. Mi vida comienza a ponerse muy interesante, tan interesante que el hecho de que me busquen para matarme me resulta fascinante.
Nathan sacó un paquete de tabaco de uno de los bolsillos de su pantalón, cogió unos de los cigarrillos y un mechero, se lo llevó a los labios y lo encendió.
No lo entiendo, se dijo, ¿por qué los demonios no desean mi muerte también? por ahora sólo he visto a un demonio, y es una tía. No sé si ella me conocerá, y no sé si tendrá intención de matarme.
—Bueno,—se dijo por lo bajo, incorporandose del sofá.—empieza la acción en mi vida, señoras y señores.—Le dio una última calada al cigarrillo y lo apagó en un pequeño cenicero de la mesita del salón. Se volvió a tumbar en el sofá, ésta vez cerrando los ojos. Intentaba descansar la vista por unos segundos, pero sin quererlo estuvo mucho rato con los ojos cerrados y se quedó totalmente dormido. Pero de pronto, Nathan comenzó a soñar: Una voz femenina comenzó a pronunciar su nombre mediante el sueño. Él intentaba lograr recordar esa voz, se le hacia dificil. La voz decía así: "Nathan, ¿me oyes? sé que me oyes. Ten mucho cuidado. Aún no sabes controlar tus poderes, practica primero antes de enfrentarte a ellos. Practica con la chica humana, ella es buena luchando, aunque aún no la hayas visto, pero la verás. No debes enfrentarte a ellos sin saber bien lo que estás haciendo. Tienes habilidades que desconoces, poderes que desconoces. ¡Practica! no seas precipitado, no luches sin saber a lo que te enfrentas. No todos son iguales. La chica humana puede ayudarte, pero la otra chica también te ayudará, y lo hará. Una última cosa; deberías hablar con él seriamente, quizá haya algo que no te ha contado por miedo. Nathan, ¿me reconoces? soy tu madre."
Y en esa ultima frase Nathan se sobresaltó de repente y despertó de aquél extraño sueño. ¿Qué había sido eso?
Nathan tenía la respiración acelerada al igual que el pulso. Se echó una mano a la frente cerrando los ojos. ¿Mi madre...? se preguntó así mismo sin creerselo. ¿A qué se refería con eso de "la otra chica"? esto no parece cualquier sueño. Es un mensaje, un consejo y algo que no entiendo. Mi madre se ha intentado comunicar conmigo a través de un sueño, ¿es eso posible? ya veo que ha sido posible. Sé que la chica humana es Scarlett pero, ¿la otra chica? Y a qué se refería con ¿"deberías hablar con él"? ¿A quién se refiere? será mejor que me vuelva a dormir y pensar mañana sobre esto, se dijo.

A la mañana siguiente, despertó aún recordando el extraño sueño de anoche. Quizá su madre tenía razón, no debía enfrentarse a ellos sin saber usar antes sus poderes pero, ya se enfrentó a uno de ellos y debería tener un cabreo de lo lindo. Aquél ángel estará maldiciendo a Nathan y se habrá corrido la voz en su mundo, en el mundo de los ángeles.
Era tempranamente por la mañana, y Nathan solía dormir hasta tarde, pero le pilló el punto de levantarse temprano. Observó por la ventana, el cielo estaba nublado con alguna que otra nube negra. A Nathan no le molestaba la lluvia en absoluto, le gustaba, le relajaba. Así que si llovía sería todo un placer para él.
Apenas recordaba la voz de mi madre, se dijo, oírla en aquél sueño sentí una especie de nostalgia.
Apoyó su brazo en la ventana, agachó la cabeza cerrando los ojos y dio un leve suspiro. Aquello no fue simplemente un sueño, se dijo, apenas recuerdo lo que sueño y normalmente lo que sueño son gilipolleces sin sentido, pero soñar con mi madre, esas advertencias, esos consejos... Seguiré pensando que no es un simple sueño. ¿Realmente necesito más misterio de lo que hay ya en mi vida, mamá? Nathan abrió los ojos y volvió a mirar por la ventana. Observó como una mujer de unos veintepocos caminaba con bolsas en sus manos. Un hombre la seguía sigilosamente cubriéndose la cara con la capucha de su sudadera, empezó a abusar de ella agarrándole de la cintura, pero ésta supo defenderse por si sola y le dio una patada en sus partes acompañado de un puñetazo en la cara.  Éste se estremeció en el suelo y ella echó a correr perdiéndose entre la multitud de transeúntes.
—Algunos humanos son realmente despreciables...—dijo Nathan por lo bajo observando a aquél hombre.
Nathan sacó su teléfono móvil, y buscando sus contactos miró el de Scarlett. Le mandó un mensaje de texto que decía:
"He oído que sabes luchar muy bien, supongo que ya lo deducía ya que cazas demonios. ¿Qué te parece si me das una clase de entrenamiento? así averiguo que clase de poderes puedo tener y que habilidades, me haría falta un buen entrenamiento. No te haré daño, lo prometo. O bueno...quizás un poco sí, pelirroja."
Esperó un rato a que ésta contestase. Y al cabo de unos pocos minutos contestó:
"¿Quién te ha dicho que sé luchar? Pero aún así te ayudaré, total, te lo debo ya que me salvaste la vida. Pásate por aquí cuando quieras, te llevaré a un sitio donde yo suelo entrenar. Por cierto; no me llames más pelirroja, lo odio. Nos vemos luego."  Y Nathan contestó: "de acuerdo, pelirroja." Ella respondió: "¡Idiota!"

