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Granada, Granada, Spain
Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?
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"En la vida es imposible sufrir, pero el hecho de arriesgarse por la persona a la que amas, hace que el dolor, merezca la pena."

martes, 12 de noviembre de 2013

Entre cielo e infierno. Capítulo 07: El mundo de los Demonios.




Blake se dirigía al mismo pub donde se encontró con Nathan la primera vez. Llevaba el arma escondida detrás de su pantalón, no se arrepentía de haberle disparado a Nathan, de hecho le alegró ver la cara que puso cuando le apuntó y sobretodo cuando le disparó. Recordó el momento del disparó, al recordarlo soltó una risa, pero esa risa se desvaneció y en sus labios se posó una seriedad en su rostro. Parecía estar recordando algo.
Entró en el pub. La música sonaba, alguna que otra gente estaba bailando, otras tan solo bebían y reían. Fue directo a la barra y se sentó en una de las sillas. En realidad no le apetecía para nada estar en aquél pub, pero necesitaba una copa. El camarero le sirvió su bebida y se la colocó en la barra.  Le dio un sorbo, soltó un suspiro y comenzó a darle pequeñas vueltas a su copa. Estaba tan pensativo que ni siquiera  podía oír la música de aquél pub, los pensamientos surgían en su mente y todo lo que podía oír era su propia voz en su cabeza.
Aquella chica, pensó, era Natsuki, ¿de qué diablos conoce a Nathan? ¿Por qué corrió hacia él cuando le disparé? Ella fue quién salvó a Scarlett del asesinato de su padre. Yo vi como la salvaba...
Nunca podré entender porqué le salvo, porqué lo hizo, y ni porqué estaba ella allí en ese momento. Si yo vi como asesinaban al padre de Scarlett era porque yo pasaba por la zona en aquél momento. Un pequeño detalle que no le conté a Scarlett.  ¿Se acordará Natsuki de mi?, ésto último lo pensó con nostalgia y volvió a darle un sorbo a su copa. ¡Por Dios! ¿Qué más da? voy a dejar de pensar gilipolleces y centrarme en mis asuntos. Ella no es mi asunto.

Terminó de acabarse su copa, dejó el dinero en la barra y se marchó del pub.
Al salir del pub, y alejarse unos cuantos metros una mano en su hombro fue colocada bruscamente haciéndolo girar. Al girarse vio a Kyle mirándolo seriamente. Blake quiso pasar de él, no tenía ganas de escucharle, y mucho menos hablar sobre Nathan que era a lo que venía Kyle a hablar. Cuando volvió a girarse dándole la espaldas, Kyle le volvió a parar esta vez agarrándole fuertemente del brazo y dando un pequeño tirón sobre él. Blake se giró de nuevo y le miró fríamente.
—Déjame en paz, Kyle.
—¿Por qué lo has hecho?
—Porque el me disparó. Tenía ganas de darle de su propia medicina.
—¿Y porqué no le has matado directamente? has tenido la oportunidad de pegarle un tiro en la sien y no lo has hecho.
—Me gusta hacerle sufrir primero.
—¿De verdad, Blake?—preguntó en un tono burlón que eso hizo que Blake frunciese el ceño.—No me lo creo.
—Mira, hay cosas que aún quiero saber de Nathan y que tú no me vas a decir así que prefiero averiguarlo por mi propia cuanta ya que no se puede confiar en ti.
—Se puede confiar en mi, una cosa es que mienta a mi mejor amigo y traicionarle.
—Pues me estás traicionando a mi, y no solo me estás traicionando a mi, sino a todos los ángeles. Sabes como vas a acabar, ¿no? vas a acabar como...
—¿Cómo quién, eh? ¿Cómo quién?—interrumpió.—¿Cómo los padres de Nathan?
—Sí, como los padres de Nathan.
—Eso ya lo veremos.
—Pobre de ti como acabes así. Le daré recuerdos a tu padre de mi parte.
Ésto último hizo cabrear a Kyle, pero en vez de pegarle una buena hostia como habría echo Nathan, Kyle decidió guardárselo y no darle el gusto. No quería rebajarse a su nivel. Kyle apretó los dientes y con una última mirada que casi podría asesinar a Blake, se giró para marcharse, antes de que Kyle se marchase, éste le paró un momento.
—Oye, Kyle, una pregunta. ¿De qué conoce Nathan a Natsuki?
—¿Natsuki?
—Sí, Natsuki.
—¿Por qué iba a decírtelo? Adiós, Blake.
Kyle se alejó del lugar Blake, sorprendido apretó los dientes y gritó en voz alta:
—¡Muy bien, no me lo digas! ¡Ya lo averiguaré por mi cuenta! ¡No te necesito!
—¡Suerte!—dijo Kyle con una pequeña risa.
—Cabronazo...—maldijo en voz baja viéndole alejarse del lugar.

