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Granada, Granada, Spain
Empezaría diciendo que todo lo que escribo lo hago con papel y una pluma, pero mentiría. Una de mis mayores aficiones es escribir, yo lo llamaría como una especie de "escape" donde eres libremente de escribir lo que te plazca, ya sea hundirte en tus pensamientos o tan solo con deslizar tus dedos sobre el teclado comienzas a adentrarte en un mundo donde tu decides que sucede a cada instante y a cada segundo. ¿Maravilloso, verdad? No escribo para nadie, escribo para mi misma. Lo que nunca imaginé fue ver a toda esta gente leyéndome. Soy otra marioneta que ansia la libertad en esta sociedad manipuladora. Nunca permitas, por nada del mundo, que la sociedad te convierta en una persona quien no eres. Seamos libres de ser quien cojones queramos ser. Porque no hay nada más maravilloso que ser uno mismo y no como querrían que fueses. Amo la lluvia, los días de tormenta, amo el chocolate, también un buen café con leche en las tardes de invierno. Si has llegado hasta mi blog, bienvenidos pequeños mortales, si deseas quedarte será todo un placer, siempre serán bienvenidos aquí y si deseas marcharte, que así sea. ¿Te introduces en mi cuento de princesa inmortal?
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"En la vida es imposible sufrir, pero el hecho de arriesgarse por la persona a la que amas, hace que el dolor, merezca la pena."

jueves, 18 de septiembre de 2014

Entre cielo e infierno. Capítulo 12: Flechazo en el corazón.



La mirada de odio de Nathan era completamente aterradora. No podía siquiera calmar su respiración, ni su puño que lo apretaba con fuerza, controlándose las ganas de reventar cualquier cosa.
Ese cabrón, andaba por Tokyo y éste lo iba a encontrar. No cabía ninguna duda que lo iba a encontrar. Pero antes quería capturar al individuo que los fotografió, total, esos dos andaban por Tokyo.
Le costaba creer que uno de ellos sabía algo de la muerte de sus padres, le costaba creer que sabían quienes le asesinaron. Su mirada era puro fuego, pura ira, pura rabia. Éste sonrió para sí maliciosamente colocando en sus labios una sonrisa de lado. Soltó una leve carcajada, que en ella se podía apreciar la ironía de su risa y la rabia.
Kaiser con sólo de ver la reacción del chaval, supo que no se traía nada bueno entre manos. Estaba claro que deseaba estrangular el cuello del ángel hasta que escupiese los nombres y las caras de quienes los asesinaron.

—Ya me puedes estar describiendo su rostro.—le dijo a Blake.—Y no me des largas, te puedo asegurar que no te conviene verme peor, ésto que ves no es nada comparado con lo que puedo llegar a hacerte, niñato.
—Mira, que sepa que te voy a describir su aspecto porque tu "guardaespaldas" me está mirando fatal, y eso sí que sé de lo que es capaz de hacerme.—dijo dirigido a Kaiser.—No te lo describo porque precisamente tú me asustes, no te flipes.
—Pues venga, descríbemelo detalladamente.
— 1'80, pelo castaño, rizado, tiene una profunda cicatriz en la mejilla izquierda, piel blanca y algo pálida, ojos oscuros, castaños para ser exactos. Y bueno, todos los ángeles llevamos el tatuaje de las alas en el antebrazo, así que sabrás si es él por el tatuaje y la cicatriz. ¿Te vale eso, "niñato"?
—Me vale eso, niñato.
—¿Y ahora qué?—preguntó Kyle.
—Vamos a separarnos. Si alguno de nosotros ve a ese ángel o al que nos está fotografiando, que lo capture. No es difícil saber quienes son, el tío va siempre con una cámara reflex en mano. Aunque tú...—miro a Scarlett.— mejor que no te separes, eres sólo una humana.—sonrió.
—¿Qué?—dijo asqueada.—¿Crees que por ser sólo una humana no soy capaz de capturar a uno de esos capullos por sus absurdos poderes? mira, no me juzgues, Nathan.

