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Granada, Granada, Spain
Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?
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"En la vida es imposible sufrir, pero el hecho de arriesgarse por la persona a la que amas, hace que el dolor, merezca la pena."

miércoles, 1 de enero de 2014

Entre cielo e infierno. Capítulo 09: Pelea de gatas.





"Kaiser", así se llamaba el supuesto tío de Nathan. No se podía creer que el hombre que estaba en frente de él, brindándole una sonrisa, era su tío. Definitivamente se había quedado anonadado. Natsuki le dijo que le iba a sorprender quién era la persona la cual quería hablar con Nathan, y definitivamente lo hizo. Por eso sentí que me resultaba familiar, pensó para sí.
El hombre que terminó de beberse esa bebida tan repugnante, se acercó a él, que estaba sentado en una de las sillas de la sala. Le hizo un gesto para que se levantase, éste se levantó sin dejar de mirarlo. Aún sorprendido. Kaiser le rodeó con su brazo por los hombros de éste, y sonrió. Con su mano derecha la cuál le había rodeado los hombros de éste, Kaiser apretó el hombro de Nathan y acto seguido le dio varias caricias.
—Diecinueve años, ¿eh? estás hecho todo un hombre.
—¿Realmente eres mi tío?—preguntó dudoso.
—¿Qué pasa? ¿Crees que miento?
—No, no es eso...
—¿Entonces?
—Es que me resulta increíble que seas mi tío. Ningún supuesto familiar mío se ha puesto nunca en contacto conmigo, tampoco creía que le interesase lo más mínimo, ya que me buscan para matarme. Y el hecho de que tú me hayas estado protegiendo tantos años me asombra.
—Tranquilo, me asombra hasta a mi, no eres el único.—rió.—Pero yo he de admitir que también he sido un poco cobarde: No te protegí lo suficiente, porque temía que me mataran a mi también. Es por eso que mande al demonio del puesto de Ramen a protegerte y cuidarte. Mira, sé que te resulta difícil de creer que los demonios no quieran matarte y te protejamos, pero nosotros aprendimos que esa regla es realmente estúpida, y que no debe estar prohibido tener relaciones con Ángeles y enamorarse, porque nadie elige de quién se enamora, y que donde haya verdadero amor es realmente todo lo que importa. Y parezco un cursi diciendo todo ésto, pero, es la verdad, ¿sabes?.
—Es justamente lo mismo que opino yo, y llevo opinando desde que era un crío.
—Y nunca cambies de opinión, chico.
—¿Sabes quienes fueron los que mataron a mis padres?

—Desgraciadamente no. Pero Nathan, ¿realmente vale la pena vivir con odio?
—¿A qué te refieres?
—Llevas viviendo con odio, venganza y resentimiento desde que asesinaron a tus padres, ¿realmente merece la pena encontrar a los culpables y asesinarles como ellos lo hicieron?
—¡Me da igual que merezca la pena o no!—éste apartó el brazo de Kaiser y se alejó.—¡Ellos me quitaron lo único que tenía! y no voy a cambiar de opinión. ¿Acaso tú no harías lo mismo si asesinaran a alguien importante para ti? ¿Acaso te quedarías de brazos cruzados? o quizás sea yo el loco, ¿no?
Kaiser bajó la vista unos segundos parecía estar recordando algo que por su expresión sintió mucho dolor. Soltó un pequeño y diminuto suspiro y volvió a levantar la cabeza.
—Créeme, te entiendo perfectamente.
—¿Entonces qué?
—Te tengo un cierto cariño, ¿sabes? y...—hizo una pausa.—qué coño, que sigas adelante y encuéntralos cueste lo que cueste.—Kaiser alzó la mano en gesto de apretar con su mano la de Nathan. Éste le dio un estrechón de mano y ambos sonrieron.
—Así que me tienes un cierto cariño, ¿eh?—dijo con una sonrisa de medio lado y alzando una ceja. Le resultaba gracioso y bonito a la vez que éste sintiese cariño por él, por primera vez se sintió querido en tanto tiempo.
—Sí, pero no te acostumbres mucho a que te lo diga. Venga, vámonos al Mundo de los Humanos.
—¿Te vas a venir?—preguntó algo sorprendido.
—Anteriormente estabas viviendo en Japón, no te has mudado, ¿verdad?
—No.
—Pues sí, voy a ir. Ya te he dicho que tengo que contarte muchas cosas, aún. Y de todas formas, quiero estar allí por unos días. Hace años que no lo visito. Quiero divertirme por allí, ya sabes, las humanas son deliciosas. Y quiero conocer la gente con la que se relaciona mi pequeñin.
—¿Pequeñin?—alzó una ceja.—Ya no soy pequeñin.
—¿Y de aquí eres pequeñin?—Kaiser le señalo al la zona intima de éste. A Natsuki se le escapó una risa.
—¡Serás capullo!
—Un poco—sonrió.—. Anda, vamos, que ansío por llegar y recordar viejos tiempos.