Nathan se incorporó en la cama de Scarlett. Cogió su camiseta, que anteriormente Scarlett había rajado. Nathan la observó, y al ver que estaba rota y no se la podía colocar soltó un suspiro y la tiró a un pequeño cubo de basura que tenía ella en su habitación.
—¿Y ahora qué me pongo yo de camiseta? me voy a quedar congelado cuando salga de aquí.
—Lo siento por rompértela.
—Me debes una camiseta nueva.—dijo seriamente.
—¿En serio?—dijo un poco sorprendida.
—No, es broma.
Scarlett apartó la mirada. Nathan le miró de reojo y pudo ver que Scarlett pensaba en algo que incluso un color rosado apareció en sus mejillas. Scarlett pensaba en que hace un momento Nathan estuvo a punto de besarle pero se detuvo y eso a Scarlett le sorprendió.
—Oye Nathan.
—¿Qué?—Nathan sabía lo que le iba a preguntar y no sabía como respondería a ello. Quería salir, esfumarse en ese instante antes de decir algo que realmente no quisiera decir.
—¿Por qué antes has echo como qué me ibas a...?
—¡Ah!— soltó un pequeño grito fingiendo dolor de hombro por la bala.—¡Joder, como duele!
—¿En serio?—Scarlett se levantó de la cama y se dirigió a él.—Es normal, acabas de recibir un disparo.
—Será mejor que me vaya a mi apartamento y descanse. Me vendrá bien.
—Sí, descansa todo lo que puedas.
—Hasta mañana, Scarlett.—Le sonrió dulcemente. Acto seguido Nathan se había esfumado, más bien teletrasportado, había dejado una especie de humo negro cada vez que éste se teletrasportaba. Scarlett con su mano acarició al humo negro.
—Hasta mañana.—dijo por lo bajo.

Nathan se teletransportó hasta la puerta del edificio de su apartamento. Como estaba en la calle y sin camiseta hacía bastante frío, pero podía soportarlo. Unas chicas de unos quince años de edad paseaban por la zona y vieron a Nathan sin camiseta. Se quedaron unos segundos paradas observándole. Empezaron a hablar en japonés, ya que eran japonesas.
—"Mira, ese chico no lleva camiseta."—comenzó a decir una de las chicas.—"Es guapo."
—"Y está bueno."—dijo la otra con una pequeña risa.
Nathan como sabía japonés las entendía a la perfección y al parecer ellas ni se inmutaban o creían que no sabía japonés.
—"Kon'nichiwa."—les saludó en japonés haciendo que éstas se sobresaltaran.
—"¡Qué mono!"—dijo una de las chicas agarrando a la otra mientras se alejaban del lugar.
—"¡Si que lo es! su piel es como la de un vampiro, es muy blanco. Mira sus ojos, qué bonitos."—dijo la otra. Ambas se alejaron y saludaron a Nathan, ya que él anteriormente les había saludado. Nathan entró en el edificio.
—Vampiro, dice.—soltó una risa.—Qué espabiladas están las chicas de hoy en día.
Y volvió a hacer el mismo recorrido de siempre: Subir por el ascensor, pulsar el botón 3º, y llegar a su apartamento. Salió del ascensor y entró en su apartamento. Se fue directo a su habitación. Sin encender las luces ni nada, se tumbó en su cama boca arriba y cerró los ojos.  Y como si fuese un flashback, le vino a la cabeza la voz de Scarlett y a ella misma preguntándole lo del beso. Abrió los ojos y giró la cabeza. A su derecha podía observar la ventana así que observó por unos instante las luna, que era visible. Y en voz alta dijo para si:
—"No me preguntes porqué lo hice cuando yo ni siquiera sé que responder."
Nathan presentía que esa misma noche no iba a poder dormir: por el dolor de hombro, y todos los pensamientos que tenía en mente. A veces en la noche algunos pensamientos no te dejan dormir, y en la noche es cuando más pensamos sobre todo.
Nathan por un momento recordó a Blake en el momento del disparo. Cuando vio a Natsuki éste le miró sorprendido y se alejó bastante aprisa del lugar. ¿La conoce? se preguntaba, ¿Se conocen? es extraña su reacción y que Natsuki ni se inmutara. ¡Maldita sea! maldijo para si, odio tener que recordar a Blake cada vez que me mire el hombro. Aunque probablemente el haga lo mismo cada vez que se mire el suyo y esté su cicatriz. Pero y yo que culpa tengo si tuve que defenderme...
El cuervo..., pensó, me advirtió de que Blake iba a dispararme. Maldita sea, a este paso me va a tener que dar más explicaciones porque siempre logro saber sus significados de sus advertencias tarde. Nunca me había encariñado tanto con un animal, y mucho menos con un cuervo. Justo ahora me pregunto donde estará, si estará bien volando por el oscuro cielo, o si ha sido alimentado.