—No te juzgo, sólo digo que no creo que seas capaz.
—Me juzgas. Te recuerdo que te enseñé a luchar, nenita.
Soltaron una risa al unisono, Kaiser más fuerte, él no se cortaba ni un pelo.
—Oh, bueno, discúlpame por no saber controlar ni sacar mis poderes cuando me de la real gana, a consecuencia de haber estado viviendo todo este tiempo como un humano. Además yo también te enseñé algo...—se acercó al oído de Scarlett, sabía que si decía a continuación lo que iba a decir en voz alta, sería una revelación.— Te enseñé cómo podía mojarte esas braguitas con sólo un lametón en el cuello.—se apartó de ella, le cogió las mejillas y se las estrujó como las ancianas.—Ten mucho cuidado, ¿eh? humanita.
—Descuida.—dijo ella con el ceño fruncido y ruborizada.
—Bueno, entonces todo listo. Si no encontramos paradero de esos dos, tendríamos que pensar otro plan, que ahora no tengo en mente, pero me vendrá.
—Odio tener que ayudarte...—murmuró Blake entre dientes.
—No te queda otra.—le dijo sonriendo.

Se marcharon. Kyle se unió a Nathan y Kaiser. Natsuki y Scarlett se marcharon juntas, Blake se unió a ellas dos, ya que eran las únicas que no les tenía tanto odio, bueno, Natsuki podía incluir, pero a la pelirroja no tenía razón para odiarla. Natsuki alzó una ceja mirando a Blake, ya que se había unido sin siquiera preguntar, era bastante curioso que hiciese ese gesto. "El pobre debe sentirse sólo", pensó para si con una sonrisa maliciosa. En realidad Blake no tenía ganas de irse a cualquier lugar y tener que buscar por la cara al ángel de la cicatriz, no le apetecía para nada en absoluto tener que ayudarlo, ni siquiera le apetecía estar con ellos más de cinco segundos. Sólo le apetecía irse a su apartamento y vaguear con una cerveza en la mano tirado en el sofá, pero probablemente si lo hiciese, Kaiser encontraría la manera de averiguarlo: O bien entrando en su apartamento sin llamar, o rompiendo las ventanas de la casa y arrastrarlo a buscar al ángel. Ya había dicho todo lo que tenía que decir, no entendía el por qué también había que ayudarlo. "Maldigo el día en el que pensé llevarme a Nathan al mundo de los ángeles.", se dijo con angustia.

—Pobrecito, ¿te sientes sólo?, ¿Quieres la compañía de estas dos chicas?—preguntaba Natsuki en tono burlón.
—No te flipes. La única razón por la que no me estoy yendo ahora mismo a mi apartamento , es porque si probablemente lo hiciese, Kaiser acabaría encontrándome y arrastrándome a la fuerza a buscar a nuestro "enemigo". De ese capullo me espero lo peor.
—Buen chico.—le dijo Scarlett.
—Cállate.
—Por cierto, ¿Kyle está... soltero?—preguntó Natsuki con curiosidad.
—Que yo sepa sí. No le he visto nunca con ninguna chica.—dijo Scarlett.—Lo máximo que tendrá son ligues de una noche. ¿Por qué preguntas? ¿Te interesa?
—Es atractivo.
—Kyle no te conviene.—opinó Blake.
—¿Por qué?
—Es demasiado bueno como para que te lo eches de novio. Tú eres un puto bicho.
—No he dicho que lo quiera como novio.—sonrió pícara.
—He dicho que no, soy su hermanastro y no voy a dejar que le hagas algo.
—Pero si lo odias...
—¡Y qué!—exclamó.—¡No y punto! ¡Búscate a otra presa!
—Eh, eh, tranquilo, no he dicho que vaya a hacer algo... aunque fantasee.
—Pues sigue fantaseando, que es lo único que obtendrás.
—Si me retas puede que me plantee hacer y obtener algo al respecto.
—Cierra la boca de una vez.—le echó una mirada a Natsuki. Esos ojos parecían hablarle. Ella sabía que significaba esa mirada.—No juegues con los sentimientos de nadie, bicho. Kyle es de enamoramiento fácil. Sin embargo, otros sufrieron tus encantos y quedaron machacados. Los arruinaste.
La pelirroja no entendía a qué venía el comportamiento de Blake. Nunca ha defendido a su hermanastro, y que lo hiciese ahora le resultaba bastante extraño. Quedó algo pensativa con la última frase de Blake. Natsuki nunca le dijo nada parecido, aunque, claro, eso se podía considerar intimidad. Natsuki no es que fuese una santa, ni libre de pecado, pero para ser un ser del infierno, era más humana que muchos humanos. En un total y absoluto silencio, siguieron caminando.