Echaron a caminar y salieron de aquel Club. Volvieron hasta el punto de encuentro que anteriormente había llegado. Esta vez, Kaiser fue quién abrió el portal para ir al mundo humano. Cerro los ojos, se concentró, y al abrirlos sus ojos se trasformaron. Unos ojos sin pupilas, completamente negros.
—"Hominibus, aperi ostium."—dijo. El portal se abrió y como anteriormente había visto Nathan, la masa negra volvió a aparecer.
—¿Se tiene que hablar en Latín para poder abrir un portal?
—Sólo quién es Demonio puede hacerlo.—sus ojos volvieron a su estado actual: un color marrón caramelo.
Entraron al portal. Éste portal les llevó a un oscuro callejón de Tokio. Kaiser respiró el aire profundamente cerrando los ojos.
—Ah...El mundo Humano.—dijo con una pequeña sonrisa.—Hermoso olor.
—Os dejo solos,—dijo Natsuki.—tenéis mucho de que hablar. Nos vemos.
—Hasta luego preciosa.—se despidió Kaiser.
—Nos vemos, Natsuki.
Ella se fue. Nathan se quedó mirando a Kaiser, que no paraba de respirar el aire profundamente y sonreír como un tonto.
—Te va a dar algo.—le dijo sin apartar la vista de él.
—Oh, perdona. Llevo mucho tiempo sin estar aquí y es como...¡Yohoo! ¡Humanos! ¡Sangre! ¡Diversión!
—¿¡Vas a matar?!
—Era coña.
—Uf, menos mal.
—O quizás no.
—¡Kaiser!
Kaiser comenzó a salir de ese oscuro callejón, éste le siguió detrás. Al salir Kaiser se fijó en toda aquella gente que paseaba. Observó los coches, los edificios, el cielo, la ciudad...
—No me acordaba de lo ruidoso que era Tokyo. ¿Estás viviendo con alguien o tú solo?
—Solo.
—Pues guíame hasta tu apartamento. Quiero conocer en que edificio vives.

Mientras ambos caminaban, Kaiser estaba distraído fijándose en las personas. Una mujer Japonesa bastante atractiva para los ojos de Kaiser, le dedicó una dulce sonrisa mientras caminaba por su lado. Kaiser se giró para mirarle marchar y para mirar su figura como marchaba. Éste se mordió el labio picaramente.
Nathan sacó su móvil, observó la pantalla: 0 mensajes, 0 llamadas perdidas. Soltó un pequeño suspiro. Ella no me ha devuelto las llamadas, pensó para si. ¿Por qué no me llama?