A la mañana siguiente, Kyle salió de su apartamento y llamó a la puerta de Nathan. Nathan le abrió de inmediato cosa que le resulto rara a Kyle porque a esa hora estaría durmiendo como un tronco. Eran las ocho y media de la mañana. Le invitó a entrar y ambos se dirigieron a la cocina, ya que Nathan estaba desayunando cuando Kyle llamó a la puerta. Kyle se sentó a su lado mientras éste desayunaba.
—¿Dormiste bien?
—No muy bien, a ratos. Lograba quedarme dormido unos minutos pero luego me despertaba por el dolor de hombro, en fin...—se llevó una cucharada de cereal a la boca.
—A noche me encontré con Blake, bueno, más bien le busqué. Le pregunté del porqué te disparó y respondió "porque el me disparó"
—Ya me lo imaginé cuando me dijo: "Vas a sentir el dolor de un disparo."  éste es idiota. Por un momento pensé que me pegaría un tiro en la cabeza.
—Y yo creía que lo haría.
—¿Te dijo algo más?
—No, sólo quiere averiguar cosas sobre ti. Pero hay algo que me preguntó que me resultó bastante curioso: Quiere saber que relación tienes con Natsuki.
—¿Natsuki? supongo que se puede considerar una amiga.—Nathan volvió a recordar la cara de Blake al ver a Natsuki la noche anterior.—Yo creo que estos dos se conocen de antes.
—Yo aún no he podido mantener una conversación con Natsuki, ni siquiera me he cruzado con ella todavía.
En ese preciso momento llamaron a la puerta con dos suaves golpecitos. Nathan fue a abrir y tras la puerta se encontraba Natsuki.
—Hablando del Rey de Roma.—dijo Nathan sonriéndole.
—¿Perdona?
—Nada, pasa.
—¿Cómo te encuentras?
—Voy tirando.—soltó una risa.—Estoy bien, no te preocupes. No es para tanto.
—A noche cuando llegué al apartamento de Scarlett ya no estabas allí, así que vine a visitarte.
—Pues gracias por venir.—Nathan se dirigió de nuevo a la cocina. Natsuki miró a Kyle extrañamente ya que no le conocía aún.
—Natsuki éste es Kyle, Kyle, ésta es Natsuki.—les presentó y volvió a sentarse a comerse sus cereales.
Natsuki le miraba fríamente y Kyle le sonreía, no quería darle una imagen negativa. Pero la sonrisa de Kyle se desvaneció por un momento al ver la cara de Natsuki. Ella le examinaba de arriba abajo, como si lo estuviese analizando.
—¿Eres uno de ellos?—preguntó.
—Sí, pero yo no...
—Tranquila Natsuki, es de fiar.—dijo Nathan tranquilizándole un poco.
—Oh, pues...¡Encantada de conocerte!—le sonrió dulcemente e hizo una reverencia. Kyle aquello le sorprendió un poco. Su cambio de actitud tan repentino, paso de ser una persona fría a una persona realmente adorable.
—Devuelve la reverencia, los japoneses se saludan así. Estás en Japón, deberías saberlo.—le dijo Nathan.
—¡Lo sé! es sólo que me he quedado un poco sorprendido y no he podido actuar.—Kyle le devolvió la reverencia, ella sonrió de nuevo.
—Srt. Natsuki, tenemos que hacerle unas preguntas.—dijo Nathan actuando como un agente del FBI.
—¿Qué preguntas?—preguntó ella alzando una ceja.
—Natsuki antes que nada...—dijo Kyle.—Quiero resolver mi duda: ¿Por qué una demonia está ayudando a Nathan?
—Porque yo no tengo nada en contra de Nathan. Yo no tengo porque obedecer ordenes que no quiero cumplir.
—Pero entonces, ¿no se supone que estás traicionando a los que son como tú?
—Ni todos los Ángeles tienen porque ser buenos, ni todos los Demonios tienen porque ser malos.—respondió ella.
—¿Y eso que significa?—ésta vez preguntó Nathan.
—Que deberías visitar el mundo de los Demonios, Nathan. No todo te lo puedo decir yo. Pero te advierto una cosa: No visites el mundo de los Ángeles, o no saldrás de allí con vida.
—¿Y como se supone que debería visitarlo?
—Yo puedo llevarte.
—¿Por qué debería de ir?
—Porque alguien quiere hablar contigo desde hace un tiempo.
—¿Y como sé que puedo fiarme si voy allí? ¿Cómo se si no me capturarán?
—No lo harán. Créeme. No he tenido la oportunidad de hablarte de ésto hasta ahora. La razón por la que vivo con Scarlett es porque yo le ayudé a escapar de la muerte de su padre. Ella estaba presente cuando lo acorralaron y lo mataron.
—¿Quienes le mataron, y por qué?—preguntó Nathan con intriga.
—Eso deberías hablarlo con ella.
—Menudo misterio os estáis montando vosotras dos.
—No nos estamos montando ningún misterio, es realidad. Tengo algunas cosas que hacer ahora, así que debería marcharme. Me alegra que estés bien, Nathan.—Natsuki se giró para marcharse pero se volteó de nuevo y dijo:—Por cierto, piensate si de verdad quieres ir al mundo de los Demonios, no quiero hacerte sentir obligado, pero te prometo que no te pasará nada, yo iré contigo si no te fías.
—Me lo pensaré.
—Hasta luego, chicos.
Salió del apartamento. Kyle miró a Nathan y dijo:
—No le hemos hecho las preguntas sobre Blake.
—Eso puede esperar.
—¿Qué has pensado hacer respecto a lo que ha dicho Natsuki?
—Aún no lo sé. Me cuesta fiarme de lo que ha dicho. Pero tengo curiosidad de saber quien quiere hablar conmigo desde hace tiempo.
—Si vas a ir, ten mucho cuidado.
—Lo tendré.
 A las seis en punto de la tarde, Nathan había quedado con Scarlett en un parque de la zona. Eran las cinco menos cuarto, así que llegaría justo. El parque estaba a un cuarto de hora de su apartamento. Se pegó una ducha, se vistió y  se colocó su cazadora de cuero, ya que hacía bastante frío en la calle. El invierno ya se estaba asomando.
Salió del edificio y se dirigió hacia el parque. Colocó sus manos en los bolsillos de su cazadora. Scarlett le había dicho que tenían que hablar de un asunto que le habló Blake cuando se coló en su apartamento. Ese asunto también relacionaba a Nathan. Éste se preguntaba que le había dicho, pero ya que habían quedado en el parque, aprovecharía la oportunidad de hablar a cerca de la muerte del padre de Scarlett.
Al llegar se encontró con Scarlett sentada en uno de los bancos, vestía un abrigo largo color beige,como llevaba el abrigo sin abrochar se podía apreciar un vestido ajustado de lana negro. Nathan pensó que el color beige le sentaba demasiado bien con el tono de su cabello rojizo. Nathan se sentó a su lado.
—Qué puntual.—dijo ella mirando la hora de su móvil.—La seis en punto, como habíamos quedado.
—No me gusta hacer esperar a la persona que me está esperando. De todas manera el parque está a un cuarto de hora de mi apartamento.—sonrió.—Dime lo que me querías decir.
—La verdad es que es largo.