Al anochecer Nathan, Kyle y Kaiser se pasaron toda la tarde intentando buscar el paradero de alguno de ellos dos: ni rastro del encapuchado de las fotos, ni de Zigor, el ángel.
Nathan estaba bastante cansado de estar andando por todo Tokyo, cosa que resultaba bastante imposible encontrarlo en una ciudad tan sumamente grande y con tantos habitantes. Son demasiados los lugares donde podían estar alojados, escondidos, o bebiendo. El hecho de no dar contacto con alguno de ellos dos le cabreaba. Sólo deseaba capturarlos para poder acabar con ésto. Era evidente que no iba a ser fácil.
Apoyados en una pared mirándose las caras sin decir absolutamente una palabra y las luces de neón golpeando las calles, se rindieron de buscar, y eso a éste le cabreaba. No era de rendirse fácilmente, pero ésta vez optaba por dejar que ellos se apareciesen, como siempre solían hacer.
Nathan sacó un paquete de cigarros de su bolsillo y se llevó uno a la boca. Intentaba buscar su mechero, que normalmente lo llevaba siempre consigo, pero ésta vez no lo llevaba.

—Vaya mierda.—maldijo. Antes de guardar el cigarro sin poder fumárselo, Kaiser le paró.
—Espera, déjame a mi.
Éste se lo volvió a llevar a la boca. Kaiser alzó su dedo indice y lo colocó a escasos centímetros del cigarro. De su dedo indice provocó una pequeña llama de fuego y encendió el cigarro.
—No olvides que soy un demonio.—le sonrió. Nathan le devolvió la sonrisa.
—Gracias por el fuego.
—Y ahora... ¿qué hacemos?—preguntó Kyle.—No creo que los vayamos a encontrar ésta noche.
—Igual deberíamos dejar que se nos acerquen.—sugirió Nathan.—Total, por mucho que me joda, tarde o temprano van a buscarnos, no van a estar ocultados, porque no nos tienen miedo.
—¡A la mierda!—maldijo Kaiser.—Yo me largo.
—¿A dónde coño vas?—preguntó Nathan mientras lo miraba alzando una ceja.
—A un club.—dijo Kaiser mientras comenzaba a andar. Nathan le dio una última calada al cigarro, lo tiró al suelo y lo pisoteó para que se apagase. Ambos siguieron a Kaiser detrás.
—¿A qué tipo de club nos dirigimos exactamente? ¿A uno de beber cerveza?
—Oh, inocente chico, no sólo de beber cerveza.—dijo Kaiser en una risa.—Humanas hermosas bailando en una barra con ropa "liguerita" por no decir casi desnudas.
—En resumen, a un club de streepers.
—A mi no me sorprende.—dijo Nathan.—Era evidente que se dirigía a un club así.
—Bueno, es la primera vez que lo conozco, normal que me sorprenda.

Entraron al club donde la música sonaba fuerte, las strepeers con los pechos descubiertos y un tanga más fino que la foja de un papel bailaban en la barra y las luces de neón empañaban el lugar. Algunos hombres le lanzaban dinero. Una de las strepeers recogió un billete y se lo guardó en el hilo de su tanga mientras con una sonrisa pícara miraba a los hombres, los cuales les hipnotizaban. El lugar no estaba precisamente vacío, había bastante clientela.