—¡Ey! ¿Has visto? esa atractiva mujer me ha sonreído.
Kaiser se fijó que Nathan no le estaba prestando atención, ni siquiera escuchando, estaba mirando la pantalla del móvil y con la vista algo perdida.
—¿Estás esperando la llamada de alguien? estás en otro mundo, ¿me estás escuchando?
—Sí, sí. Te estoy escuchando.—guardó el móvil en los bolsillos de su cazadora.
—¿Ah, si? ¿Qué te he dicho?
—Ehm...—hizo una pausa. Kaiser alzó una ceja.—Vale, no te estaba escuchando, lo siento.
—Nah, no pasa nada. Te había dicho que una mujer atractiva me había sonreído. Hace tanto tiempo que no me acuesto con una humana que ya ni lo recuerdo.
—¿Es necesario que me hables de esas cosas?
—¿Te han dicho que eres un poco borde? eres como tu madre.
—¿Mi madre era borde?
—Sí, Ayla tenía sus puntos. Cuando trataba de meterme en su "vida" personal, o simplemente cuando trataba de preguntarle algo, se mosqueaba y me insultaba.
—Normal, ¿quién no se mosquearía porque alguien está tratando de meterse en su vida personal?
—Eh, era su hermano, sé de lo que me hablo. Me preocupaba con quién se relacionaba: sospechaba que se relacionaba con un Ángel. Pero cuando me enteré que era cierta mi sospecha, casi la mato. No literalmente, pero le monté un pollo que no veas. Yo sabía que la muy idiota iba a acabar mal, Parecía que ni siquiera confiaba en su hermano, porque nunca me contó que estaba embarazada.
—Creo que no te lo contaría por aquella bronca que le montaste, según tú. Tendría miedo de tu reacción y de lo que eras capaz de hacer.
—Chico listo.
—¿Conociste a mi padre?
—Sí. Cuando me enteré que se andaba con mi hermana, le amenacé de muerte como no se alejase de ella. Y me respondió: "No voy a alejarme de la persona a la que amo". Valiente hijo de perra. Tuve una pelea con él, pero tu madre vino y me apartó. Me dijo que me fuera y que como me entrometiese entre ellos dos, me mataría. Eso me sorprendió porque me pregunté si sería capaz de matar a su propio hermano. Y por como me lo dijo y de la manera en que lo dijo, creo que si que era muy capaz. Creo que el amor la hizo fuerte y débil a la vez.
Nathan no respondió a aquello. No tenía nada que decir así que se limitó al silencio. Tras una pausa decidió hablar.
—Kaiser tengo algo que preguntarte.
—Lo que quieras.—sonrió.
—Según tú incumpliste la misma norma que mi madre...¿Dónde está la supuesta mujer Ángel de la que te enamoraste?
La sonrisa de Kaiser se desvaneció.
. ¿Cuánto falta para llegar a tu apartamento?—preguntó tratando de cambiar de tema.
—Siento haberte hecho una pregunta incómoda.
—No pasa nada.—Sonrió. Mientras Kaiser miraba en ese momento a Nathan, éste se fijo que Kaiser se le estaban comenzando a nublar los ojos. Kaiser se dio cuenta de inmediato que estuvo a punto de llorar. Carraspeó y apartó la mirada. Los Demonios también pueden llorar, se dijo para si. Debe de sentir demasiado dolor para que a un Demonio se le salten las lágrimas tan fácilmente. Tras unos minutos de silencio, sin saber que decir. Kaiser rompió el silencio.
—Tranquilo, no te sientas mal. De todas formas es algo que debo de contarte, pero ya te lo contaré. Qué pasa, ¿ya sientes cariño por tu tío?—rió.
—Creo que debo conocerte más a fondo para pillarte cariño.
—Qué pena. Con lo cariñoso que eras de pequeño.
—Supongo que todos cambiamos.—sonríe.—Bueno, ya hemos llegado. Éste es el edificio.
Kaiser alzó la vista, observando el edificio. No era gran cosa, un edificio normal y corriente en Tokyo.
—Me lo esperaba algo más...especial.
—Yo no vivo como un rico.—soltó una risa.
—Y dime, ¿tienes vecinitas japonesas pervertidas que llaman a tu puerta con cualquier excusa?
—¿Te piensas que ésto es un anime o qué? aquí el único pervertido eres tú.
—Un respeto a tu tío, ¿eh?
—Anda, vamos a entrar.—éste sacó las llaves y abrió la puerta de entrada. Subieron por el ascensor al salir entraron en el apartamento. Kaiser observó todo el apartamento, como los cuadros que Nathan pintó estaban colgados en el salón éste quedó mirando el cuadro de los padres. Pensaba en que el chaval pintaba bastante bien.
—Vaya, ¿ésto lo has hecho tú? de ser así, pintas realmente bien.
—Sí, lo he hecho yo. Ya que no los tengo en mi vida, por lo menos puedo recordarlos.
—Me resulta increíble, está genial.
—No es gran cosa, pero gracias de todos modos.
Kaiser además de observar los cuadros, observó el apartamento. Estaba demasiado ordenado, muy limpio.
—Vaya, eres un chico ordenado.
—Sí, la verdad, no me gusta encontrarme cosas estorbando.
Nathan se sentó en el sofá, más bien se tiró bruscamente hacia él. Estaba algo cansado. Kaiser que estaba con las manos metidas en los bolsillos de su pantalón, observaba por la ventana.
—Oye, si vas a quedarte unos días aquí, ¿dónde piensas alojarte?
—No te preocupes por ello, sé apañarmela.
—Puedes quedarte aquí si quieres.
—Gracias, chico, pero no te preocupes.—soltó una risa.—Y dime, ¿tienes novia?
—No.—éste soltó una risa.
—¿Eres virgen?
—¿Se puede saber a que viene esa pregunta?
—Curiosidad. Estamos en familia, ¿no?
—No, no soy virgen.
—¿No le has echado el ojo a ninguna chica?—Kaiser miró a Nathan pudo ver como si pensase en alguien con los ojos.
—No, pesado.—respondió.
—Qué raro, me esperaba que fueses de esos chicos romanticones que prefieren estar en una relación, a acostarse sin compromiso con chicas.
—Pues ya ves que no.
—¿Qué te parece si salimos y tomamos alguna birra?
Nathan observó el reloj que tenía colgado en la pared. Eran las dos y media de la madrugada.
—¡Son las dos y media!—exclamó.—Además estoy algo cansado.
—Pues qué aburrido eres.
—Eres tu quién me ha dicho de venir  a mi apartamento, y una vez que vengo y me siento ya no me levanto. Así que si quieres tomarte algo, sal tu solo. Ya te he dicho que estoy cansado.
—Argh... éste chico.—se quejó.—Pues que sepas que me voy sin ti. Voy a tomarme una birra a tu salud, y voy a recordar viejos tiempos por esta ciudad. Quién sabe, igual me encuentro algo interesante ésta noche. Alguna chica guapa que quiera pasar el rato con éste caballero tan sexy.—se señalo a si mismo.—Venga, hasta luego, aburrido.
Nathan puso los ojos en blanco y negó con la cabeza. Kaiser tenía una personalidad bastante graciosa, y en parte a Nathan le resultaba graciosa.
A veces Kaiser sonaba egocéntrico, o simplemente él era algo egocéntrico. Éste abrió la puerta, y antes de salir de ella se giró y le dedicó una sonrisa a Nathan. Hizo un gesto con su mano de despedida y se marchó. Nathan se tumbó en el sofá y soltó un suspiro cerrando los ojos.