—No importa, estoy dispuesto a escuchar.
—Cuando me colé en el apartamento de Blake,—comenzó a decir.—evidentemente fui pillada. El comenzó a contarme todo para que le dejase en paz de una vez. Blake no tuvo nada que ver en la muerte de mi padre. Mi padre era un Ángel.—Ésto último a Nathan le sorprendió y empezó a fruncir el ceño.
—¿Tú no serás...?
—No, no soy un Ángel, mi madre es humana, yo nací como mi madre. Como iba diciendo, mi padre era un Ángel, y le mataron por ayudar a tus padres. Mi padre era muy amigo de tu padre, se llevaban bastante bien, o eso me contó Blake y lo que le contaron a él. Cuando tus padres ya estaban en la Tierra, te tuvieron a ti, y tus padres les pidió a mi padre que si a ellos les pasaba algo que él te protegiese, y que no dejara que te sucediese nada malo. Tus padres daban por echo que iban a morir por estar enamorados y haber tenido un hijo, ya sabes, la regla que hay en el mundo de los Ángeles y los Demonios y que tus padres habían roto. Cuando tus padres murieron...delante de ti,—dijo con un tono apenado.—tú mataste a algunos que pudiste con sólo cinco años. Evidentemente tenías y tienes fuerzas que ellos quisieran tener. Te desmayaste tras haber gastado tanto poder y que no pudiste controlar. Mi padre fue en busca tuya y te llevo consigo. Ambos os escondisteis debajo de un puente, cuando recobraste el sentido viste a mi padre, y te asustaste ya que era desconocido para ti, saliste corriendo a una velocidad que él no te pudo alcanzar y desapareciste. Mi padre te buscó por días. Al cabo de trece años aún no se sabía nada de ti. A mi mi padre me mantuvo en secreto todo ésto hasta que crecí. Hace un año que mataron a mi padre, y me contó que había un chico al que tenía que encontrar pasase lo que pasase, me dijo que él debía de mantener la promesa que les hizo a unos buenos amigos. No se rindió en buscarte. Una noche caminabamos mi padre y yo hasta casa cuando un grupo de hombres nos acorralaron.—al recordarlo se le llenaron los ojos de lágrimas. Ella disimuladamente se limpió con su mano las lágrimas.—Uno de los hombre me empujó contra el suelo alejándome de mi padre, empecé a llamar a mi padre a gritos cuando una chica en silencio me agarró del brazo levantándome del suelo, me miro preocupadamente, aún recuerdo esa mirada como si fuese ayer. Me obligo a salir de allí, pero yo no le hice caso, corrí de nuevo hasta mi padre, ella me agarró por la cintura y me alejó de nuevo, pero esta vez mis pies levitaban del suelo, giré la cabeza y vi que era ella quien tenía unas alas detrás de su espalda. Fue Natsuki quien me salvo, seguramente ya te lo habrá dicho.
Nathan no sabía que decir en ese momento, toda aquella historia le había dejado sin habla. No recordaba al padre de Scarlett hasta ahora. Comenzó a recordar a un hombre que sollozaba mientras le abrazaba debajo de aquel puente.
—¿Tu madre está viva?
—Sí.
—¿Está en Japón?
—Sí, en Shibuya.
—¿Tienes relación con ella?
—Poca, pero tengo. ¿Estás bien?—preguntó al ver la cara de Nathan. No se le apreciaba muy bien, estaba serio a la vez que triste.
—Sí, sí, es sólo que me ha sorprendido todo ésto. He comenzado a recordar a tu padre, y es un recuerdo que se me había borrado en mucho tiempo.
—Comprendo.
—¿Por qué estás viviendo en Japón?
—Siempre he querido vivir aquí. Mis padres hablaron de mudarnos en un futuro a Japón. Y aquí estoy. ¿Y tú?
—Yo no lo sé, algo me atrajo aquí cuando era un crío.
—¿Como sobreviviste?
—No lo recuerdo.
—Tenías sólo cinco años cuando llegaste a Japón, es muy raro que no hubieses muerto por hambre. ¿No recuerdas nada?
Nathan hizo el esfuerzo de recordar. Pero se le hacia difícil, no recordaba ni de como llegó a Japón. Nathan negó con la cabeza.
—No lo recuerdo. Sólo recuerdo cuando era un niño de unos catorce años, alguien me consiguió un trabajo y empecé a trabajar en un puesto de Ramen. Recuerdo al hombre con el que trabajaba, siempre me decía; "¡Tus padres estarían orgullosos de ti!" y me sonreía. A la fuerza tuve que aprender a cocinar yo solo, pero con ayuda de aquel hombre.
—Es muy extraño, alguien te consiguió un trabajo sin tu saber cocinar ni hacer nada. No se consigue un trabajo así porque sí.
—Lo sé. Pero estoy seguro que si vuelvo a ver al hombre del puesto de Ramen, le reconocería de inmediato.
—Parecerá absurdo lo que voy a decir a continuación pero...¿Crees que llegaste a Japón porque alguien te estaba guiando a ir y encontrarte conmigo?
—No creo en el destino, pero si es como tu dices...no sé que pensar. Estaba yo sólo, ¿quién podría guiarme?
—Quién sabe si estabas tu sólo. Dices que no recuerdas como sobreviviste, ¿por qué no iba a ver alguien contigo en ese momento?
Eso a Nathan le mantuvo pensativo. No recordarlo le ponía histérico, porque contra más hacía el esfuerzo de recordar algo, menos recordaba. Como hacía bastante frío, Nathan observó una tienda en las que vendía chocolate caliente.
—¿Quieres chocolate caliente?—le preguntó a Scarlett.—Hace frío y eso por lo menos nos mantendrá el cuerpo caliente.
—No llevo dinero encima.
—¿Y?
—Me sabe mal que siempre me invites. Te debo un café y con éste un chocolate.
—No he dicho que me devuelvas el dinero. Y cállate, voy a comprártelo así que me da igual lo que digas.
—Está bien, pero he dicho que me sabe mal.
—Ahora vuelvo.
Se levantó del banco y se dirigió a la tienda. Ella se quedó esperándole en el banco. Mientras Nathan pedía los chocolates calientes, observó por la ventana de cristal de la tienda el parque y vio que Scarlett ya no estaba. Se sobresaltó y salió de la tienda. La muchacha que estaba sirviendo el chocolate se sorprendió y dijo en japonés:
—"Chotto, matte!"—a lo que significa "¡Oye, espera!".
Nathan corrió aprisa hacia el parque de nuevo, mientras corría en el banco se apreciaba un papel blanco, donde estaba sentada anteriormente Scarlett, una especie de nota. Al llegar y recobrar el aliento, cogió la nota que decía: "Si la quieres de nuevo, ven a la estación de metro." Nathan comenzó a apretar los dientes bastante enfadado. Se preguntaba quien pudo ser el que se la llevo. Comenzó a mirar a ambos lados por si se trataba de una broma, pero ella no estaba allí. Justamente pensó en alguien que pudo hacerle fastidiar bastante, y al pensar en él se mosqueó aún más.