Scarlett estaba desayunando en la cocina sus típicos cereales con leche. No habían pasados muchos minutos desde que Nathan le envió el mensaje. Natsuki también se estaba preparando su desayuno. La cocina de Scarlett, el tipo de encima era de isleta. Mientras Scarlett desayunaba miraba a Natsuki como se preparaba sus huevos revueltos.
—¿Los demonios pueden comer cualquier comida humana?—preguntó.
—Sí, bueno, la comida humana es muy sabrosa...Y los humanos también.
—Cállate, estoy desayunando...—puso cara de asco por la última frase de Natsuki. Natsuki rió y se sentó a su lado a desayunar.
—Así que...Ese tal Nathan va a venir a que le des una clase de entrenamiento, ¿no?
—Eso parece.
—¿Qué opinas de él?
—Es interesante. Aunque a veces me cuesta fiarme de él.
—Siempre fuiste muy desconfiada, incluso conmigo. Te llevo un tiempo fiarte de mis palabras.
—Lo sé. Oye Natsuki...¿Tú conoces a Nathan?
—No. Pero he oído hablar de él.
—¿En dónde?
—En el infierno. Él es el hijo de Ayla una demonia la cual tenía bastante poder entre los ángeles. Y su padre se llamaba Ezra; un ángel  también con bastante poder entre los demonios. No conozco muy bien la historia, pero lo poco que conozco sé que ambos se enfrentaban para pelear, ya que ambos querían conseguir el poder de dios y del propio diablo. Ellos al principio se sentían odio, mucho odio, pero un día se llegaron a hacer amigos y aún así luchaban a muerte. Al cabo de unos años se llagaron a enamorar y se escaparon de nuestro mundo a el mundo de los humanos, ya que está prohibido enamorarme de un ángel siendo demonio, y de un demonio siendo ángel. Es una regla que hay. Allí se quedaron un par de años hasta que bueno, quedó Ayla embarazada y nació Nathan; El Nephilim. Y luego sé que sus padres murieron, fueron asesinados.
Algunos demonios somos muy cotillas y nos gusta cotillear sobre el pasado de la gente y el propio presente, pero realmente esta historia es muy conocida por allí.
—¿Fueron los ángeles quienes asesinaron a Ayla y Ezra?
—Sí.
Por eso Nathan tiene tanto odio a los ángeles, se dijo, ahora lo entiendo un poco mejor. ¿Qué planea Nathan hacer con los ángeles? ¿Acabar con todos ellos ó matar a uno en concreto?
Yo aún no entiendo nada, últimamente veo como si los ángeles fuesen realmente horribles, tuviesen maldad y los demonios no hiciesen absolutamente nada. Me gustaría informarme de todo esto, creo que debo informarme ya que soy caza demonios. Quizás sólo sea una paranoia mía, pero no me olvido de ese ángel que intentó acabar con mi vida.
Scarlett se levantó de la silla y llevó el plato de cereales comido al fregadero.
—Voy a vestirme, seguramente Nathan estará al llegar, no quiero que me pille en pijama.
—Claro, aunque no sé que tiene de malo que te vea en pijama, simplemente se reiría de tus pantalones cortos de "Ositos"  y tu camiseta, que en cierto modo, se te marca todo. Aunque yo no me reiría de esa camiseta...Es sexy.
—¡Eres una pervertida, Natsuki!
—Un poco.
Scarlett fue a vestirse y se metió en su habitación. Natsuki terminó de desayunar y se sentó en el sofá del salón. Al cabo de minutos llamaron al timbre y ésta se levantó a abrir. Vio a Nathan  y éste dijo:
—Hola japonesa que no habla y sólo se ríe, ¿está Scarlett?
—Para tú información si hablo, y hablo tu idioma perfectamente y por cierto, el japonés lo hablas muy bien.
—Lo sé.—le sonrió de lado.
—Eres un poco creído, ¿no crees?
—No es que sea creído. Tú me has dicho que hablo muy bien japonés, si lo hablo bien, ¿por qué iba a mentirte diciendo que no? sé me da muy bien los idiomas.
—Lo peor de todo es que tienes razón. Por cierto, pasa. Scarlett se está vistiendo.
—Gracias.
Ambos pasaron y se sentaron en el sofá del salón. Natsuki le miraba de reojo ya que le parecía increíble que fuese el propio Nathan Growney, el Nephelim que es deseado atraparle y acabar con su vida.
—¿Y tú nombre es...?
—Natsuki.
—Curioso nombre. Significa "siete lunas" en japonés. Es bonito.
Quizás mi madre se refería a que ésta es la otra chica que me ayudaría, pensó, ya que no conozco a otra chica más. las que conozco simplemente... bueno, fueron de una noche.
—Gracias.
—¿Tu gente habla mucho de mi?
—¿Mi...gente?
—Sí, bueno, ya sabes, los demonios. ¿Acaso pensabas que soy demasiado tonto como para no darme cuenta que eres una demonia?
—Pensaba que eras realmente tonto.
—Me lo imaginaba. Supe que eras uno de ellos en cuanto te vi.
—Y ellos hablan un poco de ti, al fin y al cabo eres el Nephilim deseado por todos los ángeles acabar con tu vida.
—¿Y qué hay de los demonios? ¿No desean acabar conmigo también?
—No lo sé.  Hace tiempo que no me paso por el infierno.
—Interesante.
Scarlett salió de su habitación, con el cabello recogido con una coleta hacia atrás, unos pantalones cortos de chandal rojos y una camiseta básica negra. Nathan le miró de arriba abajo y acto seguido se levantó del sofá.
—Scarlett...—pronunció Nathan. Scarlett le miró alzando una ceja.
—¿Qué?
—¿Intentas provocarme? esos pantalones son demasiado ajustados.—le dijo picaramente incluida una sonrisa de lado.
—¡Serás...! ¡Vámonos antes de que asesine a alguien!—Scarlett echó a caminar hacia la puerta maldiciendo entre dientes a Nathan.
—¡Sí, mi sensei!—dijo Nathan siguiéndole detrás. Natsuki rió por lo bajo. "Sensei" es el término japonés que designa a un maestro, un sabio o a una persona docta.