—¿A qué hombre no le apetecería ver un par de pechos descubiertos mientras te bailan sensualmente? ésto es el paraíso.—dijo Kaiser mientras alzaba sus manos en signo de mostrar el lugar. Nathan soltó una risa y negó con la cabeza.
Una de las strepeers se dirigía hacia ellos. Morena, alta, de pelo por la cintura, liguerita de ropa, y tacones de aguja.
—Seguro que viene a por mi. Soy encantadormente sexy.—dijo Kaiser.—Mi presencia se hace notar.
La streepers pasó de largo al lado de Kaiser y se posó junto a Nathan. Le acarició la cara mientras ella se colocaba una mano en su cintura y lo miraba pícaramente.
—Hola Nathan.—le saludó.—¿Te interesaría un baile privado? tu presencia siempre es bienvenida.
—No, ahora no. Estoy acompañado.
—Oh, qué pena.—dijo haciéndole pucheritos.—Avísame cuando quieras, guapo, estaré siempre aquí.
—Sí, claro.—le guiñó un ojo, ella sonrió y se alejó de él. Kyle soltó una risa al ver la reacción de Kaiser, su cara era un cuadro.
—Nephilim cabrón, y parecías tonto cuando te encontré.
—Soy un mundo de sorpresas.
—Y que sepas que no soy tan inocente como crees que soy. Venía aquí con Nathan de vez en cuando.—dijo Kyle.
—Menudos cabrones, y parecíais tontos cuando os encontré.—volvió a repetir.

Pidieron unas copas mientras se sentaron en una de las sillas a observar a las strepeers bailar. Mientras bebían y conversaban Nathan empezó a notar algo raro, una presencia que no era bienvenida en el club, y cuando éste solía notar algo así, es que iba a pasar algo malo. Comenzó a observar a la gente del club, uno por uno, sin dejarse persona alguna. Vio a un hombre que estaba pidiendo una copa en la barra, era alto, de 1'80, pelo castaño y rizado. Por ahora describía a Zigor, el ángel que andaban buscando. Pero podía ser un hombre cualquiera parecido. Nathan esperaba que aquel muchacho se diese la vuelta para poderle ver la cara y poder apreciar si tenía la cicatriz en la mejilla. Pasó un par de minutos mientras el camarero el atendía y le servía la copa, cuando por fin, éste se volteó mientras le daba un trago a su cerveza. Nathan abrió los ojos como platos: tenía la cicatriz en la mejilla y el tatuaje que tienen todos los ángeles en su antebrazo.

—¡El hijo de puta está ahí!—exclamó Nathan mientras se levantaba del asiento. Kaiser se sobresalto al igual que Kyle. Kaiser observó a Zigor y frunció el ceño.
—Vamos a por ese hijo de puta.—se levantó también del asiento.

Zigor observó a ambos que lo miraban con cara de pocos amigos. Inmediatamente él los reconoció. A todos. Se le quitaron las ganas de beber cerveza cuando observó la mirada de odio de Nathan. Dejó la copa en la barra mientras seguía observándolos. Se estaban desafiando con la mirada.
Son tres contra uno, se dijo para sí.
Zigor empezó a correr dirigiéndose a la puerta de "salida de emergencia", Nathan agarró su copa de cerveza y se la lanzó a la cabeza a una velocidad increíblemente sobrehumana. Zigor recibió la copa en la cabeza mientras se explotaba el vaso y la cerveza le caía en el pelo y por su espalda. Soltó un quejido y siguió corriendo. La gente del club sobresaltadas comenzaron a observar el acontecimiento. Las strepeers dejaron de bailar y observaban también. Nathan, Kyle y Kaiser, empezaron a correr tras Zigor apartando a la gente a un lado. Tras salir afuera a la calle se encontraron cara a cara con Zigor, que les miraba sonrientes.