Ya iba oscureciendo, la noche se iba asomando. Blake estaba parado en el edificio en donde vivía Scarlett y donde se encontraba Natsuki. Estaba mirando hacia arriba, a una de las ventanas del apartamento. Estaban las luces apagadas, deducía que no había nadie dentro. Blake quería averiguar que se trama Nathan con Natsuki y del porqué se llevan bien. Pero quién le puede caer bien a ese imbécil, pensó con asco.
Justo cuando iba a marcharse, Natsuki regresaba de algún lugar e iba dispuesta a entrar en el edificio cuando se encontró de cara con Blake. Ambos se quedaron mirando el uno a al otro, Natsuki con frialdad, Blake con asombro.
—¿Se puede saber que estabas haciendo aquí?—preguntó ella con el ceño fruncido.—¿Ya estás acosando a Scarlett?
—¿Qué? ¡No! estaba...—intentó buscar una excusa pero no se le ocurría ninguna. Natsuki alzó una ceja.—¡Vale! quería saber que te tramas con Nathan, ¿contenta?
—Yo no me tramo nada, ¿qué te hace pensar eso? somos amigos.
—¿Amigos?—soltó una risa irónica.—Qué rápido pillas tú las confianzas para llamarle amigo.
—¡Y a ti que te importa!
—¡A mi no me importa!
—Y si no te importa, ¿por qué tratabas de averiguarlo?
—¡Porque...!—sin terminar la frase bajó el tono de voz y dijo:—Te vi en el momento en que disparé a Nathan.
—Y yo te vi a ti. ¿Por qué le metiste un tiro?
—Porque el me pegó un tiro a mi de primeras.
—A puesto a que le calentaste lo suficiente como para poder hacerlo. O mejor, a puesto a que estuviste a punto de matarlo y él se tuvo que defender. Deberías agradecer que no te pegó el tiro en la cabeza, sino en el hombro.
—...
—¿Has terminado ya de hablar?
—¿En serio no me recuerdas?
—Claro que te recuerdo.
—¿Y por qué eres así conmigo?
—Soy así con todos vosotros.—refiriéndose a los Ángeles.
—Tú fuiste la única Demonia a la que no he sentido la necesidad de matarla.
—No sé si tomarlo como un cumplido o qué. Fuiste amable conmigo, pero fue hace tiempo.
—Sigo siendo el mismo de siempre.
—A mi no me lo pareces.
Tras unos segundos de silencio mirándose ambos las caras. Natsuki oyó como alguien se apresuraba corriendo detrás de Blake, Al ladear la cabeza, pudo ver que era Nathan.
—¿Nathan...?
—¿Eh?—dijo Blake sin entenderla.
Antes de que Blake se girase hacia atrás para ver lo que miraba Natsuki, Nathan agarró bruscamente a Blake y lo empujó contra la pared de piedra del edificio. Le tenía agarrado de la camiseta, arrugándosela y mirándole con odio.
—¡¿Dónde está?!
—¿Dónde está quién?—pregunto sin entender lo que estaba sucediendo.—¡Apártate, puto loco!
—¡Scarlett! ¡¿Dónde está Scarlett?!—volvió a preguntar.
—¡Y yo que sé! ¿Por qué iba a saberlo? ¿No está contigo?
—¡Estaba conmigo!
—¿Y por qué crees que he sido yo?
—¿Y por qué no ibas a ser tú?
—Escúchame, yo no he tenido nada que ver en ésto, idiota.
—¿No has escrito tú esta nota?—dijo mostrándole la nota.
—¡No! ¡Ni siquiera es mi letra!
—¿Qué dice la nota?—preguntó Natsuki con preocupación.
—"Si la quieres de nuevo, ven a la estación de metro."—releyó Nathan. En ese momento Nathan recibió una llamada al móvil, era de Kyle.
—Nathan, creo que un grupo de hombres han secuestrado a Scarlett.—Nathan en ese mismo instante puso el altavoz para que los demás lo escucharan.— Estoy en la estación de metro, me dirigía a visitar a mi madre pero el metro está completamente vacío. Es como si ellos lo hubiesen cerrado o algo. Estoy escondido detrás de una pared. ¡Mierda!—exclamo con asombro.— ¡Son Ángeles! ¡Estoy jodido yo también! Uno de los hombres está agarrando las muñecas de Scarlett para que no intente nada raro. Te están esperando. Creo que voy a intentar salvar a Scarlett.
—¡No! ¡Espera! Kyle, no intentes nada. Eres un Ángel, eres uno de ellos. ¿Cuántos son?
—Cinco tíos.
Nathan miró a Blake y a Natsuki.
—No pienso ayudarte.—dijo Blake seriamente.
—Yo si.—dijo Natsuki.—¡Vamos a la estación de metro!
—¡Kyle no intentes nada, vamos para haya!—Nathan colgó el móvil—No sé si voy a poder luchar, hace 24 horas que me disparó un hijo de puta.—miró a Blake con el ceño fruncido. Intentaré hacer todo lo que pueda.— Nathan empezó a correr, antes de que Natsuki le siguiese detrás ella se giró para mirar a Blake y dijo:
—Tú hermanastro también está allí, deberías ir.
—Él no me importa. Ninguno de vosotros me importáis.
—Es irónico, porque podría decirte con seguridad que una Demonia como yo tiene más corazón que un Ángel como tú. Haz lo que te plazca, Blake.—Natsuki echó a correr detrás de Nathan. Blake la vio alejarse y las últimas palabras de Natsuki le molestaron tanto que se les quedó grabada en la mente. Le dio una patada a un cubo de basura.
—¡Argh, mierda!—maldijo y al cabo de segundos corrió detrás de Nathan y Natsuki.