El lugar donde Scarlett se refería que entrenaba era un parque, bastante grande con un césped realmente hermoso. Como era tan temprano por la mañana solía haber algunas que otras personas paseando por el lugar, Era entre semana y cualquier niño estaría estudiando en su colegio. Así que quizás con un poco de suerte, se encontrarían el parque casi vacío.
El parque no se encontraba muy lejos. Mientras caminaban Nathan se fijó que Scarlett llevaba Katanas de madera, deduzco que será para defenderme mejor si alguno de ellos me ataca con cualquier arma, se dijo, nunca he usado una de esas, de las de verdad.
Y tras caminar unos minutos llegaron al parque, Nathan y Scarlett estaban frente a frente. Scarlett se ajustó la coleta de su cabello y acto seguido le lanzó la Katana de madera a Nathan. Nathan la cogió al vuelo.
—¿Por qué no usamos las de verdad? sería un entrenamiento más épico.
—¿Quieres que haya sangre? ¿Quieres que nos matemos?
—Bueno, si muero por ti no me importaría.
—Odio cuando haces eso.
—¿El qué?
—¡No empieces! ¡Sabes a lo que me refiero!
—Pero es divertido.
—Atácame.
—Uh, eso suena...interesante.
—Atácame, Nathan.
Nathan corrió hasta ella y cuando ya estaba a escasos centímetros  alzó su Katana de madera pero ésta le paró el brazo y le dió un rodillazo, no muy fuerte, en las partes de Nathan, Nathan se estremeció en el suelo y soltó su Katana.
—¡Joder! ¡dijiste un entrenamiento limpio!—soltó varios gemidos de dolor.—En mi "cosita" no vale atacarme.
—En tu "cosita" si vale, ya que cualquiera te puede dar, si lo he echo es para que actuases con rapidez y quizás, provocarme a mi algo peor. Si por mi no lo hubiese echo, pero créeme, cualquiera de ellos puede darte para desconcertarte. Volvamos a empezar.—Scarlett le tendió la mano para que se levantase. Nathan se la agarró y se levantó.
—¡Muy bien, de acuerdo! ¡Pero mi "cosita" no está contenta con esto!
Scarlett soltó una risa ya que no pudo contenerse.  Nathan volvió a coger su Katana  y se puso en posición.
Hizo el mismo ataque que antes; corrió hacia ella, alzó su Katana, ella le paró el brazo y volvió a levantar su rodilla. Nathan lo esquivó y se alejó a escasos centímetros de ella. Con bastante rapidez se colocó tras ella y con su Katana la posó por su cuello haciéndo que se quedase sin respiración. Scarlett comenzó a quejarse. Nathan dejó de hacerle daño y la soltó.
No sabía que podía llegar a tener esta velocidad, se dijo, casi me he movido a la velocidad de la luz que hasta Scarlett se ha percatado de tal rapidez. Vale, una de mis habilidades descubiertas.
—Muy bien, Nathan.—dijo Scarlett.—Has sido muy rápido y has actuado con rapidez. ¿Puedes mostrar tus poderes?
—No. No sé como funciona.
Scarlett se dirigió a él y comenzó a atacarle. Le dio un puñetazo en el estómago , acompañado de una patada detrás de la pierna izquierda haciéndole provocar una caída.
—¿¡Qué estás haciendo?! ¿¡Te has vuelto loca?!—le dijo tirado en el césped del parque mirándole fijamente.
—Ya me lo agradecerás.
Le dio una patada en el estómago aprovechando que estaba en el suelo. Nathan se estremeció e hizo una señal para que parase. Se supone que es un entrenamiento limpio, pensó, ¿qué coño le ha dado?
Scarlett le dio una última patada en el estómago y Nathan soltó varios gemidos de dolor.
—¡Levanta!—le gritó Scarlett.
—¡Cómo si fuera tan fácil recibir patadas en el estómago y acto seguido levantarse!
Nathan intentó levantarse quejándose aún por el quemazón en su estómago. Realmente se estaba comenzando a enfadar, y sus ojos comenzaban a transformarse. Cuando logró ponerse en pié Scarlett apreció en la cara de Nathan que estaba comenzando a enfadarse y que sus ojos no lucían como antes, lucían transformados. Scarlett sonrió para si misma.
Volvió a correr hacia él pero éste le paró, le agarró de su brazo derecho, se lo dobló hacia atrás, ella se tuvo que girar dándole la espalda a Nathan, ya que la tenía retenida junto a él. Nathan posó su brazo derecho y lo presiono por encima de los pechos de Scarlett agarrándola para que no escapase. Scarlett soltó varios gemidos de dolor por la presión de su brazo doblado hacia atrás, y en como le agarraba de fuerte Nathan. Tenía muchísima fuerza.
—Me estás cabreando, pelirroja, no quiero hacerte daño.
—Es lo que intento, cabrearte.
—¿Por qué?
—Ya lo entenderás.
Nathan la soltó y Scarlett se giró para mirarle. Scarlett volvió a atacarle pero éste lo esquivó y le atacó dándole un puñetazo en el estómago. Scarlett se estremeció unos segundos y tosió varias veces. Se volvió a incorporar y acto seguido sonrió a pesar de que le quemaba el estómago como el infierno. Nathan la empujó haciendo que cayese al suelo.
—¡YA BASTA! ¡NO ME GUSTA HACERTE DAÑO!—gritó Nathan totalmente enfadado. En las palmas de las manos de Nathan se podían apreciar unas llamas azules rodeando las palmas, literalmente, como si éste estuviese a punto de arder en llamas.—¡No eres mi enemiga, Scarlett!—volvió a gritar.
Scarlett apreció las llamas azules, le parecía increíble, pero su misión ya estaba cumplida. Al parecer Nathan ni siquiera se percató que estaba cubierto de llamas azules y que ha mostrado uno de sus poderes principales. Esas llamas son muy poderosas, hacen bastante daño, más que el propio fuego normal del que estamos acostumbrado a ver.
Nathan mostró los dientes enfadado.
—¡ASÍ QUÉ YA ES SUFICIENTE!—alzó sus brazos sin quererlo y provocó que se disparasen las llamas por dónde estaba Scarlett tirada en el suelo. Scarlett fue rápida y rodó por el césped antes de que las llamas le llegasen a ella. Nathan se quedó asombrado ya que con su enfado no se dio cuenta de que había mostrado su poder. A eso se refería Scarlett, se dijo, quería enfadarme para así mostrar mi poder. Era necesario darme de hostias, porque es como muestro mi poder totalmente enfadado.
Scarlett se levantó del césped y se dirigió a las llamas que estaban quemando el césped. Ella lo pisoteó apagándolo.
—Lo siento por gritarte así.
—No pasa nada, es normal.—le sonrió.
—No, en serio, me he comportado como un loco. Pero te debo las gracias por éste entrenamiento, me has ayudado mucho.
—Lo único que te falta es saber mostrar tu poder cuando lo desees, y no cuando te enfades. Te ayudaré a conseguirlo.—Scarlett hizo una pausa de silencio y miró a Nathan. Acto seguido ella se acercó a él.
—Nathan, trabajémos juntos.
—¿Trabajar juntos?—se sorprendió.
—¡Exacto! yo soy buena luchando aunque sea una simple humana, a veces puedo ser más fuerte que algunos. Sé que buscas a alguien en concreto y deseas matarle. Yo puedo ayudarte a buscar información sobre ángeles, tú puedes ayudarme a buscar información sobre demonios ¡Trabajemos juntos!
—¿Cómo sabes que busco a alguien en concreto?
—Porque yo también busco a alguien.
—Ésta bien...Trabajemos juntos. Creo que sería bueno tenerte en mi "equipo" por así llamarlo.
—Genial, entonces. Será mejor que vuelva a casa, quisiera darme una ducha.—ríe.
—Sí, yo también. Gracias por el entrenamiento, sensei.
—No hay de qué. ¡Hasta luego!