—Gracias por la copa gratis.—dijo en tono bromeante dirigido a Nathan.
—¡VOY A MATARTE!—exclamó en un grito.
—¿De verdad? ¿Vas a matarme sin obtener la respuesta que llevas esperando toda tu vida?
Kaiser se trasformó en demonio. Las venas de su cara se marcaban de una manera inhumana y sus ojos estaban sin pupilas. En sus dedos se podían apreciar una especie de garras, y sus dientes lucían realmente afilados.
—Yo si que voy a matarte.—comenzó a decir Kaiser.—Valiente hijo de perra, voy a disfrutar mucho atravesando tu pecho y arrancándote tu puto corazón de cuajo. Voy a disfrutar mientras me lo como y lo hago vomitar encima tuyo.
—Suena delicioso.
—¡¿Te atreves a vacilarme?!—Kaiser quiso correr hacia él, pero Nathan le puso la mano en el pecho frenándolo. Kaiser se echó para atrás y le hizo caso.
—Controla a tu perro,—dijo Zigor.—No vaya a ser que se lastime y se rompa una uña.—dijo mientras observaba las garras de Kaiser.
—Cállate la puta boca.—le ordenó mientras lo miraba con odio.—Vas a decirme ahora mismo quien coño asesinó a mis padres.
Zigor sin responder absolutamente se limitó a sonreír. Nathan quiso tener algo de paciencia antes de estallar y agarrarlo.
—¿Sabes cuanto llevo esperando éste momento? ¡catorce putos años!—exclamó.—Como no te atrevas a decírmelo te juro que...
—¿Qué?—lo interrumpió.—¿Me juras qué? ¿Vas a matarme? no me das miedo, niñato.
—¿Matarte? No, que va, no voy a matarte, voy a torturarte de tal forma que vas a querer escupir palabras hasta quedarte sin ellas.
—Es cierto que estáis completamente ciegos...—comenzó a decir Kyle.—¿Qué obtenéis con todo ésto? ¿Qué obtenéis matando a Nathan?
—No es sólo lo que obtenemos de Nathan, es lo que obtenemos de todos vosotros. Valéis mucho. Vuestras cabezas tienen un coste, pero la que más la tuya, Nephilim. Ya os dijeron que vuestras cabezas algún día tendrían un precio, y el precio ya lo tienen. La puta de tu madre debe estar orgullosa de que su hijo reclame venganza.
—¿"La puta de mi madre"?—repitió Nathan. Comenzaba a agotarse su paciencia y comenzaba a cabrearse cada vez más. Los ojos de Nathan comenzaban a trasformarse y las llamas de las palmas de sus manos comenzaban apreciarse. Sólo necesitaba concentrarse para que aumentasen y aumentasen. Cerró los ojos, respiró profundo y al cabo de varios segundos las llamas aumentaron. Como bien Scarlett le enseñó: cuando se enfadaba sacaba sus llamas, pero debía controlarlas y saber utilizarlas, sino se apagarían. Sólo necesitaba concentración, y los pensamientos hacían que la aumentasen. Zigor se quedó observando aquellas llamas parecía algo asombrado.
—Increíble poder.—dijo.—Siento envidia.
Nathan alzó su  mano y provocó que las llamas corriesen hacia Zigor, pero Zigor las esquivó rápidamente.
—Me veía venir que esas llamas correrían hacia mi. Lo siento, tengo que irme, tengo otros asuntos que atender.
Corrió hacia él, pero Zigor antes de que lo alcanzase desplegó sus alas, sonrió y de un salto se elevó hacia arriba volando por el oscuro cielo. Había huido.
—¡Lo sabía!—exclamó.—¡Sabía que huiría!
—Nunca huyen del todo. Vuelven porque les mandan ordenes. No pueden renunciarte.—dijo Kyle.

Blake se dirigía a su apartamento. Se separó de Scarlett y Natsuki ya que no le apetecía para nada estar con ellas. Ya le daba igual lo que le hiciese Kaiser, sólo quería irse y descansar. Estaba harto de todo. Soltó un largo suspiro mientras caminaba. Cuando llegó a la puerta del edificio observó que la gente del edificio estaba alarmada. Se preguntaba que había pasado, del porque estaban tan preocupados. ¿Qué es ese olor? ¿Humo?, se preguntaba mientras olisqueaba. Miró las ventanas de las habitaciones y observó que una de ellas se estaba quemando, ardiendo en llamas. Cuando por fin reaccionó se sobresalto y pudo apreciar que era su apartamento el cual se estaba quemando. Corrió aprisa y entró en el edificio. Los bomberos aún no habían llegado y no tardarían en llegar ya que la dueña del edifico les avisó. Blake subió las escaleras de dos en dos, intentando lograr llegar. Cuando llego pudo observar una nota pegada en la puerta. Decía: "Nos traicionaste, ahora tu apartamento arde en llamas, pero el próximo que arderá serás tú."  la carta estaba firmada por una Z. Blake sabía que fue Zigor. Arrugó la nota y se la guardó en sus bolsillos.
Cogió sus llaves mientras sus manos temblaban y abrió la puerta. El humo abofeteó su cara, se cubrió con su antebrazo.
—¡No, no no no no!—decía mientras observaba el fuego que hacía cenizas todo lo que lo rodeaba.
Los bomberos subían las escaleras rápidamente. Cuando llegaron corrieron por el largo pasillo hasta alcanzar la puerta del apartamento de Blake. Blake que estaba en la entrada sin poder lograr pasar y observando como el fuego lo destruía todo, uno de los bomberos lo echó a un lado.
—¡Apártese, es peligroso!
—¡Mi apartamento!—exclamó mientras no sabía que hacer. A paso lento salió del edificio. Tenía la mirada perdida, no podía reaccionar, no sabía que hacer, no sabía a donde iría ni qué haría. Al salir del edificio y apartándose del humo, se sentó en el suelo de la calle mientras se apoyaba su espalda en la pared del edificio. Se llevó una mano a la frente y cerró los ojos unos instantes. No sabía que hacer. Estaba completamente perdido. Sólo se quedaba parado allí, como cuál mendigo sin hogar.
—¡Maldito Zigor, maldito hijo de la gran puta!—maldijo mientras apretaba su puño con fuerza. Agarró la nota de su bolsillo y la hizo pedazos como si fuese el propio Zigor a quien estuviese matando. Lanzó los pedazos por el aire, mientras que el aire de la noche los arrastraban y los alejaba.