Scarlett se encontraba sentada en las sillas de la barra de un club. Era sábado, así que había bastante gente.
El rostro de Scarlett estaba serio. Ella no dejaba de pensar en la chica rubia del apartamento de Nathan, de hecho desde esa misma mañana no fue a casa y se limitó a estar dando vueltas por la ciudad. Vio las llamadas perdidas de Nathan, pero no quiso responder. No tiene que darme explicaciones de nada, pensó. Me siento estúpida por estar jodida.
Scarlett le dio un buen trago a su bebida, acto seguido con su dedo índice comenzó a darle vueltas al rededor de la copa. Él puede acostarse con quién le de la gana, volvió a pensar, ¡por Dios! Scarlett, deja de comerte la cabeza por alguien que no es tu pareja. En los altavoces de música de club, sonaba la cantante japonesa Koda Kumi y su canción Freaky. Seguramente que si Natsuki estuviese aquí, se pondría a bailar como una loca, le gusta mucho ésta cantante, ésto último lo pensó con una sonrisa.
La chica rubia estaba en aquel club, de hecho, estaba sentada en la zona de los sofás. A su lado una mujer le cuchicheaba al oído mientras miraban ambas a Scarlett.
Scarlett no se percató que aquella chica estaba en el club, de hecho, ni siquiera estaba prestando atención a la gente de alrededor. Akane, el nombre de la chica rubia que anteriormente se había presentado a Nathan, dijo por lo bajo para si misma sin dejar de mirar a la pelirroja:
—Aquí está el juguetito de Nathan, ¿eh? qué noche más entretenida y divertida voy a tener.—sonrió con malicia.
Ella se levantó de la barra, dejó el dinero y salió del local. Akane se levantó de su asiento. Al parecer llevaba consigo una Katana, la agarró y salió del local siguiendo a la pelirroja.
Scarlett no quería irse aún a casa, a pesar de que ya eran casi las tres de la madrugada. Natsuki se preocupará si no vuelvo, pensó, es muy preocupadiza y a veces parece mi propia madre.
Akane siguió a Scarlett a una cierta distancia, mientras la seguía ésta sonrió para si misma. Los tacones de aquella chica inundaban el lugar, Scarlett sabía reconocer demasiado fácilmente quién la seguía detrás, y desde luego lo estaba haciendo. '¿Qué coño quiere ésta chica de mi?', se preguntó mirando de reojo. Al mirar de reojo ese cabello rubio lo reconoció de inmediato.  La pelirroja comenzó a fruncir el ceño, además de que era demasiado desconfiada, sabía que nada bueno iba a pasar. Sacó su teléfono, y entre los contactos buscó el de Natsuki. Le envió un mensaje de texto:

