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Granada, Granada, Spain
Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?
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"En la vida es imposible sufrir, pero el hecho de arriesgarse por la persona a la que amas, hace que el dolor, merezca la pena."

viernes, 13 de diciembre de 2013

Entre cielo e infierno. Capítulo 08: Sorpresita familiar.





Hubo un silencio después de la última frase de Nathan. Nathan miraba a Natsuki, y no era la típica mirada,  ella sabía lo que significaba aquella mirada. Era la única que entendía a lo que se refería, a parte de Kyle.
El metro estaba hecho un desastre; había sangre por todas partes y cinco cadáveres. Uno de ellos estaba hecho migas en el metro.
Scarlett rompió el silencio y con un tono de enfado y preocupación dijo:
—¿Cómo que irás al mundo de los Demonios? Natsuki, ¿ésto ha sido idea tuya?
Blake comenzó a reír a carcajadas, todos se inquietaron por la risa de Blake, menos Nathan, que le miraba con bastante odio, como la primera vez que supo de su existencia. Blake comenzó a dar varias palmadas mientras reía como un auténtico demente.
—¡Vaya!—exclamó.—A sí que vas a ir al mundo de los Demonios.—dijo controlándose la risa.—Espero que vayas y que no vuelvas. No creo que salgas de allí, aquellos también te quieren muerto. Ya te imagino; vas allí, te ven, se sorprenden, y de pronto una patrulla de hombres demonios se dirigen a ti para acorralarte y matarte. ¡Oh, sí! ¡Ve allí, chaval!—exclamo riéndose de nuevo.
Nathan se enfadó bastante y se lanzó hacia él. Como estaban al lado, Nathan le dio un empujón que eso hizo cortar la risa a Blake.
—¿Y tú porqué no te vuelves a tu jodido mundo?—comenzó a decir Nathan.— llevas aquí bastante tiempo y lo único que haces es molestarnos. ¿Qué es lo que estás haciendo aquí? ¿Matarme? ¿Por qué no me has matado ya en vez de seguir molestándote en hablar conmigo? ¡Oh, venga! si quisieras matarme ya lo hubieses echo. ¡Pedazo de gilipollas!—ésto último lo exclamó con un tono más alto y lo agarró de la chaqueta.
—Te recuerdo que te pegué un puto tiro.
—¡Y porqué no me lo pegaste en la cabeza! ¿Qué tratas de averiguar de mi? ¡Si ya lo sabes todo! si me odiases tanto como dices, ya me habrías matado.
—Como tú has dicho: Trato de averiguar cosas. Y lo que yo haga o deje de hacer no es de tu incumbencia, maldito nephilim. Que yo no te mate no significa que otros no lo intenten. Ya has visto a los Ángeles que acabamos de matar hace menos de cinco minutos. Y hazme el favor de soltarme, tienes la extraña manía de arrugarme la ropa.
—Tú maldita actitud hace que quiera que te pegue de hostias.
—Lo mismo te digo.
Natsuki se metió en medio y los apartó de un pequeño empujón.
—¡Parad ya! sí, yo he tenido que ver en ésto. Es idea mía la de ir al mundo de los Demonios. Pero a él no le pasará nada allí. Alguien quiere hablar con él desde hace un tiempo.
Blake soltó una risa irónica.
—Ya claro, "no le pasará nada allí." ¿Te lo han dicho ellos, acaso?—preguntó Blake con tono burlón.
—Sí.—respondió ella.
—¡Por Dios!—exclamó.—¡Qué son Demonios! a esos no se les puede creer ni los más mínimo.
—¿Tú no querías verme muerto?—dijo Nathan alzando una ceja.