Scarlett recién salía de la ducha con una toalla enroscada sobre su cuerpo. Entró en su habitación para vestirse cuando al entrar notó una presencia extraña. Scarlett era muy buena en captar presencias humana y sobrenaturales, y ésta se trataba de una sobrenatural. La ventana estaba abierta de par en par y el aire golpeaba las cortinas. Con el ceño fruncido se dirigió a la ventana y la cerró rápidamente. Guardaba una de sus pistolas en su mesita de noche, así que la agarró y se puso en guardia. Notaba una presencia proveniente de dentro del armario. Se dirigió a él sin miedo y lo abrió rápidamente mientras apuntaba, pero no había nadie allí. Soltó un suspiro y bajó el arma.
—No hay nada más sexy que una mujer desnuda y armada.—dijo una voz masculina que ella reconoció de inmediato. Se sobresaltó y se giró rápidamente. Nathan estaba tumbado en su cama mientras la estaba mirando.
—¿Qué haces aquí? odio que entres sin mi permiso, a veces estoy ocupada. No hagas más eso.
—Contra más me lo prohibas, más lo haré.—sonrió.
Volvió a guardar la pistola en su mesita de noche.
—Llevo una noche de mierda.
—¿Por qué llevas una noche de mierda? ¿Has podido contactar con Zigor, o con el encapuchado de la cámara? nosotros no encontramos paradero de ninguno.
—Con Zigor. Estábamos en un club de strepeers cuando apareció Zigor de la nada. Y ha huido mientras "hablaba" con él. De todas maneras tiene que volver. Siempre vuelven.
—¿En el club de Streeptess? ¿Qué hacíais allí?
—Kaiser quería ir, bueno, ya sabes como es... creo.
—Sí, más o menos me hago una idea. ¿Y a ti no te gustan esos club?
—Sí.
—¿Sueles ir?
—Antes, ya no suelo ir. Con lo todo lo que me sucede como para encontrar hueco.—sonrió.
—No sabía que te gustaban.—rió.—Eres una caja de sorpresas. Si te dijese a los tipos de club que suelo ir yo, te asustarías.
—Uh, eso suena muy interesante. Tampoco me malinterpretes, suelo ir con Kyle, nunca voy sólo. Pero de todas formas, no te voy a negar que no me gustan. Aunque...—se levantó de la cama y se paró enfrente de Scarlett.—Sería más agradable si tu fueses una de las chicas de la barra. Mi vista se alegraría bastante, y lo que no es mi vista.
—Deberías alejarte y no acercarte tanto.
—¿Por qué? ¿Te da miedo que te haga algo?
—Me da miedo que yo haga algo.
—Bueno, es difícil alejarse cuando delante de mi hay una mujer con una toalla enroscada sobre su cuerpo y completamente mojada.
—Deberías parar de hablar.
—¿Por qué?
—Porque vas a mojarme, y no precisamente porque acabo de salir de la ducha.
—No sé si es broma lo que me has dicho o es completamente cierto.—sonrió.
—Dejemoslo en el misterio.
Nathan acarició el brazo de Scarlett, que alguna de las gotas que caían sobre su pelo mojado, acariciaban su piel. Toco su pelo mojado y se lo apartó al otro lado de su hombro, dejando su cuello descubierto. Observó el colgante de ella que su padre le regaló. Lo agarró y leyó la frase grabada que le grabó su padre en él. Decía así: "Los Ángeles arden en su interior."
—"Los Ángeles arden en su interior."—leyó en voz alta.
—Mi padre me dijo esa frase un día antes de morir. En su momento no lo entendí, pero ahora sí. Y tenía razón.
—Significa que los Ángeles están en guerra, pero los Demonios no, ¿cierto?
—Exacto.
Nathan recibió un mensaje en su móvil de Kaiser que decía: "Tengo a Zigor aquí durmiendo la mona. Nos vemos en el parque de siempre."