"Natsuki creo que estoy en problemas; me está siguiendo una chica rubia de aspecto asiático, la conozco, debo de contarte algo. Lleva una Katana, creo."

Natsuki al cabo de segundos respondió:

"¿Dónde estás? ¡Voy para halla!

Cuando ella iba a responder el mensaje se le deslizó el móvil de su mano a causa de los nervios y calló al suelo.
—¡Mierda!—maldijo agachándose apresuradamente. Lo cogió en sus manos y antes de levantarse algo le distrajo sorprendentemente: El cuervo de Nathan la estaba observando desde lo alto de un poste. Ella se quedó mirándolo fijamente. Se preguntaba del porque la estaba observando, qué quería aquel misterioso animal. El cuervo acto seguido echó a volar hacia otra dirección. Ella se incorporó del suelo y miró hacia el cielo. Al cabo de segundos, comenzó a notar una presencia detrás de ella; la chica rubia estaba detrás.
Tenía la Katana alzada y eso a Scarlett la inquietó. Ella no tenía ningún tipo de arma si la atacaba.
—Adivina quién soy.—Scarlett de inmediato reconoció esa voz.
—¿Qué es lo que quieres?—preguntó seriamente de espaldas sin poder girarse.
—Menuda situación pasaste ésta mañana, tú cara parecía un cuadro.
—¿Te divertiste? lástima que no lleve ningún tipo de arma. Sé que tienes una Katana detrás de mi.
—La verdad es que nos pillaste ocupados. Nathan es todo un fiera en la cama.
—¿Sabes? me importa una mierda, ¿por qué me amenazas y me estás contando ésto? ¿te sientes mejor?
—Porque sé que te gusta, y no me gusta que otras chicas se interpongan entre nosotros.
Scarlett se giró rápidamente, antes de que la rubia le pudiese atacar ella le golpeó con una patada el estomago haciendo que la chica cayese al suelo repentimanente. Scarlett se fijó en la muñeca de la chica; llevaba una especie de tatuaje, una especie de ala, una ala de Ángel. Ella había visto ese tatuaje antes.
Scarlett agarró la Katana de la chica rápidamente, eso a ella la bloqueó.
—No puedo creer que Nathan se haya fijado en ti.
Akane, mientras se levantaba del suelo tocándose en la zona en la que había sido golpeada dijo:
—¿Y por qué diablos no puedes creerlo?
—Porque eres un Ángel.
—¿Como lo has sabido?
—Porque tienes ese tatuaje en la muñeca. Mi padre tenía uno igual. Sé que Blake tiene también uno, pero normalmente la lleva tapado por su chaqueta o mangas largas. ¿Te pensabas que era idiota?
—Así que tú papá era un Ángel, qué interesante. Y dime, ¿eres tú uno de nosotros?
—Más quisieras.
— ¡No me digas que Blake se junta con vosotros! Al pobre desgraciado lo mandaron a secuestrar a Nathan y aún no hemos recibido noticias de él. ¿Se ha unido a vosotros? de ser así está muy jodido.
—¿Por qué no le preguntas a él?
—Quizás lo haga, pero cuando acabe de matarte.
—Apuesto a que tienes demasiadas fantasías sexuales con Nathan.—dijo Scarlett.—Sé que has mentido, no te has acostado con él. Él jamás se acostaría con un Ángel sabiendo que quieren matarlo. No me he fijado en tu tatuaje hasta ahora, qué curioso.
—¡Qué sabrás tú!—exclamó.—No estabas allí para saberlo.
—Deberías de despertar ya del sueño.
—¿Me estás vacilando?
—No te estoy vacilando, eres tú la que sueña demasiado.
—¡Voy a matarte!
Como la chica perdió su Katana intentó quitársela a Scarlett, pero ella la bloqueó amenazándola de rajarle el cuello. Akane comenzaba a enfadarse demasiado: Aquella actitud que mostraba Scarlett; sin miedo, valiente, y defendiéndose, le irritaba. Pensaba que era más débil y que en cualquier momento suplicaría por su vida. No se esperaba que la pelirroja supiese luchar y defenderse.
 Akane soltó una risa irónica mirando a la chica como sujetaba fuertemente la Katana. Realmente no mostraba ningún tipo de miedo.