Kyle escondido detrás de una pared a unos cuantos metros de los cinco hombre y Scarlett, miraba de reojo lo que hacían. El que parecía ser el líder del grupo estaba sentado en uno de los bancos en los que se espera al tren, mientras los otros vigilaban a Scarlett. El que tenía agarrada a Scarlett por las muñecas dijo:
—¿Crees que vendrá?
—Va a venir. Aunque parezca gracioso ésta chica de aquí es importante para él.—dijo el líder.
—¿Por qué le hacéis ésto? ¿Qué os ha hecho él?—comenzó a preguntar Scarlett.
—¿Qué qué nos ha hecho él? existir, darnos problemas. Chica, ¿tú sabes la regla que hay en el mundo de los Ángeles? pues está prohibido enamorarse de Demonios y sobretodo tener HIJOS.
—Me parece una regla de lo más absurda. ¡El amor es todo lo que cuenta! ¡Deberíais dejarle en paz de una maldita vez!
—¿El amor dices? aquí lo que cuenta es la regla, no romperla o acabarás muy, muy mal.
—Sois cortos de mente. Intentáis matar a un Nephilim porque tiene habilidades que ninguno de vosotros tenéis, porque es una nueva raza. ¡Por que existe esa estúpida regla! Las reglas están hechas para romperlas.
—¡Cállate! ¡Mantente callada! no quiero escuchar sermones de una humana.
—Estáis ciegos de mierda. Os comportáis así por la estúpida regla, más que Ángeles parecéis monstruos.
—¿No querrás decir Demonios?
—Llego a pensar que los Demonios tienen más corazón que vosotros.
—¡Serás...!
Nathan, Natsuki, y Blake, llegaron a la estación de tren. Bajaron las escaleras aprisa y al llegar se encontraron con los cinco Ángeles. Scarlett le miró, Nathan le sonrió al ver que estaba bien, pero esa sonrisa se desvaneció en cuanto miró a los cinco Ángeles.
—Soltadla.—dijo Nathan fríamente. Ellos la soltaron, Scarlett corrió hacia Natsuki, Natsuki le abrazó.
—¿Estás bien?—le preguntó Natsuki.
—Sí, estoy bien.
—Tranquilo, chico. A quién queremos es a ti. No nos lo pongas más difícil y vente con nosotros.—Blake miraba con mucha atención a los movimientos de Nathan. "No sé que diablos pinto yo aquí." pensó Blake para si.
Nathan terminó de bajar las escaleras de la estación y se dirigió a ellos. En ese preciso momento Kyle salió detrás de la pared que anteriormente estaba escondido. El líder del grupo le reconoció, luego echó un vistazo a Blake y quedó sorprendido. Abrió los ojos como platos y exclamo:
—¡No me lo puedo creer! ¿¡Estáis con él?!
—¿¡Qué?! ¡No!—exclamó Blake con el ceño fruncido.—¡Yo no!
—¡Nos habéis traicionado! ¡Matadlos!
—¡He dicho que yo no estoy con él!—volvió a exclamar Blake.
—¿Algunos de vosotros conoció a mis padres?—preguntó Nathan.
—¡Esperad! no matéis aún...—el líder hizo un gesto con la mano para que se detuviesen.—Todos los de aquí tenemos entre veintidós y veinticuatro años. ¿Qué te hace pensar que conocimos a tus padres? conocemos tu historia porque nos la han contado para informarnos. Por lo que veo estás buscando a los causantes de la muertes de tus padres, debes de vivir con odio. Debe ser horrible.
—Llevo viviendo con odio desde los cinco años y no me haréis cambiar de opinión.
—Ya veo. Piénsalo, Chico de ojos amarillentos: los que mataron a tus padres deben de tener ya entre treinta y pocos.
—¿Sabéis quienes son?
—Aunque lo supiésemos no te lo diríamos.
—Pues os diré una cosa: ¡Iros todos a tomar por el culo, cabrones!
—¡Ahora, matadlos!—gritó de nuevo el líder dando la orden.