Scarlett se marchó del parque y Nathan volvió a su apartamento. Realmente se sentía cansado. Las hostias que le dio Scarlett eran fuertes, para ser humana tenía bastante fuerza.
Entró en el piso donde se encontraba su apartamento. Subió por el ascensor, pulsó el número tres y esperó. Nathan iba pensando en que el misterioso cuervo que anteriormente se había encariñado con él, no había aparecido en todo el día y le resultó extraño.
Salió del ascensor y se metió en su apartamento. Se fue directamente a la ducha.
Se desnudó y se metió en ella. Le dio al agua, templada, y dejó que las pequeñas gotas le relajasen un poco. Nathan sentía una presencia en su apartamento, realmente nunca sentía que en él podía haber alguien, pero ésta vez así lo sentía. No se sentía sólo. Pero al fin y al cabo no le dio importancia, se pegó una ducha normal y al acabar se colocó una toalla blanca al rededor de la cintura. Y en ese preciso momento escuchó un estruendo proveniente del salón. Nathan frunció el ceño y salió del cuarto de baño.
Se dirigió al salón pero allí no se encontraba nadie, todo estaba perfectamente. Inspeccionó varias veces el salón, él sentía que había pasado algo. Se fijó en que la ventana del salón estaba completamente abierta y el curioso cuervo estaba posada en ella mirando a Nathan fijamente. Había comenzado a llover y la lluvia estaba entrando por la ventana, aquel cuervo estaba empapado y le resultó extraño que el cuervo no se estuviese refugiando en algún lugar seguro. Él cuervo acto seguido trasmitió un sonido.
Justo en ese momento Nathan se volteó y se fijó que en la mesa del salón había una especie de nota con una frase escrita. La letra estaba escriba a ordenador, y decía así:
"Deberías conocer mejor a tu amigo Kyle."