—Quieres a Nathan, ¿A que sí?—afirmó la rubia.
—No, no le quiero.
—Sí, sí le quieres.
—¿¡Y qué?!—exclamó amenazándola más. La rubia dio un paso hacia atrás, pero Scarlett volvió a colocar la Katana en su cuello.
—Acabas de admitirlo.
—¡No he admitido nada!
—¿Y entonces porqué te enfadas y gritas? eso ya es admitir. A parte de que has dicho "¿Y qué?" o sea que lo estas afirmando. Oh, pequeña inútil, ¿de verdad crees que tienes una mera oportunidad con él?
Scarlett enfadaba iba directa a cortarle la cabeza a aquella chica, pero la rubia le paró, agarrando con fuerza los brazos de ella. Ambas, haciendo fuerzas, la chica rubia estaba consiguiendo deshacerse de la Katana que iba a cortar su cuello. Scarlett comenzó a hacer más fuerza. Akane, inesperadamente le dio una patada en el estómago a Scarlett haciendo que ésta se estremeciera contra el suelo y soltase la Katana de sus manos. Cuando intentó agarrar la Katana de nuevo, la rubia se la quitó.
Scarlett quejándose del dolor de la patada en su estomago, intentó levantarse. Akane la miró fríamente.
—Realmente ibas directa a cortarme la cabeza. Me has sorprendido.
La agarró bruscamente del cabello levantándola hacia arriba.
—¡Suéltame, zorra!—maldijo. La rubia comenzó a tirarle más fuerte.—¿Y tú eres un Ángel? ¡Tú de Ángel tienes lo que yo de morena!
—¡Cállate! si te mato es sólo por una razón; eres uno de los puntos débiles de Nathan. Y quiero matar uno de sus puntos débiles, hasta así destruir todos los demás y que se vuelva un completo inútil y acabe entregándose a nosotros. Pero tú...tú realmente eres importante para él, puede que quizás seas su...mayor punto débil.
—¿Pero qué demonios estás hablando?—preguntó con incredulidad.
La rubia, con fuerza, la tiró bruscamente al suelo y se colocó encima de ella agarrándole el cuello, sin dejar que respirase.
—¡¿Por qué tú?! ¿¡Por qué tienes que ser tú?!—exclamaba mientras apretaba el cuello de la pelirroja. Ella intentaba deshacerse de sus manos, que apretaban con tanta fuerza, dejándola casi sin aliento. Comenzó a golpear los brazos de ella, pero era inútil. En ese momento la rubia la dejo respirar. Ella comenzó a toser.
—Se me ha ocurrido una idea mejor para deshacerme de ti.
La rubia sacó sus grandes alas de su espaldas, de plumaje blanco. Agarró a Scarlett y quiso llevársela hacia arriba, para luego dejarla caer. Ella intentaba escapar, pero la rubia la tenía agarrada fuertemente. Akane, le dio un puñetazo en la cara a Scarlett.
—¡Deja de resistirte y hazme un favor!
Justo cuando Akane iba a levitar a Scarlett y llevarsela consigo, una voz femenina la paró en seco junto con el sonido de un cuervo. La rubia se giró bruscamente y pudo ver a una chica que corría deprisamente hacia ellas y aún cuervo en el cielo debajo de la chica que corría.
—¡Scarlett!—gritaba Natsuki. Ella levaba consigo una Katana.
—¿Qué coño...?—dijo la rubia que aún tenía forcejeando a Scarlett. Akane soltó a Scarlett haciendola golpear fuertemente con una pared de piedra. Ella quedó inconsciente. Ahora el cuervo se marchaba a otra dirección. Natsuki y Akane quedaron mirandose fríamente ambas a escasos metros.
—¿Y tú quién coño eres?—preguntó la rubia observándola de arriba abajo.
—Natsuki Kitamura, Demonia. ¿Sorprendida, zorra?
—Oh, sí, me has dejado de piedra.—dijo sarcásticamente.
—¿Dónde está Scarlett?
—Está inconsciente, ¿no la vez?—ella señaló hacia donde estaba Scarlett. Natsuki abrió los ojos como platos y quiso correr hacia ella, pero la rubia la detuvo con la Katana.
—Un paso más y le rajo el cuello.—amenazó.
—¿Qué es lo que quieres?
—Matarla.
—¿¡Por qué?!
—Es el punto débil de Nathan. Bueno, uno de ellos, pero éste es el importante.