Nathan corrió hacia ellos. Natsuki y Kyle fueron también. Blake se quedó parado, el hecho de que los Ángeles hubiesen entendido que Blake estaba con ellos, le puso enfermo. Blake llevaba aún el arma con la que anteriormente había disparado a Nathan. Escondida detrás de su pantalón, se levantó la camiseta y la agarró. La miró por unos instantes. No sabía que hacer con ella, si dársela a alguno de ellos, luchar con ellos, o luchar con los Ángeles.
—¡Llevas un arma!—exclamó Scarlett.—¡Lucha!
—¿Por qué iba a luchar? ¡Yo quiero que muera Nathan!
—¡Trae, imbécil!—Scarlett le quitó el arma de las manos. Corrió hacia ellos.
Nathan se fue directamente a matar al líder del grupo. El líder le dio un puñetazo fuertemente a Nathan, Nathan soltó un poco de sangre y le devolvió el puñetazo acompañado de una patada en el estómago. Cuando Nathan sacaba su lado Nephilim, los ojos se le ponían totalmente blancos, sin pupilas. Y ahora mismo estaba trasformado.
Scarlett corrió hacia uno de los cinco tíos, estaban acorralando a Natsuki entre dos ella disparó en la cabeza a uno. Uno de los tíos se paró detrás de Scarlett y le dio una fuerte patada en la espalda haciéndole caer al suelo de inmediato. Eso a Natsuki le cabreó. Natsuki cuando se transformaba en demonia, sus ojos se ponían completamente negros, sin pupilas, con pequeñas venas rojas al rededor del ojo. Natsuki corrió a gran velocidad hasta el Ángel que anteriormente le había pateado a Scarlett, ella llevaba una especie de navaja en su bolsillo delantero del pantalón, la sacó a gran velocidad, agarró al ángel y rajó su garganta. Scarlett sorprendida y viendo toda aquella sangre no pudo evitarlo y apartó la mirada. Natsuki comenzó a llenarse de sangre la cara y parte de su chaqueta. "Quedan tres." Pensó Scarlett. Uno de los Ángeles empujó a Natsuki fuertemente contra la pared, éste sacó una pistola y apuntó el gatillo en ella. Blake se apresuró y corriendo a gran velocidad se lanzó encima del Ángel haciendo que el disparo dé en la pared, cerca de Natsuki. El Ángel le metió un puñetazo a Blake, éste se estremeció por unos segundos, cuando el Ángel iba a agarrar de nuevo el arma, Blake se la quitó rápidamente y le pegó un tiro en la frente. Aquello era una masacre. "Quedan dos." contó de nuevo Scarlett.
El líder presionó con fuerza el hombro izquierdo donde Nathan había recibido el disparo. Éste soltó un grito de dolor. Él empujó a Nathan a las vías del tren. Nathan se dio un fuerte golpe en la cabeza, eso le hizo desconcertarle un poco.
—Estás herido, ¿eh? por lo que veo recibiste un disparo de bala hace poco. Qué fácil me lo pones.
 El líder tenía un arma escondida en su chaqueta, la sacó y apunto a Nathan. Cuando Nathan recobró el sentido, abrió los ojos como platos al ver que estaba a punto de recibir otro disparo, pero ésta vez en la cabeza. Antes de que éste disparase se levantó rápidamente y el disparó fue fallido, esquivado por parte de Nathan.
—¡Venga! ¡Muérete aquí y haznos un favor!—comenzó a pegar varios tiros.
Nathan gracias a su poder de la teletransportación por cada tiro que apuntaba y le pegaba se teletransportaba esquivándolo. Eso le hizo cabrear aún más.
Kyle agarró la cabeza del Ángel con el que estaba luchando y se la golpeó varias veces contra uno de los bancos del metro. Aquél Ángel quedó aturdido, y justo antes de darlo otro golpe, el Ángel recibió un disparo en la cabeza por parte de Blake. Kyle se giró sorprendido y miró a Blake. Blake le miró seriamente.
—No te he salvado, sólo quiero salir de ésta mierda en la que me habéis metido.—dijo.
Nathan se teletransportó detrás del líder. Éste miró por ambos lados por la zona de la vía del metro en la anteriormente estaba pegándo tiros a Nathan.
—¿Dónde...?—antes de que acabase la pregunta, Nathan lo empujó fuertemente a las vías del metro haciendo que éste soltase su arma y la tirase al lado de Nathan. Nathan cogió el arma y le apuntó como él anteriormente lo había echo.
—¡Venga, dispara!—le dijo mientras éste estaba tirado en las vías del metro.
—Han mandado a los cinco Ángeles menos fuertes de vuestro mundo. ¿eh? tus amiguitos han muerto. Quedas sólo tú. Verás, yo mato a todo aquel que viene a matarme, como es de lógica, ¿no? si te hubieses estado quietecito habrías salido con vida. Me está sangrando el labio por tu culpa. Voy a encontrar a quienes asesinaron a mis padres, y lo sabes. Pero sobretodo, voy a destruir vuestra maldita regla.
—Espero que fracases. Tú y tus amiguitos moriréis en el intento.
—Ya lo veremos.—Nathan le pegó un tiro en la pierna. Éste comenzó a gritar de dolor.—¡Mátame de una vez, maldito hijo de puta!
El claxon de un tren se escuchó a lo lejos. Eso le inquietó al líder, quiso levantarse de las vías pero el disparó de la pierna se lo impedía. El tren cada vez se escuchaba más cerca, y Nathan seguía sin disparar y matarlo del todo. Aquel Ángel, comenzaba a suplicar que le matase. Nathan no quiso hacerle sufrir más y le pegó un tiro en la cabeza. Al cabo de segundos el tren lo aplastó.
Nathan se alejó varios metros cerca de la vía del tren y se sentó en el suelo tirando el arma que tenía en sus manos.