Kaiser tenía atrapado a Zigor desmallado en el banco de un parque. Le había inyectado un calmante que hace dormirte. Sólo funciona con los Ángeles y los Demonios. Su nombre es Ambrosía y se desconocen sus ingredientes. Kaiser se las había apañado para llamar a sus contactos y obtener éste tipo de droga. Zigor lo había cabreado lo suficiente como para encontrarlo, inyectarle el calmante y llevarselo consigo.
Había enviado el mismo mensaje a todos, para que viniesen.
Cuando por fin llegaron, estaban todos menos Blake, cosa que le extrañó a Nathan. Siempre era obligado a ir, y Blake le temía a Kaiser. Que no fuese era sospechoso.
—¿Qué le has echo?—preguntó Scarlett al verlo tan placidamente dormido.
—Pues verás, preciosa, le he inyectado un tipo de calmante que sólo funciona con los Ángeles y los Demonios. Ambrosía, se llama. El muy capullo me había calentado lo suficiente como para... buscarlo.
—¿Va a despertarse?
—Sí, pero aunque lo haga no podrá huir, ni utilizar sus poderes, ni desplegar sus alas. Estará completamente débil y al no tener fuerzas no podrá defenderse. Vamos, que no se va a ir a ninguna parte.
—¿Dónde está Blake?—preguntó Nathan.—Es raro que ese idiota no esté aquí.
—Lo llamé al móvil pero no lo coge.—respondió Natsuki.
—¿Tienes su número?
—¿Qué hay de raro en ello? Todos tenemos el número de todos.
—Claro.—sonrió.
—¿Cuanto va a tardar en despertarse?—preguntó Kyle.—Espero que no nos de la madrugada esperando.
—No creo que mucho. Hace más de diez minutos que se la inyecté. Normalmente tarda unos veinte. Así que quedarán menos de diez minutos. Aunque no es seguro: unos tardan más rápido en despertar y otros más lento.
Tras esperar varios minutos Zigor comenzaba a abrir los ojos. Observó las caras que lo observaban con atención. Kaiser estaba parado enfrente de él de brazos cruzados y con una sonrisa.
—No me jodas...—dijo Zigor en voz baja.
—Buenos días bella durmiente.
—¿Qué me has echo?
—Te he inyectado Ambrosía supongo que sabes la existencia de ese calmante contra Ángeles y Demonios.
—¡Voy a matarte, hijo de puta!—Zigor trató de incorporarse, pero no tenía las fuerzas suficientes para hacerlo así que volvió a caer tumbado en el banco.
—Déjame que te ayude.
Kaiser lo agarró de la camiseta y lo incorporó en el banco, sentándolo. Nathan se acercó a él y con cara de enfado le volvió a preguntar:
—Dime todo lo que sabes, Zigor.
Zigor volvió a hacerse el sordo y no respondió a aquello.
—¿Quién te impide hablar? ¿Qué te cuesta decirlo? ¿Acaso eres tú uno de los que los asesinaron?
—No, no y no. ¿Es que no lo entiendes? Si te digo los nombres estaré traicionando a los míos.
—No tienen por qué saber que me lo has dicho.
Zigor quedó en silencio. Cerró los ojos y soltó un suspiro.
—Llevo esperando ésto catorce años y tu eres el primero que descubro que sabe algo. ¿Me entiendes? necesito saberlo.
—No te pongas suave ahora conmigo, no somos amigos. Te recuerdo que has querido matarme y me has lanzado una copa a la cabeza.
Zigor echó una mirada a Scarlett.
—Oh, ahí está a la que te follas, ¿no? Scarlett. Pobrecito tu padre, chica, qué trágico.
Nathan le pegó un fuerte puñetazo en la cara haciendo que a éste le sangrase el labio. Zigor escupió a un lado y miro a Nathan.
—Por mucho que me pegues no voy a decirte nada.
—Eso ya lo veremos.