—¿Quién te ha dicho eso?
—Todos los Ángeles lo sabemos. Muy pronto ésta chica será buscada, y todos vosotros seréis buscados. Estáis al borde de poneros precios a vuestras cabezas.
Natsuki comenzó a andar hacia la chica rubia. Contra más veía que Scarlett estaba inconsciente, más le preocupaba.
—¡He dicho que como te acerques la mato!—volvió a amenazar.
—¡La matas y te mataré yo a ti!
Natsuki corrió hacia la chica, ya no le importaba, sólo quería cortarla en pedacitos muy pequeños a aquella rubia. Akane corrió hacia Scarlett, alzó su Katana para matarla, pero Natsuki ya estaba detrás de ella y la detuvo. Natsuki le dió una patada en las piernas, por detrás, haciendo que esta cayese al suelo. Cuando iba a levantarse de nuevo, Natsuki la agarró del brazo fuertemente y la arrastró lejos de Scarlett.
—¡Te juro que como la intentes matar, voy a matarte dolorosamente!—advirtió Natsuki. Levantó a la rubia del suelo. Ella aún tenía la Katana en mano, así que sin esperarlo le hizo una raja en la pierna a Natsuki. Acto seguido Akane alzó sus alas y se perdió en el oscuro cielo. Había escapado. Natsuki sangraba, pero no era demasiado, pronto cicatrizaría como si nunca hubiese raja alguna.
Ella se acercó a Scarlett y se tiró al suelo con ella. Le comprobó el pulso, latía, sólo estaba desmallada.  La incorporó y la apoyó en su pecho. Le acarició la cabeza y acto seguido se le escapó una lágrima.
—Scarlett...—dijo con la voz entrecortada.—Lo siento mucho. Debí sospechar que pasaba algo cuando no volviste ésta mañana al apartamento. Despiértate para que puedas escucharme, por favor.—le volvió a acariciar la cabeza.—Sé que me dirás algo así como "No te eches la culpa" pero, me siento así, a veces no me cuentas las cosas y siento que no confías en mi. Sé que eres muy guardada, y que lo tuyo es tuyo, pero a estas alturas soy como tu hermana...¿no? yo te considero así, y no sé si tú...
—Eres tan tonta...—le interrumpió Scarlett con la voz algo apagada. Natsuki se sobresaltó.
—¿Estás bien?—preguntó preocupada. Scarlett se incorporó y la miro.
—Me duele la cabeza, pero estoy bien.—hizo una pausa.—Natsuki, ésta mañana, esa chica rubia estaba en el apartamento de Nathan.—comenzó a explicar.— Según ella me dio a entender que se acostó con él y me cerró la puertas en las narices.—hizo otra pausa a causa del dolor de cabeza. Se toco la cabeza en la zona donde lo había recibido.—Me dolió.
—¿El golpe?
—No, que se acostase con Nathan. Pero luego descubrí que se lo había inventado, porque él jamás se acostaría con un Ángel, a menos que sea demasiado cabrón para eso y no le importase. Vi el tatuaje en su muñeca, cuando supe que era un Ángel no me dolió tanto como ésta mañana.
—Entonces...¿te gusta Nathan?
—No lo sé, pero en el caso de que me gustara, hay una gran diferencia en gustar que en estar enamorada de él.
—¿Estás enamorada de él?
—No...no creo.—dijo sin estar ella misma segura de sus sentimientos.
—Debes tener claros tus sentimientos, Scarlett. Tu misma tienes que saber que es lo que sientes por él.
—Lo sé...¿has venido un poco tarde, no?
—Una larga historia.—sonrió.—Acabo de descubrir que el cuervo de Nathan puede escribir tecleando en tu ordenador con su pico.
—¿El cuervo te ha llevado hasta mi?
—Sí. Y dime, Scarlett, ¿qué sientes por Nathan? porque sentir, debes de sentir algo.
—Siento...
Antes de seguir explicándose, se detuvo en seco. Nathan corría hacia la zona en la que estaban ambas tiradas en el suelo y el cuervo volaba por encima de él. Al parecer el cuervo le había guiado también. Nathan tenía cara de preocupación. '¿Realmente se preocupa por mi?' se preguntó Scarlett mientras miraba a Nathan como se acercaba.