3 comentarios:

  1. Hola! Tu blog ha sido escogido para formar parte de mi lista de blogs encadenados, pasate para ver de que se trata. :)

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  2. Hola cielo, me paso para decirte que vuelvo a blogger, con Aterriza en mis brazos ya en marcha nuncahevistonadacomotusojos.blogspot.com.es
    y esta noche publicaré mi primera entrada tras las vacaciones en Libros para tus insomnios, blog literario por el que me encantaría que te pasaras. librosparatusinsomnios.blogspot.com

    he estado fuera mucho tiempo, pero este mes prometo ponerme al día sobre todo con esta nueva novela, ya que tiene poquitos capítulos y puedo coger el hilo con más facilidad, seguro que me gusta mucho, porque tu imaginación y tus expresiones me encantan! Pero ya te contaré, porque comentaré todo lo que pueda.

    Por mi parte pedirte que te pases por mis blogs si te apetece, ya sabes que si comentas, seguramente me saques una sonrisa:)

    Un beso cielo, perdón por tan descarado spam, nos leemos <3

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    1. Por supuesto que sí, me paso en seguida y te comentaré en todo lo que pueda. <3
      Yo también amo la forma en la que tu te expresas y escribes. Así que un gusto leerte y un gusto en que vuelvas de nuevo a blogger.
      Espero que te guste mi novela nueva. ^-^
      ¡Un beso!
      Nos leemos.

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