Nathan sacó una pistola que tenía escondida detrás de su pantalón que anteriormente tenía Scarlett. Apuntó a la pierna de Zigor y le disparó. Ambos se sorprendieron ya que no se esperaban que éste tuviese un arma.
Zigor comenzó a quejarse de dolor.
—¡Cuando recupere las fuerzas voy a matarte!—exclamó entre gemidos de dolor.—Qué sepas que ésto no es nada.
—Si que es algo.—dijo Kyle.—No puedes curarte la herida de bala ni sacarte la bala, puesto que los ángeles tenemos curas en nuestras manos y podemos cerrar y curar las heridas. Tú no tienes poder suficiente para provocarlo y curarte. Estás jodido.
—El próximo va al estómago y el siguiente en el corazón. Y ahí sí que no podrás curarte.
—¡No voy a decirte nada!
—¿Prefieres morir, eh?
Nathan le disparó en el estómago sin pensárselo dos veces. El pensamiento hace el disparo, y evidentemente no iba a sentir remordimiento por un ángel.
—¡Vamos, habla!
Zigor se agarró el estómago con fuerza mientras se quejaba.
—¡JODER!—exclamó.
—¡HABLA!—le gritó mientras colocaba la pistola en la zona del corazón de Zigor.
—¡Está bien!—dijo al fin.
Nathan abrió los ojos como platos. Por fin iba a saberlo, por fin iba a poder capturar y darles sus merecidos a esos cabrones.
—Antes de nada: Yo no soy uno de ellos. No soy uno de los que asesinó a tus padres.
—Vale. Habla.
—Sus nombres son...
Y justo cuando iba a decir sus nombres una flecha atravesó el corazón de Zigor. Nathan abrió los ojos como platos mientras veía a Zigor morir de inmediato. Scarlett se llevó una mano a la boca mientras totalmente sorprendida miraba.
—¡Dios mío!—exclamó.
—¡EH, EH!—le gritaba Nathan mientras agarraba a Zigor tratando de que despertase, cosa que era imposible que hiciese.—¡EH! ¡DESPIERTA!
Kaiser observó a un hombre encapuchado en lo alto de una terraza de un edificio. Tenía un arco y los estaba observando.
—Era evidente que no iba a ser tan fácil.—dijo Kaiser.—Demasiado fácil estaba siendo. Sabía que alguien trataría de impedir que hablase, y ha sido el encapuchado. Debimos tratar de encontrarlo a él primero.
Nathan tiró el cuerpo sin vida de Zigor al suelo.

2 comentarios:

  1. Te seguía desde hacía tiempo, si no me equivoco, y no había tenido tiempo de pasarme por aquí. Por fin he vuelto, y tengo mucha curiosidad por este blog ^-^ Acabo de apuntármelo en mi agenda para ir leyendo los capítulos durante esta semana, y este finde tendrás un nuevo comentario con mis opiniones sobre la novelita. ¡Espero que la sigas escribiendo! Lo compaginaré con las clases para ponerme al día.
    Por mi parte, tienes una seguidora para leerte a menudo. Te espero en Un Mundo de Verdad me haría mucha ilusión. Un besote cielo!

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    1. ¡Hola Nati!

      Acabo de pasarme por tu blog, me ha gustado mucho así que como siempre, si me gusta un blog, me suscribo. ^^
      Muchas gracias por pasarte de nuevo por aquí y decidir leer mi novela. Espero que sea de tu agrado y realmente llegue a gustarte. Me gustaría también tener un comentario de tu opinión al respecto. La seguiré escribiendo, no te preocupes. ^^
      Y me encanta tenerte como seguidora y leerme a menudo. Muchas gracias de nuevo y tómate tu tiempo para leerme.

      Un beso. <3

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