Blake se dirigió a él, le agarró levantándolo del suelo bruscamente y le miró fijamente.
—¡Eh, tú, capullo! ¡Por tu culpa ahora me van a matar a mi también! ¡Se han pensado que estoy en tu puto equipo!
Nathan no respondió como solía hacer y gritarle. La mirada de Nathan, volvió a ser la que era: Esos ojos amarillentos. Su mirada estaba perdida.
—¿¡Me estás oyendo?!—le gritó.
Natsuki, Scarlett y Kyle se dirigieron a ellos. Kyle apartó a Blake de un pequeño empujón alejándolo de Nathan.
—¿Estás bien, Nathan?—le preguntó Kyle.
—...
—¿Qué te pasa? ¿En qué estás pensando? no estás como siempre. ¿Estás herido?
—Voy a ir al mundo de los Demonios.—dijo al fin.—Necesito ir allí.—le lanzó una mirada a Natsuki

4 comentarios:

  1. Si, si, él necesito ir al mundo de los Demonios y yo necesito reanimación!!! Al imaginarme la masacre que se organizó en la estación, se me pusieron los pelos de punta y después morí. Pero al poco resucite para seguir leyendo. Me en-can-to.

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  2. joder!! tienes q segirla la semana q viene qiero otro capi....naah es broma tomate tu tiempo,...tienes q segirla me a en-can-ta-do !! y mas amo tu nove (por si no lo sabes soy dorina :) espero el sigiente capiii
    adioss y besooss!!

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  3. Hey, qué tal. Me encontré el dato de tu blog en el Tuenti, en una de las páginas de bloggers.

    También tu servidor tiene su espacio, por si deseas visitar. Es bueno que haya gente escribiendo en sus blogs aún; seguirá vigente mientras estemos haciéndolo.,

    Un saludo. Que estés bien..

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  4. Sube pronto el sigiente me encanta tu novela y no puedo esperar mas!!!
    Subelo lo antes posible por favor

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