4 comentarios:

  1. Me encanta!!!!
    Pobre Scarlett,qe mal se sintio cuando descubrio qe "esa chica se abia acostado con Nathan pero al final descubrio qe todo era mentira :) y sobre lo qe estaban ablando Natsuki y Scarlettyo creo qe si le gusta Nathan (y a Nathan le gusta ella) y ella lo a notao cuando a ido corriendo acia ella preoucupado.
    Me encanta tu novela (lo unico qe no me gusta es qe tardes tanto en subir capitulos lo que podrias hacer seria ubir capitulos mas cortos y mas a menudo) pero bueno da igal aprte tu eres la esvritora y eso lo tienes qe decidir tu .
    Besos y espero el sigiente capitulo!!!!!!

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  2. Me ha encantado el capitulo.
    Como se nota que realmente esos dos se gustan, ssolo que ella es demasiado reservada y no se da cuenta dw sus sentimientos por Nathan.
    Me cae genial.el tito de el, que puntazo de hombre y tiene pinta de ser muy mono ;)
    Muy buenos capitulo
    besos guapa

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  3. Has sido nominada a un premio en mi blog ^^ pásate
    http://caballosmusic.blogspot.com.es/

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  4. Me encantaaaaaa!!!!!!
    Sigue por fabor,adoro esta novela!Me la e leído entera de un tirón!
    Escribes genial,a y por cierto,sigue también con la otra novela porfi.
    Muchos Besooos! <3

    Yoli

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